Lo expuesto por el camarada Shápiro sobre este período es sumamente importante, pues se reduce a que el menchevique Shápiro, ya antes de la Revolución de Octubre, comenzó a pronunciarse contra los mencheviques.

A mi pregunta, especialmente dirigida al camarada Enukidze acerca de Shápiro, el camarada Enukidze me respondió hoy que trabajó junto con él de abril a agosto de 1917 en la comisión del frente del antiguo Comité Ejecutivo Central Panruso, menchevique. Tras conocer de cerca al camarada Shápiro durante ese período, el camarada Enukidze me declaró que no alberga absolutamente ninguna duda
sobre la sinceridad del camarada Shápiro y que él, Enukidze, se pronunciaría sin reservas por que el camarada Shápiro siguiera en el partido.

El camarada Enukidze me añadió un hecho característico: que tras las jornadas de julio de 1917, cuando la persecución contra los bolcheviques era furibunda, Shápiro defendió a los bolcheviques en una reunión, hasta el punto de que Váinshtein, miembro del Comité Central de los mencheviques, poco menos que se abalanzó con los puños sobre Shápiro.

Hay que decir que el camarada Enukidze, miembro del partido desde 1898, pertenece a aquella vieja
guardia partidaria, a la que precisamente corresponde verificar y depurar nuestro partido.

Todo testimonio proveniente de las filas de esta vieja guardia merece, a mi juicio,
una atención triple. Por tanto, me parece absolutamente incorrecto que la comisión de distrito haya excluido al camarada Shápiro sin llamar al camarada Enukidze. Y solicito ante la Comisión Provincial de Moscú el llamamiento del camarada Enukidze, secretario del Comité Ejecutivo Central Panruso, en relación al caso de Shápiro.

4) Del escrito del camarada Shápiro se desprende que es el autor del folleto sobre la cuestión agraria publicado en 1907 bajo el seudónimo de M. Shánin. Como señala el camarada Shápiro, yo
examiné ese folleto en mi libro: *El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revolución rusa de 1905-1907* (2.ª ed., Petrogrado, 1919, págs. 84 y ss.)*. Al criticar a Shánin por una serie de errores mencheviques, ya entonces, hace más de diez años, señalé su diferencia respecto a los mencheviques. Por ejemplo, en la página 85 del citado libro señalé que

* Véase Obras completas, 5.ª ed., tomo 16, págs. 193-413. (N. de la Red.)

Shánin, «siguiendo, por supuesto, las mejores intenciones, defiende la confiscación frente al rescate»*.

Este es un punto muy sustancial, que demuestra que hace más de diez años el camarada Shápiro ya se distinguía de los mencheviques en un sentido revolucionario.

5) Mis temores de que la depuración del partido pudiera dar a algunos motivo para una intriga contra el camarada Shápiro —temores que comuniqué a N. K. Krúpskaia mucho antes del comienzo de la depuración en Moscú— se ven confirmados por la siguiente circunstancia. La comisión de distrito excluye a Shápiro sin llamar a Enukidze, sin nombrar a nadie que conozca de cerca a Shápiro por el trabajo y que pueda aportar hechos de su poca fiabilidad. La comisión califica a Shápiro de «inestable y vacilante» sin la menor prueba, sin sombra de indicaciones concretas. Involuntariamente surge la idea de que la opinión de alguien nada imparcial (de algún compañero de trabajo, por ejemplo), en el sentido de que es una persona «no de los nuestros» o «ajena», pudo desempeñar un papel en ello.

Entre tanto, la célula de la Dirección General de Instrucción Política se pronunció unánimemente a favor de Shápiro (según supe por el comunicado de un miembro de la célula que estuvo presente en esa reunión, la camarada Anna Ivánovna Mescheriakova, a quien conozco personalmente como vieja miembro del partido de los tiempos de la emigración). Shápiro estaba al frente de uno de los seis departamentos de la Dirección General de Instrucción Política; por consiguiente, las personas subordinadas a él constituían una pequeña minoría en la reunión de la célula. Nadie ha observado tan de cerca el trabajo cotidiano del camarada Shápiro como la célula de su institución. Si esta célula se pronuncia unánimemente a favor de Shápiro, parece que la fuerza probatoria de tal votación debe reconocerse como muy alta. La probabilidad de que Shápiro haya sido víctima de una intriga que hizo correr el rumor de que es una persona «no de los nuestros», sin sombra de pruebas, sin ninguna intervención directa de al menos un miembro del partido que tuviera la posibilidad de observar de cerca al camarada Shápiro en el trabajo; esa probabilidad se me presenta como muy alta.

* Véase Obras completas, 5.ª ed., tomo 16, pág. 265. (N. de la Red.)