Nuestros ministros casi socialistas despliegan una energía casi increíble. Peshejónov ha declarado que «la resistencia de los capitalistas, al parecer, está quebrantada» y que en nuestra santa Rusia se distribuirá «equitativamente» todo lo que hay. Skóbelev ha declarado que a los capitalistas se les tomará el cien por cien de sus ganancias. Tsereteli ha declarado que la ofensiva en la guerra imperialista es la cosa más justa desde el punto de vista tanto de la democracia como del socialismo.

Pero el récord de todas estas manifestaciones de energía prodigiosa lo ha batido, sin duda, el ministro Chernov. En la última sesión del Gobierno Provisional, Chernov obligó a los señores kadetes a escuchar su informe sobre la política general del departamento que le ha sido encomendado, ¡y anunció que presenta nada menos que diez proyectos de ley!

¿Acaso no son éstos milagros de energía revolucionaria? Desde el 6 de mayo no han transcurrido ni 6 semanas, ¡y en tan corto plazo se han prometido diez proyectos de ley! ¡Y qué proyectos de ley! El periódico ministerial *Delo Naroda* comunica que «en su conjunto, abarcan todas las manifestaciones fundamentales de la vida económica de la aldea».

Ni más ni menos que «todas las manifestaciones»... ¡Cuánto les cuesta jurar en vano!

Sólo hay algo sospechoso: más de cien líneas dedica el periódico ministerial a enumerar algunos de esos magníficos proyectos de ley, pero sin dar nada claro sobre ninguno. «Suspensión de la vigencia de ciertas disposiciones legales sobre los campesinos»... cuáles, se ignora. El proyecto de ley «sobre las cámaras de conciliación» es el más interesante. A quién se ha de conciliar, con quién y cómo, se ignora. «Regulación de las relaciones de arrendamiento»: oscuridad completa; ni siquiera se sabe si se trata del arrendamiento de las tierras de los terratenientes, las cuales se ha prometido expropiar sin indemnización.

«Reforma en el sentido de una mayor democratización de los comités agrarios locales»... ¿Acaso no sería mejor, señores redactores de promesas ampulosas, dar inmediatamente una lista de, al menos, una decena de comités agrarios locales, indicando con precisión su composición actual, postrevolucionaria y, pese a todo –según su propio reconocimiento–, no plenamente democrática?

En eso estriba, precisamente, el quid de la cuestión: la febril actividad del ministro Chernov, al igual que la de los otros ministros arriba mencionados, es la mejor ilustración de la diferencia entre un funcionario liberal y un demócrata revolucionario.

El funcionario liberal, a «las autoridades», es decir, a los señores Lvov, Shingariov y Cía., les lee extensísimos informes sobre centenares de proyectos de ley que han de beneficiar a la humanidad, pero al pueblo... al pueblo sólo le obsequia con verborrea, promesas, frases al estilo de Nozdriov (como lo del cien por cien de las ganancias o la ofensiva «socialista» en el frente, etc.).

El demócrata revolucionario, por el contrario, cualquier mal, cualquier deficiencia –al mismo tiempo que presenta el informe a las «autoridades», e incluso antes de presentarlo– lo revela y lo denuncia ante el pueblo, apelando a su energía.

«¡Campesinos, desenmascarad a los terratenientes! ¡Revelad cuánto os cobran bajo el disfraz de “renta de la tierra”, cuánto se han apropiado en las “cámaras de conciliación” o en los comités agrarios locales, cuántas trabas u obstáculos ponen a la tarea de labrar todas las tierras, a la utilización del inventario de los terratenientes en beneficio del pueblo y, sobre todo, de los sectores más pobres! Denunciadlo vosotros mismos, campesinos, y yo, “ministro de la Rusia revolucionaria”, “ministro de la democracia revolucionaria”, os ayudaré a publicar todas esas denuncias, a eliminar todas las vejaciones, ¡con vuestro empuje desde abajo y con el mío desde arriba!». ¿Acaso no hablaría y actuaría así un auténtico demócrata revolucionario?

¡Pero qué va! ¡Ni pensarlo! He aquí el lenguaje con que el periódico ministerial escribe sobre el «informe» de Chernov a los señores Lvov y Cía.: «Sin negar la existencia de toda una serie de excesos agrarios en algunas provincias, V. M. Chernov considera que, en general, la Rusia rural ha demostrado ser mucho más equilibrada de lo que cabía esperar...».

Por otra parte, acerca del único proyecto de ley claramente mencionado –«suspensión de la compraventa de tierras»–, no se dice ni una palabra sobre por qué ha sido suspendido. Porque a los campesinos se les prometió hace tiempo, desde mayo, que se suspendería inmediatamente la compraventa, y el 25 de junio publican que Chernov leyó el «informe» ¡¡¡y que el Gobierno Provisional «aún no ha tomado una decisión definitiva»!!!

*Pravda* núm. 92, 10 de julio (27 de junio) de 1917.

Se publica según el texto del periódico *Pravda*.