La cuestión está planteada y será resuelta en uno o dos días. La mezquina «escaramuza» entre eseristas y mencheviques sobre los métodos de composición del CC no merece atención alguna: tan pequeña es esta lucha de dos partidos que se sitúan por igual en el punto de vista del defensismo (es decir, del apoyo a la guerra de rapiña) y del ministerialismo, es decir, del apoyo al gobierno de la burguesía contrarrevolucionaria.

Tiene una enorme importancia la formación del CC como el último rasgo que caracteriza el novísimo momento político, en contraste con los anteriores. El novísimo momento político se define por el esclarecimiento final de que la mayoría de la población apoya ahora a los partidos eserista y menchevique, que, como se sabe, están en bloque entre sí.

El Soviet Campesino de toda Rusia y el Congreso de los Soviets de diputados soldados y obreros de toda Rusia, en relación con las elecciones a las dumas de distrito en Petrogrado, han establecido de manera definitiva el hecho de que el bloque eserista y menchevique es el partido gobernante en Rusia.

Este bloque cuenta manifiestamente ahora con la mayoría en el pueblo. No cabe duda de que tendrá la mayoría también en el Comité Central de los Soviets (o Soviet de los Soviets –denominación, al parecer, aún no decidida) que se está formando, sea unitario o federativo.

Los eseristas y los mencheviques son los partidos gobernantes y responsables.

Tal es el hecho fundamental del novísimo momento político. Si antes de las elecciones en Petrogrado, antes del congreso campesino, antes del Congreso de los Soviets los mencheviques y eseristas podían escudarse, siquiera con una sombra de verosimilitud, tras el argumento de que la voluntad de la mayoría era desconocida, de que los kadetes quizá también estaban cerca de la mayoría, etc., etc., ahora esas evasivas son imposibles. La niebla, artificialmente sostenida por algunos, se ha disipado.

Ustedes están en mayoría, señores eseristas y mencheviques, ustedes son los partidos gobernantes o, mejor dicho, el bloque gobernante. Ustedes son responsables.

Nuestra tarea principal en la propaganda y la agitación en general, y en la campaña de elecciones a la Asamblea Constituyente en particular, consiste ahora en explicar de la manera más circunstanciada, práctica y clara a las amplias masas obreras y campesinas que los eseristas y los mencheviques, como partidos gobernantes, son ahora responsables de la política de nuestro país. Hasta ahora la situación era otra, porque, como partidos, aún no habían definido su mayoría y se complacían en presentarse como «oposición» frente a los kadetes gobernantes. Ahora esto es indudable: la mayoría apoya a los eseristas y mencheviques.

Ellos son responsables de toda la política del país.

Ahora ellos son responsables de los resultados de mes y medio de gobierno del «ministerio de coalición».

Son responsables de que en el gobierno la mayoría de los ministros sean del partido de la burguesía contrarrevolucionaria. Todo el mundo sabe, ve y palpa que sin el consentimiento del Congreso de los Soviets y del Soviet Campesino de toda Rusia, tales ministros no se habrían mantenido ni un día.

Los eseristas y los mencheviques son responsables de las contradicciones fundamentales de la política, que se hacen sentir cada vez con mayor agudeza y dolor, y se imponen a las masas de manera cada vez más evidente.

– De palabra, «condena» de la guerra de conquista y «exigencia» de una paz sin anexiones. De hecho, continuación precisamente de la guerra de conquista, en alianza con conspicuos conquistadores: los imperialistas de Inglaterra, Francia, etc. De hecho, preparación de una ofensiva, a petición de estos aliados, de acuerdo con los tratados secretos de rapiña que Nicolás II concertó en interés del enriquecimiento de los terratenientes y capitalistas rusos.

De hecho, una política de anexiones, es decir, de incorporación forzosa de pueblos (Albania, Grecia) a un Estado o a un grupo de imperialistas; política de anexiones también en el interior de la Rusia «revolucionaria» (pero que marcha por el camino contrarrevolucionario), tratando a Finlandia y a Ucrania como pueblos anexionados y no como pueblos verdaderamente libres, verdaderamente iguales en derechos y con un derecho indiscutible tanto a la autonomía como a la separación.

– De palabra, «la resistencia de los capitalistas, al parecer, ha sido quebrantada», como declaró jactanciosamente el ministro del bloque, Peshejónov. De hecho, incluso la resolución del Congreso de los Soviets se vio obligada a reconocer que «crece la resistencia de las clases poseedoras» (es decir, de la burguesía contrarrevolucionaria, que cuenta con 10 ministros capitalistas de un total de 16 y ostenta de hecho el pleno dominio en la economía del país).

– De palabra, promesas de control, de regulación y de confiscación del 100 % de las ganancias (ministro Skóbelev). ¡De hecho, en mes y medio, absolutamente nada! ¡Ni un solo paso práctico y serio contra los capitalistas lockoutistas, contra los saqueadores de la especulación y los caballeros del lucro en los suministros, ni contra los magnates bancarios!

No alarguemos la lista de estas flagrantes contradicciones. Basta con las señaladas.

La ruina avanza. La crisis se aproxima. La catástrofe se avecina incontenible. Los mencheviques y eseristas amonestan a los capitalistas, los amenazan con confiscarles el 100 %, se jactan de que la resistencia de los capitalistas ha sido quebrantada, escriben resoluciones y proyectos, proyectos y resoluciones.

La catástrofe se viene encima. Toda la responsabilidad por ella recaerá sobre el bloque gobernante de eseristas y mencheviques.

«Pravda» núm. 85, 1 de julio (18 de junio) de 1917.

Se publica según el texto del periódico «Pravda».