A esta pregunta se suele responder de un modo muy simple: no existe tal contrarrevolución o no sabemos dónde está. En cuanto al poder, lo conocemos perfectamente: está en manos del Gobierno Provisional, controlado por el Comité Ejecutivo Central (CEC) del Congreso de los Soviets de diputados soldados y obreros de toda Rusia{134}. Tal es la respuesta habitual.

La crisis política de ayer{135} ha dejado como herencia, al igual que la mayoría de las crisis de todo tipo que hacen saltar todo lo convencional y destruyen todas las ilusiones, los escombros de las ilusiones que se expresan en las respuestas habituales que acabamos de mencionar a las cuestiones fundamentales de toda revolución.

Existe en el mundo un ex diputado de la II Duma de Estado, Aleksinski, a quien los socialrevolucionarios y mencheviques, partidos gobernantes en los Soviets de diputados obreros, soldados y campesinos, se negaron a admitir en el Comité Ejecutivo del Soviet de diputados soldados y obreros mientras no se rehabilitara, es decir, mientras no restaurase su honor{136}.

¿De qué se trata? ¿Por qué el Comité Ejecutivo negó pública y formalmente su confianza a Aleksinski y le exigió la rehabilitación de su honor, es decir, lo reconoció como deshonrado?

Porque Aleksinski se distinguió de tal modo por sus calumnias que en París periodistas de los más diversos partidos lo declararon calumniador. Aleksinski no procedió a rehabilitar su honor ante el Comité Ejecutivo, sino que prefirió esconderse en el periódico de Plejánov “Yedinstvo”, actuando en él primero bajo iniciales y después, envalentonándose, abiertamente.

Primera página del periódico “Listok ‘Pravdy’”, 19 (6) de julio de 1917, con el artículo de V. I. Lenin “¿Dónde está el poder y dónde la contrarrevolución?” (Reducida)

El 4 de julio, ayer por la tarde, varios bolcheviques recibieron de conocidos la advertencia de que Aleksinski había comunicado al comité de periodistas de Petersburgo una nueva y repugnante calumnia. La mayoría de los advertidos no prestó la menor atención a esta advertencia, tratando con desdeñoso desprecio a Aleksinski y a su “trabajo”. Pero un bolchevique, Dzhugashvili (Stalin), miembro del Comité Ejecutivo Central, que conocía desde hacía tiempo, en su calidad de socialdemócrata georgiano, al camarada Chjeidze, habló con éste en la sesión del CEC acerca de esta nueva y vil campaña calumniosa de Aleksinski.

Esto ocurría ya tarde, por la noche, pero Chjeidze declaró que el CEC no contemplaría con indiferencia la difusión de calumnias por personas que temen el juicio y la investigación por parte del CEC. En nombre propio, como presidente del CEC, y en nombre de Tsereteli, como miembro del Gobierno Provisional, Chjeidze se dirigió inmediatamente por teléfono a todas las redacciones proponiéndoles abstenerse de imprimir las calumnias de Aleksinski. Chjeidze dijo a Stalin que la mayoría de los periódicos manifestó estar dispuesta a cumplir su ruego, que sólo “Yedinstvo” y “Rech” permanecieron algún tiempo “callados” (no vimos “Yedinstvo”, y “Rech” no reprodujo la calumnia). Como resultado, la calumnia apareció únicamente en las páginas del pequeño periódico amarillo “Zhivoye Slovo”{137} nº 51 (404), desconocido para la mayoría de la gente instruida, cuyo redactor-editor firma A. M. Umanski.

Ahora los calumniadores responderán ante los tribunales. Por este lado, el asunto es simple y sencillo.

Lo absurdo de la calumnia salta a la vista: un tal alférez Yermolenko, del 16º Regimiento de Fusileros de Siberia, fue “lanzado” (?) “el 25 de abril a nuestra retaguardia, al frente del 6º Ejército, para hacer agitación en favor de la pronta conclusión de una paz por separado con Alemania”. Por lo visto, se trata de un sujeto evadido del cautiverio, sobre el cual el “documento” publicado por “Zhivoye Slovo” añade: “¡Yermolenko aceptó este encargo a instancias de sus camaradas!”.

Ya por esto se puede juzgar qué confianza merece un sujeto tan deshonrado que pudo aceptar semejante “encargo”… El testigo es una persona deshonrada. Esto es un hecho.

¿Y qué declaró este testigo?

Declaró lo siguiente: “Los oficiales del Estado Mayor alemán Shiditski y Lyubers le comunicaron que una labor de agitación del mismo género está llevando a cabo en Rusia el agente del Estado Mayor alemán y presidente de la sección ucraniana de la ‘Unión para la Liberación de Ucrania’{138}, A. Skoropis-Yoltujovski, así como Lenin. A Lenin se le ha encargado que se esfuerce por todos los medios en socavar la confianza del pueblo ruso en el Gobierno Provisional”.

Así, los oficiales alemanes, para inducir a Yermolenko a su acto deshonroso, le mintieron descaradamente acerca de Lenin, quien, como es de todos sabido, como ha declarado oficialmente todo el partido bolchevique, ¡siempre y sin reservas ha rechazado del modo más resuelto e irrevocable la paz por separado con Alemania! La mentira de los oficiales alemanes es tan evidente, burda y absurda, que ninguna persona instruida dudará ni por un momento de que es una mentira. Y una persona instruida políticamente menos aún, ya que la comparación de Lenin con un tal Yoltujovski (?) y la “Unión para la Liberación de Ucrania” es un absurdo particularmente evidente, ¡pues tanto Lenin como todos los internacionalistas se desmarcaron públicamente y en muchas ocasiones, precisamente durante la guerra, de esta sospechosa Unión socialpatriota!

