Sobre los bolcheviques se vierte una cantidad inmensa de injurias y calumnias a propósito de la manifestación del 3 y 4 de julio.

Se llega incluso a acusarles de que “intentaron apoderarse de la ciudad”, de que quisieron “violar” la voluntad de los Soviets, de que “atentaron contra el poder de los Soviets”, etcétera, etcétera.

Pero los hechos indican que los bolcheviques, a pesar de que las masas estaban armadas, no se apoderaron (aunque habrían podido hacerlo) ni de una sola parte de la ciudad, ni de un solo edificio, ni de una sola institución, y ni siquiera intentaron apoderarse de ellas.

Los hechos indican que el único caso político de aplicación de la violencia contra una institución tuvo lugar en la noche del 5 de julio y consistió en la destrucción de *Pravda* por los cadetes y los cosacos, por orden de Pólovtsev, sin conocimiento del Soviet y al margen de la voluntad del Soviet.

Esto es un hecho.

Esto es una aplicación premeditada y malintencionada de la violencia contra toda una institución; esto es un “atentado” y una “violación” no de palabra, sino de hecho. Si este atentado hubiera sido legal, el Gobierno Provisional o el Soviet habrían aprobado semejante paso: ninguna de las dos autoridades lo hizo. Los violentos que actuaron contra *Pravda* no encontraron apoyo ni en el Soviet ni en el Gobierno Provisional.

Los bolcheviques llamaron a los soldados que habían iniciado la acción a actuar de manera pacífica y organizada.

Ni el Gobierno Provisional ni el Soviet llamaron a los cadetes, a los cosacos y a Pólovtsev a actuar de manera pacífica, organizada y legal.

Pero, se nos dice, hubo disparos.

Sí, hubo disparos. Pero ¿quién disparó? ¿Quién se atreve a acusar a nadie de haber disparado sin una investigación?

Pues bien, ¿no querrán ustedes escuchar a un testigo del campo burgués?

Ese testigo es el periódico *Bírzhievye Védomosti*, edición de la tarde del 4 de julio; ¡parece que nadie en el mundo podrá sospechar de este testigo simpatía por los bolcheviques! He aquí lo que dice el testigo:

“Exactamente a las 2 de la tarde, en la esquina de Sadóvaya y Nevski, cuando pasaban los manifestantes armados y el numeroso público congregado los contemplaba tranquilamente, desde el lado derecho de Sadóvaya sonó un disparo ensordecedor, tras el cual comenzó un tiroteo por ráfagas.”

Así pues, incluso el testigo del periódico burgués se ve obligado a reconocer la verdad, a saber: ¡que empezaron a disparar desde el lado derecho de Sadóvaya! ¿Acaso esto no indica claramente que dispararon contra los manifestantes?

¿Tan difícil es comprender que, si los manifestantes hubieran aspirado o querido actuar con violencia, habrían enviado gente contra una institución concreta (como Pólovtsev envió a los cadetes y a los cosacos contra *Pravda*)? Por el contrario, si hay marineros muertos y testigos de un periódico burgués dicen que el tiroteo comenzó “desde el lado derecho de Sadóvaya”, “cuando pasaban los manifestantes armados”, ¿acaso no es esto una prueba evidente de que quienes aspiraban a la violencia, quienes querían la violencia, eran precisamente los centurias negras, precisamente los enemigos de la democracia, precisamente los círculos cercanos a los cadetes?

Escrito el 5 (18) de julio de 1917.

Publicado el 19 (6) de julio de 1917 en el periódico “Hoja de *Pravda*”.

Se publica según el texto del periódico.