1

Lenin se detiene en las acusaciones concretas formuladas contra el Consejo de Comisarios del Pueblo. Sobre la orden de Muraviov{28}, el Consejo de Comisarios del Pueblo se enteró únicamente por los periódicos, ya que al comandante en jefe se le ha concedido el derecho de emitir por su propia autoridad aquellas órdenes que no admiten demora. En vista de que esta orden no contenía nada contrario al espíritu del nuevo poder, pero en su redacción podía dar lugar a malentendidos indeseables, el Comité Ejecutivo Central la anuló. Además, ustedes critican el decreto sobre la tierra. Pero este decreto responde a las demandas del pueblo. Nos reprochan esquematismo. Pero ¿dónde están sus proyectos, enmiendas, resoluciones? ¿Dónde están los frutos de su labor legislativa? Eran libres de crear. Pero no los vemos. Dicen que somos extremistas, y bien, ¿quiénes son ustedes? Apologistas de la obstrucción parlamentaria, de lo que antes se llamaba trapisondismo. Si están descontentos, convoquen un nuevo congreso, actúen, pero no hablen de desintegración del poder. El poder pertenece a nuestro partido, que se apoya en la confianza de las amplias masas populares. Es cierto que algunos de nuestros camaradas se han situado en una plataforma que nada tiene que ver con el bolchevismo. Pero las masas obreras de Moscú no seguirán a Rýkov ni a Noguin. El camarada Proshián decía que en Finlandia, donde los socialrevolucionarios de izquierda estaban en contacto con las masas, consideraban necesaria una colaboración lo más estrecha posible de toda el ala izquierda del socialismo revolucionario. Pero si aquí los socialrevolucionarios de izquierda no se unen a nosotros, con ello demuestran únicamente que les ha alcanzado la misma suerte que a sus predecesores: los defensistas. Se han separado del pueblo.

2

Lenin y Trotski, remitiéndose al ejemplo de los congresos del partido y a la necesidad de someterse a la disciplina partidaria, declaran que participarán en la votación.