Son especialmente interesantes aquellas declaraciones que se referían precisamente a la victoria de la revolución chovinista («defensista»). En «El Socialdemócrata», que se publicaba en Ginebra como Órgano Central del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, bajo la redacción de Zinóviev y Lenin, en el núm. 47 del 13 de octubre de 1915, se publicó en nombre de la redacción:

«…8) Consideramos revolucionarios chovinistas a quienes desean la victoria sobre el zarismo para vencer a Alemania, para saquear a otros países, para consolidar la dominación de los rusos grandes sobre los demás pueblos de Rusia, etc. La base del chovinismo revolucionario es la posición de clase de la pequeña burguesía. Esta oscila siempre entre la burguesía y el proletariado. Ahora oscila entre el chovinismo (que le impide ser consecuentemente revolucionaria incluso en el sentido de la revolución democrática) y el internacionalismo proletario. Los representantes políticos de esta pequeña burguesía en Rusia en el momento actual son los trudovikí, los socialistas revolucionarios, “Nasha Zaria”, la fracción de Chjeidze, el Comité de Organización (OK), el señor Plejánov, etc. 9) Si en Rusia triunfasen los revolucionarios chovinistas, estaríamos en contra de la defensa de su “patria” en la presente guerra. Nuestra consigna es: contra los chovinistas, aunque sean revolucionarios y republicanos, contra ellos y por la alianza del proletariado internacional para la revolución socialista. 10) A la pregunta de si es posible el papel dirigente del proletariado en la revolución burguesa rusa, respondemos: sí, es posible, si en los momentos decisivos la pequeña burguesía se inclina hacia la izquierda, y la empujan hacia la izquierda no sólo nuestra propaganda, sino también una serie de factores objetivos: económicos, financieros (las cargas de la guerra), militares, políticos, etc. 11) A la pregunta de qué haría el partido del proletariado si la revolución lo llevase al poder en la guerra actual, respondemos: propondríamos la paz a todos los beligerantes sobre la base de la liberación de las colonias y de todos los pueblos dependientes, oprimidos y no equiparados en derechos. Ni Alemania, ni Inglaterra con Francia, con sus actuales gobiernos, aceptarían esta condición. Entonces nos veríamos obligados a preparar y conducir una guerra revolucionaria, es decir, no sólo aplicaríamos íntegramente, con las medidas más enérgicas, todo nuestro programa mínimo, sino que también comenzaríamos sistemáticamente a levantar en insurrección a todos los pueblos actualmente oprimidos por los rusos grandes, a todas las colonias y países dependientes de Asia (la India, China, Persia, etc.), así como –y en primer término– levantaríamos en insurrección al proletariado socialista de Europa contra sus gobiernos y a despecho de sus socialchovinistas. No cabe la menor duda de que la victoria del proletariado en Rusia crearía condiciones extraordinariamente favorables para el desarrollo de la revolución tanto en Asia como en Europa. Así lo demostró incluso el año 1905. Y la solidaridad internacional del proletariado revolucionario es un hecho, a despecho de la sucia espuma del oportunismo y del socialchovinismo»[4].

«Pravda», núm. 56, 26 (13) de mayo de 1917.  
Se imprime según el texto del periódico «Pravda».