El presente trabajo fue escrito a finales de 1907. En 1908 fue impreso en Petersburgo, pero la censura zarista lo confiscó y lo destruyó. Se salvó un solo ejemplar, al que le falta el final (a partir de la página 269 de la presente edición), de modo que ese final ha sido añadido ahora.

En la actualidad, la revolución ha planteado el problema agrario en Rusia de manera inconmensurablemente más amplia, profunda y aguda que en 1905–1907. Espero que el conocimiento de la historia de nuestro programa de partido en la primera revolución ayude a comprender más correctamente las tareas de la revolución de hoy.

Hay que subrayar en particular lo siguiente. La guerra ha causado calamidades tan inauditas a los países beligerantes y, al mismo tiempo, ha acelerado de un modo tan gigantesco el desarrollo del capitalismo, transformando el capitalismo monopolista en capitalismo monopolista de Estado, que ni el proletariado ni la democracia pequeñoburguesa revolucionaria pueden limitarse a los marcos del capitalismo.

La vida ya ha rebasado esos marcos, colocando en el orden del día la regulación de la producción y la distribución a escala nacional, el servicio general obligatorio del trabajo, la sindicación forzosa (unión en asociaciones), etc.

En esta situación, también la nacionalización de la tierra en el programa agrario adquiere inevitablemente un planteamiento distinto. A saber: la nacionalización de la tierra no es solo la «última palabra» de la revolución burguesa, sino también un paso hacia el socialismo. No se puede luchar contra las calamidades de la guerra sin dar pasos como este.

El proletariado, dirigiendo al campesinado más pobre, se ve obligado, por una parte, a desplazar el centro de gravedad de los Soviets de diputados campesinos a los Soviets de diputados de los obreros agrícolas, y, por otra, a exigir la nacionalización de los aperos de las haciendas de los terratenientes, así como la formación, con ellas, de haciendas modelo bajo el control de estos últimos Soviets.

Naturalmente, no puedo detenerme aquí con más detalle en estos importantísimos problemas y debo remitir al lector interesado a la literatura bolchevique actual y a mis folletos: “Cartas sobre la táctica”[136] y “Las tareas del proletariado en nuestra revolución (proyecto de plataforma del partido proletario)”[137].

28 de septiembre de 1917.