El Partido Socialrevolucionario anunció solemne y públicamente en su principal periódico, *Delo Naroda*, los días 18 y 19 de octubre, que el nuevo proyecto de ley agraria del ministro de Agricultura constituye «un gran paso hacia la realización del programa agrario del partido», y que «el CC del partido insta encarecidamente a todas las organizaciones del partido a desarrollar una enérgica agitación en favor del proyecto de ley y a popularizarlo entre las masas».

Mientras tanto, este proyecto de ley del ministro S. L. Máslov, miembro del Partido Socialrevolucionario, reproducido en sus partes principales por *Delo Naroda*, es un engaño a los campesinos. El Partido Socialrevolucionario ha engañado a los campesinos: se ha deslizado de su proyecto agrario hacia el plan terrateniente, kadete, de «valoración justa» y de conservación de la propiedad terrateniente de la tierra. El Partido Socialrevolucionario se comprometió solemne y públicamente, en sus congresos de la primera revolución rusa (1905) y de la segunda (1917), a apoyar la reivindicación campesina de confiscación de las tierras de los terratenientes, es decir, su traspaso a los campesinos sin indemnización. Pero en el actual proyecto del señor S. L. Máslov no solo se mantiene la propiedad terrateniente de la tierra, sino que incluso el pago de los campesinos por las tierras «arrendadas», según una «justa» valoración, va a parar a manos de los terratenientes.

Este proyecto de ley del señor S. L. Máslov es una traición completa del Partido Socialrevolucionario a los campesinos, un paso total de este partido hacia el servilismo a los terratenientes. Es necesario tensar todas las fuerzas, emplear todos los esfuerzos, para difundir lo más ampliamente posible entre los campesinos la conciencia de esta verdad.

*Delo Naroda* del 18 de octubre publicó los §§ 25–40 del proyecto de S. L. Máslov. He aquí lo fundamental y principal de este proyecto:

1) No todas las tierras de los terratenientes pasan al «fondo temporal de arrendamiento» que se crea.

2) La inclusión de las tierras de los terratenientes en este fondo se realiza por los comités agrarios creados según la ley del gobierno terrateniente del príncipe Lvov del 21 de abril de 1917.

3) La renta de arrendamiento de los campesinos por estas tierras de los terratenientes es fijada por los comités agrarios «de conformidad con la rentabilidad neta» y, deducidos los pagos, se entrega al «propietario correspondiente», es decir, al terrateniente.

Esto es un triple engaño a los campesinos por parte de los socialrevolucionarios, y por eso es necesario detenerse más detalladamente en cada uno de estos tres puntos.

En las *Izvestia del Soviet de Diputados Campesinos de toda Rusia*, n.º 88, del 19 de agosto, se publicó un «mandato modelo, redactado sobre la base de 242 mandatos enviados desde las localidades por los diputados al I Congreso de los Soviets de Diputados Campesinos de toda Rusia en Petrogrado en 1917».

Este resumen de 242 mandatos, elaborado por los representantes electos de los campesinos locales, es el mejor material para juzgar lo que quieren los campesinos. Y este mandato resumido demuestra de manera patente el engaño a los campesinos cometido por el proyecto de S. L. Máslov y el Partido Socialrevolucionario.

Los campesinos exigen la abolición del derecho de propiedad privada de la tierra; la conversión de toda la tierra de propiedad privada, etc., en patrimonio de todo el pueblo sin indemnización; la transformación de las parcelas con explotaciones de alto desarrollo agrícola (huertos, plantaciones, etc.) en «parcelas demostrativas», su entrega al «uso exclusivo del Estado y de las comunas»; la confiscación de «todo el inventario agrícola, vivo y muerto», etc.

Así están expresadas las reivindicaciones de los campesinos, con exactitud y claridad, sobre la base de 242 mandatos locales presentados por los propios campesinos.

Pero el Partido Socialrevolucionario en lugar de eso, habiendo entrado en «coalición» (es decir, en alianza o acuerdo) con la burguesía (los capitalistas) y los terratenientes, participando en el gobierno de capitalistas y terratenientes, ha elaborado ahora un proyecto que no suprime la propiedad terrateniente, sino que solo transfiere una parte de las tierras de los terratenientes a un fondo temporal de arrendamiento.

