«Rech» escribe hoy en su editorial:

«Si en Alemania actuara su propio Lenin con la amable ayuda extranjera de los Robert Grimm y los Rakovski, entonces cabría suponer que la Internacional no quiere impedir que la gran revolución rusa consolide sus posiciones y, sobre todo, profundice su cauce. Pero hasta ahora los alemanes han respondido cortésmente que no necesitan una república y están contentos con su Guillermo. Con mayor amabilidad aún, por ejemplo, el «Vorwärts» demuestra que la democracia rusa no debe tolerar los tratados secretos; en cambio, sobre la democracia alemana, el órgano socialista guarda modesto silencio».

Que «los Robert Grimm y los Rakovski» hayan prestado alguna «ayuda» a los bolcheviques (con los que nunca estuvieron de acuerdo), es una mentira.

La confusión de los Plejánov «alemanes» (precisamente ellos, y solo ellos, escriben en el «Vorwärts») con los internacionalistas revolucionarios alemanes, que a centenares están en las cárceles alemanas (como Karl Liebknecht), es la milésima primera mentira, la más vil y descarada, de «Rech» y de los capitalistas en general.

Hay dos internacionales: 1) la internacional de los Plejánov, es decir, de los traidores al socialismo, es decir, de los hombres que se han pasado al lado de sus gobiernos: Plejánov, Guesde, Scheidemann, Sembat, Thomas, Henderson, Vandervelde, Bissolati y Cía.; 2) la Internacional de los internacionalistas revolucionarios, que luchan revolucionariamente en todas partes, también durante la guerra, contra sus gobiernos, contra su burguesía.

La «gran revolución rusa» podrá convertirse en «grande», podrá «consolidar sus posiciones» y «profundizar su cauce» solo en el caso de que rompa con el apoyo al gobierno imperialista «de coalición», con el apoyo a la guerra imperialista que este conduce, con el apoyo a la clase capitalista en general.

«Pravda» nº 73, 17 (4) de junio de 1917.

Se publica según el texto del periódico «Pravda».