La revolución obrera y campesina ha triunfado definitivamente en Petrogrado, dispersando y arrestando a los últimos restos de un pequeño número de cosacos engañados por Kerenski. La revolución ha triunfado también en Moscú. Antes de que llegaran allí los trenes con fuerzas militares enviados desde Petrogrado, los cadetes y demás kornilovistas firmaron en Moscú las condiciones de paz: el desarme de los cadetes, la disolución del Comité de Salvación{32}.

Del frente y de las aldeas llegan a diario y a cada hora noticias sobre el apoyo de la aplastante mayoría de los soldados en las trincheras y los campesinos en los distritos al nuevo gobierno y a sus leyes sobre la proposición de paz y sobre la entrega inmediata de la tierra a los campesinos. La victoria de la revolución obrera y campesina está asegurada, pues la mayoría del pueblo ya se ha alzado por ella.

Es completamente comprensible que los terratenientes y los capitalistas, los altos empleados y funcionarios, estrechamente vinculados con la burguesía, en una palabra, todos los ricos y los que tienden la mano a los ricos, acojan con hostilidad la nueva revolución, resistan su triunfo, amenacen con cesar la actividad de los bancos, estropeen o suspendan el trabajo de diversas instituciones, la obstaculicen de todas las maneras, la torpedeen tanto directa como indirectamente. Todo obrero consciente comprendía perfectamente que encontraríamos inevitablemente tal resistencia; toda la prensa del partido bolchevique lo ha señalado muchas veces. Las clases trabajadoras no se asustarán ni un minuto ante esta resistencia, no temblarán lo más mínimo ante las amenazas y huelgas de los partidarios de la burguesía.

Tras nosotros está la mayoría del pueblo. Tras nosotros está la mayoría de los trabajadores y oprimidos del mundo entero. Tras nosotros está la causa de la justicia. Nuestra victoria está asegurada.

La resistencia de los capitalistas y los altos empleados será quebrada. A nadie privamos de su propiedad sin una ley estatal especial sobre la nacionalización de los bancos y los sindicatos. Esta ley se está preparando. Ningún trabajador perderá ni un céntimo; al contrario, recibirá ayuda. Aparte del más estricto control y contabilidad, aparte del cobro sin ocultación de los impuestos establecidos anteriormente, el gobierno no quiere introducir ninguna otra medida.

En nombre de estas justas reivindicaciones, la inmensa mayoría del pueblo se ha cohesionado en torno al gobierno provisional obrero y campesino.

¡Camaradas trabajadores! Recordad que vosotros mismos gobernáis ahora el Estado. Nadie os ayudará si vosotros mismos no os unís y no tomáis todos los asuntos del Estado en vuestras manos. Vuestros Soviets son, de ahora en adelante, órganos del poder estatal, órganos plenipotenciarios y decisorios.

Cohesionaos en torno a vuestros Soviets. Fortalecedlos. Emprended la labor desde abajo, sin esperar a nadie. Estableced el más estricto orden revolucionario, reprimid sin piedad las tentativas de anarquía de borrachos, gamberros, cadetes contrarrevolucionarios, kornilovistas y similares.

Implantad el más riguroso control sobre la producción y la contabilidad de los productos. Arrestad y entregad al tribunal revolucionario del pueblo a cualquiera que ose perjudicar la causa del pueblo, ya se manifieste ese perjuicio en el sabotaje (deterioro, obstrucción, minado) de la producción, en la ocultación de reservas de trigo y productos, en la retención de cargamentos de trigo, en la desorganización de la actividad ferroviaria, postal, telegráfica y telefónica, y en general en cualquier resistencia a la gran causa de la paz, a la causa de la entrega de la tierra a los campesinos, a la causa de la garantía del control obrero sobre la producción y la distribución de los productos.

¡Camaradas obreros, soldados, campesinos y todos los trabajadores! Tomad todo el poder en manos de vuestros Soviets. Velad y guardad, como la niña de vuestros ojos, la tierra, el trigo, las fábricas, las herramientas, los productos, el transporte: todo esto será de ahora en adelante enteramente vuestro, patrimonio de todo el pueblo. Gradualmente, con el consentimiento y la aprobación de la mayoría de los campesinos, según las indicaciones de su experiencia práctica y la de los obreros, marcharemos firme e indeclinablemente hacia la victoria del socialismo, que consolidarán los obreros avanzados de los países más civilizados y que dará a los pueblos una paz duradera y la liberación de toda opresión y de toda explotación. 5 de noviembre de 1917.

Petrogrado.

Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo

*Pravda* n.º 4 (edición vespertina), 19 (6) de noviembre de 1917.

Se imprime según el manuscrito.