– ¿Es el comandante en jefe supremo al aparato?

– Ditérij.

– Tenga la bondad de llamar a quien desempeña las funciones de comandante en jefe supremo. Si el general Dujonin no cumple con esas funciones, haga el favor de llamar a la persona que en este momento lo sustituye. Por cuanto sabemos, el general Dujonin aún no ha depuesto sus funciones.

El Cuartel General responde: – El general Dujonin, que desempeña el cargo de comandante en jefe supremo, lo estuvo esperando hasta la una de la madrugada; ahora duerme. El aparato no funcionaba y luego fue ocupado por el Cuartel General con el hilo del general cuartelmaestre.

– Si puede, diga: ¿han recibido el radiotelegrama del Consejo de Comisarios del Pueblo enviado a las 4 en punto, y qué se ha hecho para cumplir la disposición del Consejo de Comisarios del Pueblo?

El Cuartel General responde: – Se ha recibido un telegrama de importancia estatal sin número y sin fecha, por lo cual el general Dujonin preguntó al general Manikovski sobre las garantías necesarias que confirmaran la autenticidad del telegrama.

– ¿Qué respondió Manikovski a esa pregunta, a qué hora se envió esa pregunta y de qué modo: por radio, por teléfono o por telégrafo?

El Cuartel General responde: – Aún no se ha recibido respuesta; hace una hora se ha enviado una petición para que la apresuren.

– Le ruego que indique con exactitud a qué hora y de qué modo concreto se ha enviado la primera pregunta. ¿No se puede más deprisa?

El Cuartel General responde: – El telegrama fue enviado al general Manikovski por aparato y por radio; la hora se la dirán en seguida.

– El telegrama se transmitió a las 19 h. 50 min.

– ¿Por qué no se me envió simultáneamente esta pregunta a mí, como Comisario del Pueblo para los Asuntos Militares, siendo que el comandante en jefe supremo sabía, por una conversación personal conmigo, que el general Manikovski es tan solo la persona sobre la que recae la continuidad del trabajo técnico de abastecimiento y provisiones, mientras que la dirección política de la actividad del ministerio de la guerra y la responsabilidad por ella recaen sobre mí?

El Cuartel General responde: – Sobre esto no puedo responder nada.

– Declaramos categóricamente que hacemos recaer por entero la responsabilidad de la demora en un asunto de tan enorme importancia estatal sobre el general Dujonin, y exigimos sin falta: primero, el envío inmediato de parlamentarios y, segundo, la comparecencia personal del general Dujonin al hilo mañana, exactamente a las 11 de la mañana. Si la demora lleva al hambre, al desmoronamiento o a la derrota, o a motines anárquicos, toda la culpa recaerá sobre ustedes, cosa que se comunicará a los soldados.

El Cuartel General responde: – Informaré de esto al general Dujonin.

– ¿Cuándo le informará? – ¿Ahora? – Entonces esperamos a Dujonin.

El Cuartel General responde: – Ahora mismo lo despierto.

– Al aparato, el que desempeña temporalmente las funciones de comandante en jefe supremo, general Dujonin.

– Los Comisarios del Pueblo están al aparato; esperamos su respuesta.

– Una vez convencido, por la cinta que acaban de pasarme de la conversación de ustedes con el general cuartelmaestre del Cuartel General Supremo, de que el telegrama me ha sido enviado por ustedes, antes de tomar una decisión sobre el fondo del telegrama firmado por los Comisarios del Pueblo Uliánov-Lenin, Trotski y Krýlenko, necesito imperiosamente los siguientes datos de hecho: 1) ¿tiene el Consejo de Comisarios del Pueblo alguna respuesta a su llamamiento a los estados beligerantes con el decreto sobre la paz?; 2) ¿cómo se pensaba proceder con el ejército rumano que forma parte de nuestro frente?; 3) ¿se piensa entablar negociaciones sobre un armisticio por separado y con quién: solo con los alemanes o también con los turcos, o seremos nosotros quienes llevemos las negociaciones para un armisticio general?

– El texto del telegrama que les ha sido enviado es absolutamente exacto y claro; en él se habla del comienzo inmediato de negociaciones sobre un armisticio con todos los países beligerantes, y rechazamos enérgicamente el derecho a retardar este asunto de importancia estatal con pregunta previa alguna; insistimos en el envío inmediato de parlamentarios y en que se nos informe cada hora sobre la marcha de las negociaciones.

El Cuartel General responde: – Mis preguntas son de carácter puramente técnico, sin cuya resolución es imposible llevar las negociaciones.

– No puede usted dejar de comprender que en el curso de las negociaciones surgirán muchas cuestiones técnicas, o más bien de detalle, a las que daremos respuesta a medida que esas cuestiones vayan surgiendo o sean planteadas por el enemigo; por eso, una vez más y con carácter de ultimátum, exigimos el comienzo inmediato e incondicional de las negociaciones formales sobre el armisticio entre todos los países beligerantes, tanto los aliados como los que se hallan en acciones hostiles contra nosotros. Sírvase dar una respuesta precisa.

– Solo puedo entender que las negociaciones directas con las potencias son imposibles para ustedes. Menos posibles aún lo son para mí en nombre de ustedes. Solo un poder gubernamental central, apoyado por el ejército y el país, puede tener peso e influencia suficientes para los adversarios para dar a estas negociaciones la autoridad necesaria y obtener resultados. Considero también que a Rusia le interesa concertar lo antes posible una paz general.

– ¿Se niega usted categóricamente a darnos una respuesta precisa y a cumplir la disposición que le hemos dado?

– Una respuesta precisa sobre las razones por las que me es imposible ejecutar su telegrama ya la he dado, y repito una vez más que la paz que Rusia necesita solo puede ser dada por el gobierno central. Dujonin.

– En nombre del Gobierno de la República Rusa, por encargo del Consejo de Comisarios del Pueblo, le destituimos a usted del cargo que ocupa por desobediencia a las disposiciones del gobierno y por una conducta que trae inauditas calamidades a las masas trabajadoras de todos los países y en particular a los ejércitos. Le ordenamos a usted, bajo pena de responsabilidad conforme a las leyes del tiempo de guerra, que continúe llevando los asuntos hasta que llegue al Cuartel General el nuevo comandante en jefe o la persona autorizada por él para hacerse cargo de los asuntos. Se nombra comandante en jefe al alférez Krýlenko.

«Rabochi i Soldat» n.º 20, 9 (22) de noviembre de 1917.

Se publica según el texto del periódico «Rabochi i Soldat».