Permitidme, camaradas, dirigirme a vuestra hospitalidad con motivo de la forzada suspensión del periódico de nuestro partido{6}. Ciertos periódicos han desatado una furiosa campaña de difamación contra nosotros, acusándonos de espionaje o de relaciones con un gobierno enemigo.

Con qué inaudita... ligereza (esta palabra es inadecuada, demasiado débil) se lleva a cabo esta campaña, lo demuestran los siguientes hechos simples. *Zhivoe Slovo*{7} primero publicó que Lenin era un espía, y luego, so pretexto de una "rectificación" que no cambiaba la esencia del asunto, ¡declaró que no se le acusaba de espionaje! Primero se esgrimen las declaraciones de Yermolenko, luego se ven obligados a reconocer que es directamente incómodo y vergonzoso ver en semejantes declaraciones de semejante persona una prueba.

Se implica el nombre de Parvus, pero se silencia que nadie condenó a Parvus con tan despiadada dureza como lo hizo en 1915 el *Sotsial-Demokrat*{8} de Ginebra, que nosotros redactábamos y que en el artículo «En el último límite» estigmatizó a Parvus como un «renegado», «que lame las botas de Hindenburg»[1], etc. Cualquier persona alfabetizada sabe o puede fácilmente saber que no puede hablarse en absoluto de ninguna relación política ni de otro tipo nuestra con Parvus.

Se implica el nombre de cierta Sumenson, con quien no solo nunca hemos tenido tratos, sino a quien jamás hemos visto en persona. Se enredan los asuntos comerciales de Ganetski y Kozlovski, sin aportar un solo hecho sobre en qué exactamente, dónde, cuándo, cómo, el comercio servía de cobertura para el espionaje. Y nosotros no solo nunca hemos tenido participación directa ni indirecta en asuntos comerciales, sino que, en general, ni un kopek de dinero hemos recibido de ninguno de los camaradas mencionados, ni para nosotros personalmente, ni para el partido.

Se llega al extremo de imputarnos como culpa la reimpresión de los telegramas de *Pravda* –con distorsiones– por los periódicos alemanes, «olvidando» mencionar que *Pravda* edita en el extranjero un boletín en alemán y en francés{9}, ¡y que la reimpresión de este boletín es completamente libre!

¡Y todo esto – con la participación o incluso por iniciativa de Aleksinski, no admitido en el Soviet, reconocido, en otras palabras, como un calumniador notorio! ¿Acaso es posible no comprender que tal proceder contra nosotros es un asesinato jurídico a traición? La discusión por el Comité Ejecutivo Central de la cuestión de las condiciones para procesar a los miembros del Comité Ejecutivo Central introduce, en general, sin duda, un elemento de regularización{10}. ¿Querrán los partidos socialrevolucionario y menchevique participar en un atentado de asesinato jurídico? ¿En la entrega a los tribunales sin siquiera indicar si se nos acusa de espionaje o de sublevación? – en general, ¿en la entrega a los tribunales sin ninguna calificación jurídicamente precisa del delito? ¿En un proceso evidentemente tendencioso, que puede obstaculizar la candidatura a la Asamblea Constituyente de personas notoriamente designadas por sus partidos como candidatos? ¿Querrán estos partidos convertir la víspera de la convocatoria de la Asamblea Constituyente en Rusia en el comienzo de un caso Dreyfus{11} en suelo ruso?

El futuro cercano dará respuesta a estas preguntas. Plantearlas abiertamente nos parece un deber de la prensa libre.

No hablamos de la prensa burguesa. Por supuesto, Miliukov cree en nuestro espionaje o en que recibimos dinero alemán tanto como Márkov y Zamyslovski creían que los judíos beben sangre de niños.

Pero Miliukov y Cía. saben lo que hacen.

*Nóvaya Zhizn* nº 71, 11 (24) de julio de 1917.

Se publica según el texto del periódico *Nóvaya Zhizn*