La burda mentira de Yermolenko, sobornado por los alemanes, o de los oficiales alemanes no merecería ni la sombra de atención si el “documento” no añadiese unos “informes recién llegados” —no se sabe a quién, cómo, de quién, cuándo— según los cuales “el dinero para la agitación” “es recibido” (¿por quién? ¡El “documento” teme decir directamente que se acusa o se sospecha de Lenin! El documento calla quién “recibe”) “a través” de “personas de confianza”: los “bolcheviques” Fürstenberg (Ganetski) y Kozlovski. ¡Incluso se dice que hay datos sobre transferencias de dinero a través de bancos, y que “la censura militar ha establecido un continuo (!) intercambio de telegramas de carácter político y monetario entre los agentes alemanes y los líderes bolcheviques”!!

De nuevo, una mentira tan burda que lo absurdo salta a la vista. Si hubiese en esto una palabra de verdad, ¿cómo habría sido posible entonces que, 1) a Ganetski lo hubieran dejado entrar libremente en Rusia y salir de ella hace bien poco? ¿2) que ni a Ganetski ni a Kozlovski los hubieran detenido antes de la aparición en los periódicos de informaciones sobre sus delitos? ¿Acaso el Estado Mayor, si realmente hubiese tenido en sus manos alguna información merecedora de confianza sobre transferencias de dinero, telegramas, etc., habría permitido la divulgación de rumores sobre esto a través de los Aleksinski y la prensa amarilla, sin detener a Ganetski y Kozlovski? ¿No está claro que estamos ante el trabajo de pacotilla de calumniadores periodísticos de ínfima categoría, nada más?

Añadamos que tanto Ganetski como Kozlovski no son bolcheviques, sino miembros del partido socialdemócrata polaco; que Ganetski es miembro de su Comité Central, a quien conocemos desde el Congreso de Londres (1903){139}, del que los delegados polacos se retiraron, etc. Los bolcheviques no han recibido dinero alguno ni de Ganetski ni de Kozlovski. Todo esto es la mentira más absoluta, la más burda.

¿Cuál es su significado político? En primer lugar, que los adversarios políticos de los bolcheviques no pueden prescindir de la mentira y la calumnia. Hasta tal punto son bajos y ruines estos adversarios.

En segundo lugar, que obtenemos la respuesta a la pregunta planteada en el título del artículo.

El informe sobre los “documentos” fue enviado a Kérenski el 16 de mayo. Kérenski es miembro tanto del Gobierno Provisional como del Soviet, es decir, de ambos “poderes”. Del 16 de mayo al 5 de julio hay tiempo de sobra. El poder, si fuese un poder, podría y debería haber investigado por sí mismo los “documentos”, interrogado a los testigos, detenido a los sospechosos. El poder, ambos “poderes”, el Gobierno Provisional y el CEC, podían y debían haberlo hecho.

Ambos poderes permanecen inactivos. ¡Y el Estado Mayor resulta estar en ciertos contactos con Aleksinski, a quien no se admitió en el Comité Ejecutivo del Soviet por calumniador! ¡El Estado Mayor, justo en el momento de la retirada de los kadetes, permite —casualmente, sin duda— la transmisión de sus documentos oficiales a Aleksinski para su publicación!

El poder permanece inactivo. Ni Kérenski, ni el Gobierno Provisional, ni el Comité Ejecutivo del Soviet piensan siquiera en detener a Lenin, a Ganetski, a Kozlovski, si es que resultan sospechosos. Anoche, el 4 de julio, tanto Chjeidze como Tsereteli pidieron a los periódicos que no publicaran una calumnia evidente. Y al mismo tiempo, muy tarde, ya avanzada la noche, Polovtsev envía junkers y cosacos a destruir “Pravda”, a impedir su tirada, a detener a los que la sacaban, a confiscar los libros (supuestamente para comprobar si no figuraban en ellos dineros sospechosos), y en ese mismo momento, en el periódico amarillo, de baja calidad y sucio, “Zhivoye Slovo”, se imprime una vil calumnia para encender las pasiones, para ensuciar a los bolcheviques, para crear un ambiente de pogromo, para dar una justificación plausible a la acción de Polovtsev, de los junkers y de los cosacos que destruyeron “Pravda”.

Quien no se cierra los ojos para no ver la verdad, no puede permanecer en el engaño. Cuando es necesario actuar, ambos poderes permanecen inactivos: el CEC, porque “confía” en los kadetes y teme irritarlos, y los kadetes no actúan como poder porque prefieren actuar entre bastidores.

La contrarrevolución entre bastidores —hela aquí, como en la palma de la mano: son los kadetes, ciertos círculos del Estado Mayor (“las altas jerarquías del mando del ejército”, como se dice en la resolución de nuestro partido) y la prensa sospechosa, semicentenarista. He aquí quiénes no están inactivos, he aquí quiénes “trabajan” concertadamente; he aquí el medio del que se nutre el ambiente de pogromos, las tentativas de pogromos, los disparos contra los manifestantes, etcétera, etcétera.

Quien no se cierra deliberadamente los ojos para no ver la verdad, ya no puede permanecer por más tiempo en el engaño.

El poder no existe ni existirá mientras su paso a manos de los Soviets no siente las bases de su creación. La contrarrevolución se aprovecha de la falta de poder uniendo a los kadetes con ciertas altas jerarquías del mando del ejército y con la prensa de las Centurias Negras. Tal es la triste realidad, pero es la realidad.

¡Obreros y soldados! ¡De vosotros se requiere serenidad, firmeza y vigilancia!

Escrito el 5 (18) de julio de 1917.

Publicado el 19 (6) de julio de 1917 en el periódico “Listok ‘Pravdy’”.

Se publica según el texto del periódico.