Se han publicado las listas de candidatos a vocales de las Dumas de distrito (suplemento gratuito del número del 17 de mayo de *Vedomosti de la Administración Municipal*{82}). Lamentablemente, los datos no se refieren a todos los distritos, sino solo a 10. Aun así, se obtiene un cuadro sumamente claro y revelador sobre la cuestión del partidismo, un cuadro en cuyo estudio es necesario detenerse con atención, tanto en interés de la agitación electoral como en el de esclarecer la vinculación de los partidos con las clases.

Es sabido que el partidismo es, al mismo tiempo, condición e indicador del desarrollo político. Cuanto más desarrollado, instruido y consciente es políticamente un sector de la población o una clase determinada, tanto más alto es, por regla general, su partidismo. Esta regla general se ve confirmada por la experiencia de todos los países civilizados. Y es comprensible, desde el punto de vista de la lucha de clases, que así deba ser: la falta de partidismo o la carencia de definición partidista, de organización partidista, significa inestabilidad de clase (en el mejor de los casos; en el peor, esa carencia significa engaño a las masas por charlatanes políticos, fenómeno demasiado conocido en los países parlamentarios).

¿Qué nos muestra, pues, el cuadro de las listas presentadas en Petrogrado en cuanto al partidismo?

En total, se han presentado en los 10 distritos 71 listas. Enseguida se perfila con claridad su división en cinco grandes grupos:

1) POSDR – bolcheviques. Se han presentado listas en los 10 distritos. Nuestro partido concurre en bloque con dos grupos: los interdistritales y los mencheviques internacionalistas. Este bloque es estrictamente de principios, proclamado abiertamente por las resoluciones de las conferencias de Petrogrado y de toda Rusia de nuestro partido{83}. La cuestión fundamental de la vida política contemporánea, tanto en Rusia como en todo el mundo, es la lucha entre el internacionalismo de los proletarios y el chovinismo (o «defensismo») de la grande y de la pequeña burguesía. Y nuestro partido ha declarado públicamente su decisión de llevar a cabo «el acercamiento y la unificación» (véase la resolución de la Conferencia de toda Rusia sobre la unificación de los internacionalistas contra el bloque defensista pequeñoburgués) de todos los internacionalistas.

El partido del proletariado se ha presentado a las elecciones de manera clara, abierta e íntegra.

2) Un rostro de clase no menos claro muestra el partido de la «Libertad del Pueblo», es decir, los kadetes, en realidad el partido de la burguesía contrarrevolucionaria. También 10 listas puramente de partido en los 10 distritos. Como es sabido, todos los partidos de los terratenientes y capitalistas apoyan ahora a los kadetes, pero lo hacen, por el momento, a escondidas.

3) En tercer lugar, en cuanto a definición partidista, se sitúa el flamante partido radical-democrático, que ha presentado sus listas solo en 6 de los 10 distritos. Este partido, desconocido para todos –evidentemente también capitalista, que espera «arrebatar» los votos de la gente común con promesas que a nada obligan–, es algo así como kadetes disfrazados.

4) El cuarto lugar lo ocupa un grupo de 17 listas en 9 distritos, pertenecientes a los populistas (trudoviques, socialistas revolucionarios, socialistas populares{84}) y a los mencheviques, más el tristemente célebre grupo «Unidad»{85}, en las combinaciones más abigarradas entre sí.

¡Un verdadero modelo de revoltijo pequeñoburgués y de falta de principios pequeñoburguesa! Ninguno de estos grupos y partidos se ha atrevido a tomar una sola decisión abierta, fundamentada en principios y anunciada de antemano sobre el acercamiento y la unificación. Los acontecimientos los arrastraron, ellos marcharon a la cola de la corriente chovinista. Cayeron en el mismo pantano y, de un modo puramente propio del hombre común, chapotean en él, esforzándose en cada distrito por «colarse» ¡cada cual como puede! Colarse como sea, con tal de colarse: he ahí su divisa.

Si los uniera por principio el defensismo o el apoyo al ministerio de coalición, ¿por qué no fusionarse en un bloque político único, realmente de principios, que actúe abiertamente en la presente campaña electoral?

