Es sabido que cuando los diputados campesinos de toda Rusia se reunieron en Petrogrado para el Congreso Panruso de los Soviets de Diputados Campesinos, a los campesinos se les prometió —prometieron los socialistas-revolucionarios, prometió el gobierno— prohibir inmediatamente la compraventa de tierras.

El ministro Perevérzev, al principio, en efecto quiso cumplir lo prometido y mediante un telegrama suspendió las transacciones de compraventa de tierra. Pero luego intervino en el asunto una mano invisible, y el ministro Perevérzev retiró su telegrama a los notarios, es decir, autorizó nuevamente las transacciones de compraventa de tierra.

Los campesinos se inquietaron. Si no nos equivocamos, enviaron incluso, al parecer, una delegación especial al ministerio.

A los campesinos los tranquilizaron, los convencieron, como se convence a los niños pequeños. Les aseguraron que inmediatamente se promulgaría una ley que prohibiera la compraventa de tierra, y que «sólo» con el fin de promulgar dicha ley se había «aplazado» la disposición provisional de Perevérzev.

Los socialistas-revolucionarios tranquilizaron a los campesinos, los alimentaron de promesas. Los campesinos creyeron. Los campesinos se calmaron. Los campesinos regresaron a sus lugares.

Pasaban las semanas.

El 24 de junio (sólo el 24 de junio) aparece en los periódicos la noticia de que el ministro Chernov, jefe del partido de los socialistas-revolucionarios, había presentado al gobierno un proyecto de ley (sólo un proyecto de ley aún) sobre la prohibición de las transacciones de compraventa de tierra.

El 29 de junio los periódicos publicaron la información sobre la «reunión privada» de la Duma de Estado, celebrada el 28 de junio{132}. En dicha reunión, el señor Rodzianko, según informó el periódico *Rech* (periódico perteneciente al partido que tiene la mayoría en el Gobierno Provisional),

«en su discurso de clausura se detuvo en la cuestión de las transacciones de tierra en relación con las nuevas» (¡oh sí, extraordinariamente nuevas! ¡sumamente nuevas!) «medidas del gobierno. Argumenta que si se prohíben las transacciones de tierra, la tierra perderá valor» (¿para quién? ¡para los terratenientes, evidentemente! ¡Pero si los campesinos quieren precisamente arrebatar la tierra a los terratenientes!), «se desvalorizará la garantía del crédito y a los terratenientes» (ex terratenientes, señor Rodzianko) «se les cerrará todo crédito. ¿De qué medios —pregunta M. V. Rodzianko— dispondrá la propiedad agraria para pagar sus deudas a los bancos? En la mayoría de los casos los plazos ya han vencido, y semejante proyecto de ley conducirá a la liquidación inmediata de la propiedad agraria por vía legal, sin subastas.

En vista de ello, M. V. Rodzianko propuso a la reunión encargar al Comité Provisional que examinara la cuestión para intentar impedir la introducción de una ley ruinosa, no para la propiedad privada de la tierra, sino para el Estado».

¡He ahí cuándo la «mano invisible» salió a la luz de Dios! ¡He ahí la «mecánica astuta» del gobierno de coalición, con ministros casi socialistas, desenmascarada por el locuaz ex presidente de la ex Duma de Estado, ex terrateniente, ex hombre de confianza de Stolypin el Verdugo, ex encubridor del provocador Malinovski: el señor Rodzianko!

Admitamos incluso que ahora, cuando este señor Rodzianko ha hablado de más con tan poca destreza, por fin se promulgue la ley de prohibición de las transacciones de compraventa de tierra. ¡Por fin!

Pero la cuestión no radica sólo en eso. La cuestión radica en que, a partir de este flagrante ejemplo, todos comprendamos, y ayudemos a las masas campesinas a comprender, cómo y por qué fueron engañados los campesinos. Pues este hecho sigue siendo un hecho indiscutible e incondicional: a los campesinos los engañaron, al no cumplir de inmediato lo que en el Congreso Panruso de los Soviets de Diputados Campesinos se les prometió cumplir de inmediato.

¿Cómo engañaron a los campesinos? Alimentándolos de promesas. En eso consiste precisamente la «mecánica astuta» de todos los gobiernos de coalición del mundo, es decir, de los gobiernos burgueses con participación de traidores al socialismo. Los ex socialistas, en esos gobiernos —lo sepan o no—, sirven de instrumento para el engaño de las masas por los capitalistas.

¿Por qué engañaron a los campesinos? Porque los instrumentos del engaño, los socialistas-revolucionarios —adoptemos la hipótesis más favorable para ellos—, no comprendían ellos mismos la mecánica astuta de la dominación de clase y de la política de clase en la actual administración de Rusia. Los socialistas-revolucionarios se dejaron arrastrar por la frase. Pero en la práctica, como lo confirmó el «caso» de Rodzianko de la manera más palmaria, quien gobierna Rusia es un bloque de dos bloques, una alianza de dos alianzas.

Un bloque es el bloque de los kadetes con los monárquicos-terratenientes, entre los cuales el primero es el señor Rodzianko. Este bloque fue confirmado, como hecho político, ante toda Rusia por el hecho de que en las elecciones de Petersburgo todos los periódicos de las Centurias Negras, todos los periódicos a la derecha de los kadetes, apoyaron a los kadetes. Este bloque tiene la mayoría en el gobierno, por culpa de los eseristas y mencheviques. Este bloque demoró la prohibición de las compras y ventas de tierras, este bloque apoya a los terratenientes, a los capitalistas que practican el lock-out.

El otro bloque es el bloque de los eseristas y mencheviques, que engañó al pueblo con promesas vacías. Skóbelev y Tsereteli, Peshejónov y Chernov prodigaron promesas a montones. Dar promesas es fácil. El recurso de los ministros «socialistas» de alimentar al pueblo con promesas está experimentado en todos los países adelantados del mundo y en todas partes condujo al fracaso. La peculiaridad de Rusia estriba en que este fracaso de los partidos eserista y menchevique será más agudo y sobrevendrá más pronto de lo habitual, debido a la situación revolucionaria del país.

¡Pues que cada obrero y cada soldado, con este ejemplo, particularmente instructivo para los campesinos, explique bien a los campesinos cómo y por qué fueron engañados!

No en bloque (alianza) con los capitalistas, sino sólo en alianza con los obreros podrán los campesinos alcanzar sus objetivos.

*«Pravda»* nº 96, 14 (1) de julio de 1917.

Se publica según el texto del periódico *Pravda*.