Sí, a través de la revolución obrera contra los capitalistas de todos los países.

Rusia está ahora más cerca que nadie del comienzo de tal revolución.

Solo en Rusia es posible el traspaso del poder a instituciones ya existentes, a los Soviets, de manera inmediata, pacífica, sin insurrección, pues los capitalistas no podrán oponer resistencia a los Soviets de diputados obreros, soldados y campesinos.

Con tal traspaso del poder se podría poner freno a los capitalistas que amasan miles de millones con los suministros, desenmascarar todas sus maquinaciones, arrestar a los malversadores millonarios, quebrantar su omnipotencia.

Solo después del traspaso del poder a las clases oprimidas podría Rusia dirigirse a las clases oprimidas de otros países, no con palabras vacías, no con meros llamamientos, sino señalando su propio ejemplo y con una propuesta inmediata y precisa de condiciones claras para una paz general.

¡Camaradas obreros y trabajadores de todos los países! – diría esta propuesta de paz inmediata. Basta de sangre. La paz es posible. La paz justa es una paz sin anexiones, sin conquistas. Que sepan los capitalistas bandidos alemanes, con su bandido coronado Guillermo, que no vamos a pactar con ellos, que consideramos conquista suya no solo lo que han saqueado después de la guerra, sino también Alsacia y Lorena, y las tierras danesas y polacas de Prusia.

Consideramos conquista de los zares y capitalistas rusos tanto a Polonia como a Finlandia, Ucrania y demás tierras no gran-rusas.

Consideramos conquista de los capitalistas ingleses, franceses y demás a todas sus colonias, Irlanda, etcétera.

Nosotros, los obreros y campesinos rusos, no retendremos por la fuerza ninguna de las tierras no gran-rusas o colonias (como Turquestán, Mongolia, Persia). ¡Abajo la guerra por el reparto de colonias, por el reparto de anexiones (conquistas), por el reparto del botín de los capitalistas!

El ejemplo de los obreros rusos será seguido inevitablemente – quizás no mañana (las revoluciones no se hacen por encargo), pero inevitablemente – por los obreros y trabajadores de al menos dos grandes países: Alemania y Francia.

Pues ambos países perecen, el primero por el hambre, el segundo por la despoblación. Ambos concertarán la paz en nuestras condiciones justas, a despecho de sus gobiernos capitalistas.

El camino hacia la paz está ante nosotros.

Si los capitalistas de Inglaterra, Japón y América intentan resistirse a semejante paz, entonces las clases oprimidas de Rusia y de otros países no temerán una guerra revolucionaria contra los capitalistas. En una guerra así, vencerán a los capitalistas no solo de esos tres países, alejados de Rusia y ocupados en su propia rivalidad, sino que vencerán a los capitalistas de todo el mundo.

El camino hacia una paz justa está ante nosotros. No temamos emprenderlo.

«Pravda» n.º 75, 20 (7) de junio de 1917.  
Se imprime según el texto del periódico «Pravda».