1) La propiedad terrateniente sobre la tierra se suprime inmediatamente y sin indemnización alguna.

2) Las fincas de los terratenientes, así como todas las tierras de la corona, de los monasterios y de la Iglesia, con todo su inventario, vivo y muerto, sus construcciones señoriales y todas sus dependencias, pasan a disposición de los comités agrarios de volost y de los Soviets de diputados campesinos de distrito hasta que se reúna la Asamblea Constituyente.

3) Cualquier daño causado a los bienes confiscados, que desde ahora pertenecen a todo el pueblo, será considerado un grave delito y castigado por el tribunal revolucionario. Los Soviets de diputados campesinos de distrito adoptarán todas las medidas necesarias para mantener el más riguroso orden durante la confiscación de las fincas de los terratenientes, para determinar las dimensiones de las parcelas y cuáles exactamente están sujetas a confiscación, para levantar un inventario exacto de todos los bienes confiscados y para la más estricta salvaguardia revolucionaria de toda la economía de la tierra que pasa al pueblo, con todas sus construcciones, aperos, ganado, reservas de productos, etc.

4) Para orientar la realización de las grandes transformaciones agrarias, hasta que la Asamblea Constituyente las resuelva definitivamente, deberá servir en todas partes el siguiente mandato campesino, elaborado sobre la base de 242 mandatos campesinos locales por la redacción de las *Noticias del Soviet de Diputados Campesinos de toda Rusia*{13} y publicado en el número 88 de dichas *Noticias* (Petrogrado, núm. 88, 19 de agosto de 1917).

## MANDATO CAMPESINO SOBRE LA TIERRA

«La cuestión de la tierra, en toda su amplitud, solo puede ser resuelta por la Asamblea Constituyente de todo el pueblo.

La solución más justa de la cuestión agraria debe ser la siguiente:

1) El derecho de propiedad privada sobre la tierra se suprime para siempre; la tierra no puede ser vendida, ni comprada, ni cedida en arriendo o en prenda, ni enajenada de ningún otro modo.

Toda la tierra: la del Estado, la de la corona, la del gabinete, la de los monasterios, la de la Iglesia, la de posesión, la de mayorazgo, la de propiedad particular, la comunal y la campesina, etc., se enajena sin indemnización, se convierte en patrimonio de todo el pueblo y pasa al usufructo de todos los que trabajan en ella.

A quienes resulten perjudicados por esta transformación de la propiedad se les reconoce únicamente el derecho a la ayuda social durante el tiempo necesario para adaptarse a las nuevas condiciones de existencia.

2) Todo el subsuelo de la tierra: minerales, petróleo, carbón, sal, etc., así como los bosques y las aguas de importancia estatal, pasan al disfrute exclusivo del Estado. Todos los pequeños ríos, lagos, bosques, etc., pasan al disfrute de las comunidades, bajo la administración de los órganos locales de autogobierno.

3) Las parcelas de tierra con explotaciones de alto nivel cultural: huertos, plantaciones, semilleros, viveros, invernaderos, etc., no están sujetas a reparto, sino que se convierten en granjas modelo y se transfieren al disfrute exclusivo del Estado o de las comunidades, según su extensión e importancia.

La tierra de las haciendas, urbanas y rurales, con sus huertos y jardines domésticos, permanece en usufructo de sus actuales propietarios, determinándose por vía legislativa la extensión de las propias parcelas y el monto del impuesto por su uso.

4) Las caballerizas, las ganaderías y aviculturas de raza, tanto estatales como privadas, etc., se confiscan, se convierten en patrimonio de todo el pueblo y pasan al disfrute exclusivo del Estado o de la comunidad, según su magnitud e importancia.

La cuestión de la indemnización queda sujeta a la consideración de la Asamblea Constituyente.

5) Todo el inventario económico de las tierras confiscadas, vivo y muerto, pasa al disfrute exclusivo del Estado o de la comunidad, según su magnitud e importancia, sin indemnización.

La confiscación del inventario no afecta a los campesinos con poca tierra.

6) El derecho de usufructo de la tierra lo obtienen todos los ciudadanos (sin distinción de sexo) del Estado ruso que deseen trabajarla con su propio esfuerzo, con la ayuda de su familia o en asociación, y solo mientras tengan fuerzas para trabajarla. No se permite el trabajo asalariado.

En caso de incapacidad accidental de algún miembro de la sociedad rural durante un período de 2 años, la sociedad rural se obliga, hasta el restablecimiento de su capacidad laboral por ese plazo, a acudir en su ayuda mediante la labranza social de la tierra.