Según este proyecto, ¡no pueden ser incluidas en el fondo de arrendamiento huertos, plantaciones, cultivos de remolacha y demás! ¡No pueden ser incluidas en el fondo de arrendamiento las tierras necesarias «para satisfacer las necesidades del propio propietario, de su familia, de sus empleados y obreros, así como para asegurar el mantenimiento del ganado existente»!

Esto significa que al gran terrateniente, que tiene fábrica de azúcar de remolacha, de patatas, almazaras o molinos, huertos y plantaciones, cientos de cabezas de ganado y decenas de empleados y obreros, le queda una gran explotación, y además una explotación capitalista. ¡He aquí con qué descaro, con qué desvergüenza ha engañado a los campesinos el Partido Socialrevolucionario!

La inclusión de la tierra terrateniente, o «de propiedad privada», como dice el proyecto, en el fondo de arrendamiento se lleva a cabo por los comités agrarios creados según la ley del 21 de abril de 1917 por el gobierno terrateniente del príncipe Lvov y Cía., aquel gobierno de Miliukov y Guchkov, imperialistas y saqueadores de las masas populares, que los obreros y soldados de Petrogrado derrotaron con la movilización del 20-21 de abril, es decir, hace ya medio año.

Es comprensible que la ley de este gobierno terrateniente sobre los comités agrarios dista mucho de ser una ley democrática (popular). Al contrario, en esta ley hay toda una serie de retrocesos indignantes respecto al democratismo. Por ejemplo, el § XI de esta ley otorga «a los comités agrarios gubernamentales el derecho de suspender las decisiones de los comités de *volost* y de *uiezd* hasta la decisión definitiva del comité agrario principal». ¡Y los comités, según esta ley terrateniente redactada de manera fraudulenta, están constituidos de tal modo que el comité de *uiezd* es menos democrático que el de *volost*, el gubernamental menos democrático que el de *uiezd*, y el comité principal menos democrático que el gubernamental!

El comité agrario de *volost* es enteramente elegido por la población del *volost*. En el comité de *uiezd* entran, según la ley, por ejemplo, un juez de paz, 5 miembros de los «comités ejecutivos provisionales» (hasta la organización del nuevo autogobierno). En el comité gubernamental entra no solo un miembro del tribunal de circuito y un juez de paz, sino también un representante del ministerio, designado por el ministro, etc. ¡Y en el comité agrario principal entran 27 miembros «por invitación del Gobierno Provisional»! En él entran, uno por cada uno, representantes de once partidos políticos, y la mayoría (6 de 11) está concedida a los kadetes y a los situados a su derecha. ¿No es esto un fraude de Lvov, Shingariov (ellos firmaron la ley) y sus compinches? ¿No es esto una burla al democratismo en favor de los terratenientes?

¿No confirma esto plenamente la declaración reiterada de los bolcheviques de que solo los Soviets de diputados campesinos, elegidos por las masas trabajadoras y revocables por ellas en cualquier momento, son capaces de expresar correctamente la voluntad del campesinado y de llevarla a la práctica?

Los socialrevolucionarios, que obtuvieron, gracias a la confianza inconsciente de los campesinos, la mayoría en el Comité Ejecutivo Central de los Soviets de Diputados Campesinos de toda Rusia, han traicionado a los campesinos, han traicionado a los Soviets campesinos, se han pasado al lado de los terratenientes y se han reconciliado con la ley del terrateniente príncipe Lvov sobre los comités agrarios. He aquí en qué consiste el segundo engaño principal a los campesinos por parte de los socialrevolucionarios.

Y con tanta mayor insistencia debemos nosotros, el partido obrero, repetir la reivindicación de los bolcheviques: ¡todo el poder en el campo a los Soviets de diputados campesinos y de diputados de los obreros agrícolas!

Los mandatos campesinos exigen la confiscación, la enajenación sin indemnización de las tierras de los terratenientes, la confiscación de las yeguadas, de las ganaderías de raza y aviculturas privadas, la entrega al uso estatal de las parcelas de alto desarrollo agrícola, la confiscación de todo el inventario vivo y muerto de las haciendas terratenientes.

En lugar de esto, el proyecto ministerial de los socialrevolucionarios obsequia a los campesinos con la conservación de la renta de arrendamiento, que sigue yendo al bolsillo del terrateniente.

«La renta de arrendamiento —dice el § 33 del proyecto socialrevolucionario— se paga a los comités, los cuales» (cubiertos los pagos al fisco, etc.) «entregan el remanente al propietario correspondiente».

