17. VI. 1917.

Querido Radek: Por enfermedad no he podido seguir los últimos días los telegramas. Por eso no me represento con claridad los asuntos de Zimmerwald.

Si es verdad que el confundido y lastimoso Grimm (¡no en vano desconfiamos siempre de este canalla ministeriable!) ha entregado todos los asuntos de Zimmerwald a los suecos de izquierda y que estos últimos convocan en los próximos días una conferencia de Zimmerwald, entonces yo — de mi parte personalmente (escribo todo esto solo por mi cuenta) — advertiría muy seriamente contra el enredo con Zimmerwald.

«Qué bueno sería apoderarse ahora de la Internacional de Zimmerwald», decía hoy Grigori.

A mi juicio, esta es una táctica archioportunista y perjudicial.

«Apoderarse» de Zimmerwald, ¿qué significa? Significa cargar con el peso muerto del partido italiano (kautskianos y pacifistas), de los suizos Greulich y Cía., del S. P. norteamericano (¡aún peor!), de los distintos Peluso, longuetistas, etc., etc.

Eso equivaldría a echar por la borda todos nuestros principios, a olvidar todo lo que hemos escrito y dicho contra el centro, a confundirnos y deshonrarnos nosotros mismos.

No, si los suecos de izquierda han tomado en sus manos Zimmerwald y si quieren enredarse, hay que plantearles un ultimátum: o bien declaran, en la primera conferencia de Zimmerwald, que Zimmerwald queda disuelto y fundan la III Internacional, o nos marchamos.

De un modo u otro hay que enterrar al inmundo (grimmiano: sigue siendo grimmiano) Zimmerwald a toda costa y fundar una III Internacional auténtica solo de las izquierdas, solo contra los kautskianos. Más vale pez pequeño que gran cucaracha.

Lean esta carta a Orlovski y Ganetski.

Los mejores saludos.

Perdonen la brevedad: estoy enfermo.

Esto se parece cada vez más a la víspera de las jornadas de junio de 1848. Los mencheviques y eseristas lo han cedido todo y a todos, y siguen cediéndolos, a los kadetes (= Cavaignacs). Qui vivra verra.

Su Lenin

a Estocolmo

---

Escrito el 17 (30) de junio de 1917.

Enviado desde Petrogrado.

Publicado por primera vez el 7 de noviembre de 1932 en el periódico «Pravda» núm. 309.

Se publica según el manuscrito.