El colapso de la política del nuevo Gobierno Provisional de coalición se perfila cada vez con mayor nitidez. El "acta universal" sobre la organización de Ucrania, promulgada por la Rada Central ucraniana{119} y adoptada el 11 de junio de 1917 por el Congreso Militar de toda Ucrania, constituye una denuncia directa de esta política y un testimonio documental de su colapso.

"Sin separarse de toda Rusia, sin romper con el Estado ruso —dice esta acta—, que el pueblo ucraniano tenga derecho a disponer por sí mismo de su vida en su propia tierra... Todas las leyes que establezcan el orden aquí, en Ucrania, tiene derecho a promulgarlas únicamente nuestra Asamblea ucraniana; en cuanto a las leyes que establezcan el orden en todo el Estado ruso, deben ser promulgadas por el parlamento de toda Rusia".

Son palabras perfectamente claras. En ellas se declara con la mayor precisión que, en el momento actual, el pueblo ucraniano no quiere separarse de Rusia. Exige autonomía, sin negar en absoluto la necesidad ni la autoridad suprema del "parlamento de toda Rusia". Ningún demócrata, y menos aún un socialista, se atreverá a negar la más completa legitimidad de las reivindicaciones ucranianas. Ningún demócrata puede negar tampoco el derecho de Ucrania a la libre separación de Rusia: precisamente el reconocimiento incondicional de este derecho es lo único que permite hacer campaña por la unión libre de ucranianos y grandes rusos, por la unión voluntaria de dos pueblos en un solo Estado. Precisamente el reconocimiento incondicional de este derecho es lo único que puede romper en la práctica, de manera irrevocable y definitiva, con el maldito pasado zarista, que hizo todo lo posible por el distanciamiento mutuo de pueblos tan cercanos por la lengua, el lugar de residencia, el carácter y la historia. El maldito zarismo convertía a los grandes rusos en verdugos del pueblo ucraniano, alimentando de todas las formas posibles en él el odio hacia quienes prohibían incluso a los niños ucranianos hablar y aprender en su lengua materna.

La democracia revolucionaria de Rusia, si quiere ser verdaderamente revolucionaria, verdaderamente democracia, debe romper con ese pasado, debe ganarse de nuevo, para los obreros y los campesinos de Rusia, la confianza fraternal de los obreros y los campesinos de Ucrania. Esto no puede hacerse sin el pleno reconocimiento de los derechos de Ucrania, incluido el derecho a la libre separación.

No somos partidarios de los Estados pequeños. Estamos por la más estrecha unión de los obreros de todos los países contra los capitalistas, tanto los "propios" como los de todos los países en general. Pero precisamente para que esta unión sea voluntaria, el obrero ruso, no confiando ni por un momento ni en nada en la burguesía rusa ni en la burguesía ucraniana, defiende ahora el derecho a la separación de los ucranianos, sin imponerles su amistad, sino conquistándola con una actitud de igual a igual, de aliado y hermano en la lucha por el socialismo.

El periódico de los contrarrevolucionarios burgueses enfurecidos, medio enloquecidos de rabia, "Rech", se lanza de manera salvaje contra los ucranianos, contra su decisión "arbitraria". "El acto de los ucranianos" sería "un crimen directo contra la ley, que exige contra sí mismo la aplicación inmediata de severas medidas legales". No hay nada que añadir a esta arremetida de los embrutecidos contrarrevolucionarios burgueses. ¡Abajo los contrarrevolucionarios de la burguesía! ¡Viva la unión libre de los campesinos y obreros libres de la Ucrania libre con los obreros y los campesinos de la Rusia revolucionaria!

"Pravda" nº 82, 28 (15) de junio de 1917.

Se publica según el texto del periódico "Pravda".