¡Ahí está el meollo! Que a la pequeña burguesía, es decir, a los populistas y a los mencheviques, ¡les falta tanto el espíritu de principios como el partidismo! Todos ellos son defensistas y ministerialistas. Pero no se fían unos de otros. En un distrito los eseristas van por separado, en otro forman bloque con los socialistas populares y los trudoviques (¡con gentes que admiten el rescate de tierras! ¡con partidos a los que en 1906-1907 Vikhliáiev, Chernov y Cía. acusaban abiertamente de inclinarse ante los instintos propietarios!). Las más de las veces están en bloque con los mencheviques, a veces en bloque con «Unidad», esa misma «Unidad» sobre la cual *Dielo Naroda* escribe en un tono ora hostil, ora despectivo.

¡No importa! El hombre común se lo traga todo. ¡Al pequeñoburgués le traen sin cuidado el partidismo y los principios! En el periódico, «nosotros» estamos contra «Unidad», pero para entrar en la Duma, «nosotros» estamos a favor…

Y exactamente lo mismo los mencheviques. En su periódico están contra «Unidad»; en la conferencia de toda Rusia de los mencheviques{86}, al famoso Deich lo recibieron con un rumor de desaprobación, de lo cual «Unidad» se quejó abiertamente. No importa, el hombre común es olvidadizo. ¡Nosotros, como el común de la gente! «En principio» estamos contra los Deich y los Iordanski, nos da vergüenza ante los obreros, ¡pero para conseguir puestecillos estamos dispuestos a figurar en listas conjuntas con estos señores!

Que sepan todos los obreros conscientes, que informen de ello a toda la masa obrera: ¡el bloque de los eseristas y de todos los populistas con los mencheviques es un bloque de gentes que, cobardemente, introducen a hurtadillas a los héroes de «Unidad», gentes que se avergüenzan de sus propios aliados!

En dos distritos, Kazanski y Spasski, no hay en absoluto mencheviques ni eseristas: se han escondido, por lo visto, en las listas de los Soviets de diputados obreros y soldados del distrito, es decir, en las listas sin partido (en ambos casos, un número muy incompleto de candidatos: 38 y 28, frente a 54 y 44 de los kadetes, frente a 43 y 46 de los nuestros). En dos distritos, por consiguiente, los partidos pequeñoburgueses no lograron superar siquiera su abigarrado semipartidismo, y cayeron definitivamente en el pantano del apoliticismo: «con tal que nos elijan, ¿para qué nos sirve el partidismo?». Tal es siempre y en todas partes la divisa de los parlamentarios burgueses.

5) El quinto grupo: el reino pleno del apoliticismo. En 10 distritos, 28 listas, en las que la mayoría de los grupos existen solo en un distrito. Esto no es ya simple estrechez de miras del hombre común, sino una estrechez puramente local, de distrito. ¡Y a quién no hay aquí! «La administración de las casas», «el grupo de empleados de establecimientos educativos», «el grupo honradez, rendición de cuentas, justicia» (si no te gusta, no escuches…), «los militantes democrático-republicanos y socialistas, presentados por trabajadores sin partido, demócratas-republicanos que participan en los comités de casas»…

¡Camaradas obreros! ¡Todos en masa al trabajo, a recorrer los pisos de los más pobres, a despertar y educar a los sirvientes, a los obreros más atrasados, etc., etc.! ¡A hacer agitación contra los capitalistas y los kadetes, disfrazados de «demócratas radicales» y que se esconden a espaldas de los kadetes! ¡A hacer agitación contra el pantano pequeñoburgués defensista de populistas y mencheviques, contra su bloque de apoliticismo y falta de principios, contra la introducción subrepticia en sus listas conjuntas de los trudoviques, partidarios del rescate, y de los héroes de la «Unidad» de Plejánov, con los cuales hasta los periódicos ministerialistas *Dielo Naroda* y *Rabóchaya Gazeta* se avergüenzan de ir cogidos del brazo!

*Pravda*, n.° 64, 6 de junio (24 de mayo) de 1917.

Se publica según el texto del periódico *Pravda*.