Los agricultores que, por vejez o invalidez, hayan perdido para siempre la posibilidad de trabajar personalmente la tierra, pierden el derecho a su usufructo, pero reciben a cambio del Estado una pensión de manutención.

7) El usufructo de la tierra debe ser igualitario, es decir, la tierra se distribuye entre los trabajadores, según las condiciones locales, de acuerdo con la norma de trabajo o de consumo.

Las formas de usufructo de la tierra deben ser completamente libres: de cortijo, de granja, comunal, de artel, como se decida en las distintas aldeas y poblados.

8) Toda la tierra, una vez enajenada, pasa a formar parte del fondo agrario nacional. Su distribución entre los trabajadores está a cargo de los autogobiernos locales y centrales, empezando por las comunidades rurales y urbanas democráticamente organizadas y sin estamentos, y terminando por las instituciones centrales regionales.

El fondo agrario está sujeto a redistribuciones periódicas según el crecimiento de la población y el aumento de la productividad y del nivel cultural de la agricultura.

Al cambiar los límites de las parcelas, el núcleo original de la parcela deberá permanecer intacto.

La tierra de los miembros que salen de la comunidad retorna al fondo agrario, teniendo derecho preferente a recibir las parcelas de los miembros salientes sus parientes más cercanos y las personas designadas por estos.

El valor invertido en la tierra en abono y mejoras (mejoras fundamentales), en la medida en que no se hayan aprovechado al devolver la parcela al fondo agrario, deberá ser reembolsado.

Si en determinadas localidades el fondo agrario disponible resultara insuficiente para satisfacer a toda la población local, el excedente de población estará sujeto a reasentamiento.

La organización del reasentamiento, así como los gastos de reasentamiento y de suministro de inventario, etc., debe asumirlos el Estado.

El reasentamiento se efectúa en el siguiente orden: en primer lugar, los campesinos sin tierra que lo deseen; después, los miembros viciosos de la comunidad, los desertores, etc.; y, por último, por sorteo o por acuerdo.»

Todo lo contenido en este mandato, como expresión de la voluntad incondicional de la inmensa mayoría de los campesinos conscientes de toda Rusia, se declara ley provisional que, hasta la Asamblea Constituyente, se aplicará en la medida de lo posible de inmediato, y en algunas de sus partes con aquella gradualidad necesaria que deberán determinar los Soviets de diputados campesinos de distrito.

5) Las tierras de los campesinos rasos y de los cosacos rasos no se confiscan.

Aquí se oyen voces que dicen que el propio decreto y el mandato han sido redactados por los socialistas-revolucionarios. Que así sea. ¿No da igual quién los haya redactado? Pero, como gobierno democrático, no podemos eludir la decisión de las bases populares, aunque estemos en desacuerdo con ella. En el fuego de la vida, aplicándolo en la práctica, llevándolo a cabo sobre el terreno, los campesinos comprenderán por sí mismos dónde está la verdad. E incluso si los campesinos siguen y van más lejos con los socialistas-revolucionarios, e incluso si le dan la mayoría a este partido en la Asamblea Constituyente, también aquí diremos: que así sea. La vida es la mejor maestra, y ella mostrará quién tiene razón; que los campesinos resuelvan esta cuestión por un extremo, y nosotros por el otro. La vida nos obligará a acercarnos en la corriente común de la creación revolucionaria, en la elaboración de nuevas formas estatales. Debemos seguir a la vida, debemos conceder plena libertad de creación a las masas populares. El viejo gobierno, derrocado por la insurrección armada, quería resolver la cuestión agraria con la ayuda de la inmutable y vieja burocracia zarista. Pero en lugar de resolver la cuestión, la burocracia solo luchaba contra los campesinos. Los campesinos han aprendido algo a lo largo de nuestros ocho meses de revolución, ellos mismos quieren resolver todas las cuestiones sobre la tierra. Por eso, nos pronunciamos contra cualquier enmienda a este proyecto de ley; no queremos detalles, porque escribimos un decreto, no un programa de acción. Rusia es grande y sus condiciones locales son diversas; creemos que el campesinado mismo sabrá, mejor que nosotros, resolver la cuestión de manera correcta, como es debido. Si está en nuestro espíritu o en el espíritu del programa eserista, esa no es la cuestión. La cuestión es que el campesinado tenga la firme certeza de que ya no hay terratenientes en el campo, que los propios campesinos decidan todas las cuestiones, que ellos mismos organicen su vida. (Estruendosos aplausos.)