Nuestros ministerialistas «socialistas revolucionarios» estuvieron a punto de aturdirse a sí mismos y a sus oyentes con frases acerca de su reconocimiento de una «paz sin anexiones» (es decir, sin conquistas de tierras ajenas), pero he aquí que… ¡Argelia les aguó la fiesta! El periódico *La Causa del Pueblo*, en el que participan dos ministros del partido de los «socialistas revolucionarios», Kérenski y Chernov, tuvo… la imprudencia de ponerse a hablar con tres ministros aliados (también casi socialistas) acerca de Argelia. Hasta qué punto es terrible esta imprudencia en el periódico de los Kérenski y los Chernov, el lector lo verá claramente por lo que sigue.

Tres ministros de los países aliados, Inglaterra, Francia y Bélgica, los señores Henderson, Thomas y Vandervelde, declararon que no deseaban «anexiones», sino solo la «liberación de territorios». El periódico de los Kérenski y los Chernov calificó esto —con toda razón— de «juegos de manos» por parte de los «socialistas domesticados por la burguesía» y se abalanzó sobre ellos con la siguiente iracunda y sarcástica tirada:

«“Es cierto —dicen ellos [los tres ministros]— que solo exigen la liberación de territorios ‘de acuerdo con la voluntad de la población’”. ¡Excelente! Pero entonces exijamos de ellos y exijámonos a nosotros mismos coherencia y reconozcamos la ‘liberación de los territorios’ de Irlanda y de Finlandia —por un lado— y de Argelia o de Siam —por el otro. Nos sería sumamente interesante escuchar, por ejemplo, la opinión del socialista Albert Thomas sobre la ‘autodeterminación’ de Argelia.»

Sí, sí, «nos sería sumamente interesante escuchar la opinión» también de Kérenski, de Tsereteli, de Chernov y de Skóbelev sobre la «autodeterminación» de Armenia, de Galitzia, de Ucrania y de Turkestán.

He ahí que ustedes, señores ministros rusos del partido de los populistas y de los mencheviques, han desenmascarado toda la mentira, toda la falsedad de su posición y de su conducta con el ejemplo de Irlanda y de Argelia. Han demostrado con ello que bajo «anexiones» no pueden entenderse solo las conquistas realizadas durante *esta* guerra. Esto significa que se han golpeado a ustedes mismos y a las *Izvestia del Soviet de Petrogrado*, que hace pocos días declararon con orgullosa ignorancia, como si bajo anexiones se entendieran únicamente las conquistas realizadas en *esta* guerra. ¿Quién no sabe que Irlanda y Argelia fueron conquistadas décadas y siglos antes de que comenzara esta guerra?

Imprudente, imprudente *La Causa del Pueblo*: desenmascaró su propia confusión de pensamiento, y la de los mencheviques y la de las *Izvestia del Soviet de Petrogrado*, en una cuestión tan importante, tan cardinal, como es la cuestión de las anexiones.

Pero esto no es todo. Si le preguntan a Henderson sobre Irlanda, a Albert Thomas sobre Argelia, si contraponen la opinión sobre las anexiones de la «burguesía francesa que está en el poder» a la opinión del pueblo francés, si llaman a Henderson y a Albert Thomas «socialistas domesticados por la burguesía», entonces, ¿cómo es que se olvidaron de mirarse a ustedes mismos?

Y ustedes, ¿quiénes son, Kérenski, Tsereteli, Chernov, Skóbelev? ¿Acaso ustedes no son también «socialistas domesticados por la burguesía»? ¿Acaso han planteado ustedes en el ministerio de la «burguesía rusa que está en el poder» las cuestiones acerca de la Irlanda rusa, de la Argelia rusa, es decir, acerca de Turkestán, Armenia, Ucrania, Finlandia, etcétera? ¿Cuándo han planteado ustedes esta cuestión? ¿Por qué no le hablan de esto al «pueblo» ruso? ¿Por qué no llaman «juego de manos» al proceder de los populistas y mencheviques rusos de soltar en el Soviet, y en el ministerio, y ante el pueblo, frases ampulosas sobre la «paz sin anexiones», sin plantear de manera precisa, clara, inequívoca la cuestión de *todas* las anexiones rusas del mismo tipo que Irlanda y Argelia?

Los populistas y mencheviques ministerialistas rusos se han enredado y se desenmascaran a sí mismos cada día que pasa.

Generalmente se remiten al «último» argumento: nosotros tenemos una revolución. Pero este argumento es completamente falso. Porque nuestra revolución, *hasta ahora*, solo ha dado el poder a la burguesía, como en Francia y en Inglaterra, con una «minoría inofensiva» de «socialistas domesticados por la burguesía», como en Francia y en Inglaterra. Lo que depare mañana nuestra revolución: un retorno a la monarquía, el fortalecimiento de la burguesía, el paso del poder a clases más avanzadas, no lo sabemos, y nadie lo sabe. Por tanto, remitirse a la «revolución» en general es un crudísimo engaño al pueblo y un engaño a sí mismos.

La cuestión de las anexiones es una buena piedra de toque para los populistas y mencheviques que se han enredado en la mentira y la falsedad. Se han enredado al igual que Plejánov, Henderson, Scheidemann y Cía., se diferencian unos de otros solo de palabra, de hecho están igualmente perdidos para el socialismo.

*Pravda* nº 70, 14 (1) de junio de 1917.

Se imprime según el texto del periódico *Pravda*.