¡He aquí cómo los «socialrevolucionarios», después de engañar a los campesinos con pomposas promesas, han ofrecido al campesinado un proyecto agrario terrateniente-kadete!

Esto es un completísimo engaño a los campesinos.

No ha quedado absolutamente nada de las reivindicaciones campesinas de confiscación. Esto no es la confiscación de la propiedad terrateniente, sino su consolidación por el gobierno «republicano», que asegura a los terratenientes la conservación tanto del inventario como de la tierra para el mantenimiento de «empleados y obreros», así como de la tierra «destinada» (¡basta con una sola «destinación»!) «por el propietario a la siembra de remolacha azucarera y otras plantas industriales», y el pago por todo el resto de la tierra que se transfiere al fondo de arrendamiento. ¡Los comités agrarios se convierten en recaudadores de la renta de arrendamiento para los nobles señores terratenientes!

La propiedad terrateniente no es suprimida, sino consolidada por los socialrevolucionarios. Su paso al lado de los terratenientes, su traición a los campesinos aparece ahora más claro que el agua.

No hay que dejarse engañar por los astutos kadetes, esos fieles amigos de los capitalistas y terratenientes. Los kadetes fingen que el proyecto de los socialrevolucionarios es inusitadamente «revolucionario», y en toda la prensa burguesa se ha levantado un escándalo contra el proyecto, se publican por todas partes sueltos sobre la «resistencia» de los ministros burgueses (y, por supuesto, de sus directos lacayos como Kerensky) a tan «terrible» ley. Todo esto es una comedia, un juego, el regateo de un mercader que ve la falta de carácter de los socialrevolucionarios y espera sacar todavía más tajada. En realidad, el proyecto de S. L. Máslov es un proyecto «terrateniente», escrito para acordar con los terratenientes, para salvarlos.

Si *Delo Naroda*, en los números citados, califica este proyecto de «sobresaliente proyecto de ley sobre la tierra, que inicia (!) la gran (!!) reforma de la socialización (!!!) de la tierra», esto es charlatanería pura. En el proyecto no hay la menor «socialización» (salvo, quizá, la «ayuda social» al terrateniente para recibir con seguridad la renta de arrendamiento), no hay absolutamente nada «revolucionario-democrático», no hay en general nada fuera de las «reformas» usuales en el reformismo burgués europeo, del tipo irlandés{127}.

Repetimos, es un proyecto para salvar a los terratenientes, para «calmar» la insurrección campesina que ha comenzado, mediante concesiones insignificantes que conservan lo principal para los terratenientes.

La presentación por los socialrevolucionarios al gobierno de un proyecto tan vergonzoso es una demostración patente de la inaudita hipocresía con que se acusa a los bolcheviques de «frustrar» la Asamblea Constituyente con los planes de traspaso del poder a los Soviets. «Solo quedan 40 días hasta la Asamblea Constituyente», exclaman hipócritamente los kadetes, los capitalistas, los terratenientes, los mencheviques y los socialrevolucionarios. Y, en medio del ruido, presentan al gobierno un enorme proyecto de ley sobre la tierra, que embauca a los campesinos, los esclaviza a los terratenientes y consolida la propiedad terrateniente de la tierra.

Cuando se trata de apoyar a los terratenientes contra la creciente insurrección campesina, entonces tanto a 40 días como a 30 días de la Asamblea Constituyente «se puede» hacer pasar a la fuerza un enorme proyecto de ley.

Pero cuando se trata de la entrega de todo el poder a los Soviets para entregar toda la tierra a los campesinos, para la inmediata supresión de la propiedad terrateniente de la tierra, para la inmediata proposición de una paz justa, —oh, entonces los kadetes, los capitalistas, los terratenientes, los mencheviques y los socialrevolucionarios alzan un aullido conjunto contra los bolcheviques.

¡Que sepan, pues, los campesinos cómo les ha engañado el Partido Socialrevolucionario, cómo les ha traicionado entregándolos a los terratenientes!

Que sepan los campesinos que solo el partido obrero, solo los bolcheviques defienden a ultranza y hasta el final contra los capitalistas, contra los terratenientes, en favor de los intereses del campesinado más pobre y de todos los trabajadores.

20 de octubre de 1917.

Publicado el 6 de noviembre (24 de octubre) de 1917 en el periódico *Rabochi Put*, n.º 44. Firmado: N. Lenin.

Publicado según el texto del periódico