Me sumo plenamente a la opinión expresada: los obreros deben asumir una parte del trabajo de defensa de la ciudad. En este trabajo conjunto, los soldados enseñarán a los obreros a manejar las armas. Nuestra tarea, que no debemos perder de vista ni un minuto, es el armamento general del pueblo y la abolición del ejército permanente. Si se incorpora a la población obrera, el trabajo será más fácil. Es práctica la propuesta de los camaradas de reunirse cada día. Es justo que la revolución rusa aporta muchas cosas nuevas que ninguna revolución había tenido. Un órgano como los Soviets de diputados obreros y soldados no ha existido. Ustedes necesitan fusionarse con los obreros, ellos les darán todo lo que la burguesía hasta ahora les ha dado mal. Cada unidad debe preocuparse, junto con la organización de los obreros, de que todo lo necesario para esta guerra suya esté almacenado, sin esperar órdenes de arriba. Hay que abordar esta tarea por cuenta propia desde esta misma noche. Que no esperen indicaciones del estado mayor, sino que la propia unidad haga propuestas. Ustedes tienen un medio como nunca lo tuvo la burguesía: ellos sólo tienen un medio: comprar, y ustedes pueden ponerse en contacto con los propios obreros que producen todo eso.

*Pravda* nº 174, 13 de noviembre (31 de octubre) de 1917.

Se publica según el texto del periódico *Pravda*.