Hoy, sábado 18 de noviembre, al intervenir en un congreso campesino, se me formuló públicamente una pregunta, a la que respondí de inmediato. Es necesario que esta pregunta y mi respuesta sean conocidas sin demora por todo el público lector, pues, hablando formalmente solo en mi propio nombre, en esencia hablé en nombre de todo el partido bolchevique.

El hecho fue el siguiente.

Al abordar la cuestión de la alianza de los obreros bolcheviques con los socialrevolucionarios de izquierda, en quienes muchos campesinos confían ahora, demostré en mi discurso que esta alianza puede ser una «coalición honesta», una unión honesta, pues no existe divergencia fundamental entre los intereses de los obreros asalariados y los intereses de los campesinos trabajadores y explotados. El socialismo puede satisfacer plenamente los intereses de unos y otros. Solo el socialismo puede satisfacer sus intereses. De aquí la posibilidad y la necesidad de una «coalición honesta» entre los proletarios y los campesinos trabajadores y explotados. Por el contrario, la «coalición» (alianza) entre las clases trabajadoras y explotadas, por una parte, y la burguesía, por otra, no puede ser una «coalición honesta» debido a la divergencia fundamental de intereses de estas clases.

Supongamos —decía yo— que en el gobierno hay mayoría de bolcheviques y minoría de socialrevolucionarios de izquierda, supongamos incluso que hay un solo socialrevolucionario de izquierda, el comisario de agricultura. ¿Pueden los bolcheviques llevar a cabo una coalición honesta en tal caso?

Sí, pueden, pues, siendo irreconciliables en la lucha contra los elementos contrarrevolucionarios (incluidos los socialrevolucionarios de derecha y los defensistas), los bolcheviques estarían obligados a abstenerse en la votación de aquellas cuestiones que se refieran a puntos puramente eseristas del programa agrario aprobado por el Segundo Congreso Panruso de los Soviets. Tal es, por ejemplo, el punto sobre el uso igualitario de la tierra y los repartos de la misma entre los pequeños propietarios.

Al abstenerse en la votación de tal punto, los bolcheviques no alteran en lo más mínimo su programa. Pues, bajo la condición de la victoria del socialismo (control obrero sobre las fábricas, subsiguiente expropiación de las mismas, nacionalización de los bancos, creación de un consejo económico superior que regule toda la economía nacional del país), bajo esta condición, los obreros están obligados a aceptar las medidas de transición propuestas por los pequeños campesinos trabajadores y explotados, si estas medidas no perjudican la causa del socialismo. Y Kautsky, cuando aún era marxista (entre 1899 y 1909), reconoció en repetidas ocasiones —decía yo— que las medidas de transición al socialismo no pueden ser iguales en los países de agricultura en gran escala y en los de pequeña agricultura.

Nosotros, los bolcheviques, estaríamos obligados a abstenernos en el Consejo de Comisarios del Pueblo o en el CEC al votar un punto semejante, pues con el consentimiento de los socialrevolucionarios de izquierda (así como de los campesinos que los apoyan) al control obrero, a la nacionalización de los bancos, etc., el uso igualitario de la tierra sería solo una de las medidas de transición hacia el socialismo pleno. Sería absurdo que el proletariado impusiera tales medidas de transición; está obligado, en interés de la victoria del socialismo, a ceder a los pequeños campesinos trabajadores y explotados en la elección de estas medidas de transición, pues no ocasionarían perjuicio alguno a la causa del socialismo.

Un socialrevolucionario de izquierda (si no me equivoco, era el camarada Feofilaktov) me formuló entonces la siguiente pregunta:

«Pero, ¿cómo obrarán los bolcheviques si en la Asamblea Constituyente los campesinos quieren aprobar una ley sobre el uso igualitario de la tierra, la burguesía se opone a los campesinos y la decisión depende de los bolcheviques?».

Respondí: la alianza de los obreros con los campesinos trabajadores y explotados obligará al partido del proletariado, en tal caso, cuando la causa del socialismo esté asegurada mediante la implantación del control obrero, la nacionalización de los bancos, etc., a votar a favor de los campesinos frente a la burguesía. Los bolcheviques, a mi juicio, estarían entonces en su derecho de hacer en la votación una declaración especial, dejar constancia de su desacuerdo, etc., pero abstenerse en semejante caso significaría traicionar a sus aliados en la lucha por el socialismo por una divergencia parcial con ellos. Jamás los bolcheviques traicionarían a los campesinos en semejante situación. Jamás el uso igualitario de la tierra y otras medidas semejantes perjudicarán al socialismo si el poder está en manos de un gobierno obrero y campesino, si se ha implantado el control obrero, se ha implantado la nacionalización de los bancos, se ha creado un organismo económico superior obrero y campesino que dirija (regule) toda la economía nacional, etc.

Tal fue mi respuesta.

Escrito el 18 de noviembre (1 de diciembre) de 1917.

Publicado el 2 de diciembre (19 de noviembre) de 1917 en el diario «Pravda» n.º 194.

Se publica según el texto del diario.