No puedo estar de acuerdo con el camarada Noguin. Pienso que estamos aquí ante un hecho político de extraordinaria importancia, que nos obliga a emprender una enérgica campaña contra los chovinistas rusos y anglofranceses que no han aceptado la propuesta de ese Borgbjerg de participar en la conferencia. No hay que olvidar la esencia y el trasfondo de toda esta historia. Les leeré con exactitud la propuesta de Borgbjerg comunicada en «Rabóchaya Gazeta» y señalaré que detrás de toda esta comedia de un supuesto congreso socialista se oculta un paso político muy real del imperialismo alemán. Los capitalistas alemanes, por mediación de los socialchovinistas alemanes, proponen a los socialchovinistas de todos los países reunirse en una conferencia. He aquí por qué es necesario desplegar una gran campaña.

¿Por qué lo hacen a través de los socialistas? Porque quieren engañar a las masas obreras. Los señores diplomáticos son gente sutil: no se puede decir esto directamente, sino que hay que enviar al Plejánov danés. Hemos visto en el extranjero centenares de veces a los socialchovinistas alemanes; hay que desenmascararlos.

*(Lee un fragmento de «Rabóchaya Gazeta» nº 39 del 8 de mayo (25 de abril) de 1917)*

> «El redactor del órgano central de la socialdemocracia danesa, “Socialdemokraten”, Borgbjerg, en nombre del comité conjunto de los tres partidos obreros escandinavos (Dinamarca, Noruega, Suecia), transmitió al Comité Ejecutivo de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados una invitación, dirigida a todos los partidos socialistas de Rusia, para una conferencia socialista internacional. Habiendo tenido la posibilidad, debido a la cercanía de Dinamarca con Alemania, de comunicarse con los socialdemócratas alemanes, principalmente de la fracción “mayoritaria”, el camarada Borgbjerg dio a conocer a la reunión las condiciones en las que la socialdemocracia oficial alemana considera posible la paz y que sus representantes traerán a la conferencia.
>
> Las condiciones son las siguientes:
>
> Ante todo, declaran su conformidad con las posiciones que fueron adoptadas por los socialistas escandinavos y holandeses en la conferencia de 1915, es decir, el reconocimiento del derecho de autodeterminación de las naciones, del arbitraje internacional obligatorio y la exigencia de desarme gradual. Después, añaden por su cuenta que la socialdemocracia alemana insistirá en que:
>
> 1) todos los territorios ocupados por Alemania y sus aliados sean devueltos;
> 2) se conceda plena libertad a la Polonia rusa para declararse independiente o unirse a Rusia;
> 3) Bélgica sea restablecida como Estado plenamente independiente;
> 4) del mismo modo, Serbia, Montenegro y Rumania deben ser restablecidos como Estados independientes;
> 5) Bulgaria reciba las regiones búlgaras de Macedonia y Serbia, una salida libre al mar Adriático.
>
> En lo que respecta a Alsacia-Lorena, ahí sería concebible un acuerdo pacífico sobre la rectificación de la frontera de Lorena; en cuanto a los polacos de Poznan, los alemanes se esforzarán por otorgarles una autonomía nacional-cultural.»

No puede haber ni sombra de duda de que ésta es una propuesta del gobierno alemán, que no da tales pasos directamente y que necesita los servicios de los Plejánov daneses, porque los agentes alemanes no sirven para tales servicios. Precisamente existen en el mundo los socialchovinistas para asumir esos servicios. Nuestra tarea es desenmascarar ante el mundo entero este trasfondo que ocultan, en nombre de los 70 000 obreros del partido proletario que se han reunido en la conferencia. Es necesario publicar una resolución detallada, traducirla a las lenguas extranjeras y dar una respuesta digna, para que esos señores no se atrevan a inmiscuirse en el partido socialista. *(Lee el proyecto de resolución.)*

Los periódicos socialistas guardan silencio esta mañana. Saben perfectamente dónde está enterrado el hueso. Saben que el silencio es oro. Sólo «Rabóchaya Gazeta» publica un artículo sin ninguna valoración: por un lado, no se puede negar, y por otro, hay que reconocer…

El gobierno ruso, como ningún otro, no puede dudar de que éste es, efectivamente, un agente del gobierno alemán.

Si nos gritan todo el tiempo sobre la liberación de Alsacia-Lorena, a estos señores hay que recordarles que aquí se trata simplemente de un bolsillo, porque allí hay enormes riquezas, y los capitalistas alemanes se pelean con los franceses por ver quién saquea más. Les conviene cuando los Plejánov dicen que liberar Alsacia-Lorena es una causa santa. Por eso, cuando los socialchovinistas alemanes hablan de la rectificación pacífica de las fronteras de Alsacia-Lorena, léase: reparto pacífico del botín saqueado entre los imperialistas franceses y alemanes.

Debo añadir todavía: he olvidado señalar el hecho de que los representantes alemanes del «centro» —Kautsky, Haase, Ledebour— se han sumado a esta conferencia. Éste es un hecho extremadamente vergonzoso para ellos. Los socialistas ingleses y franceses no van a esta conferencia. Esto indica que los chovinistas anglofranceses, que pasan por socialistas, son en realidad agentes burgueses, porque contribuyen a la continuación de la guerra imperialista, a pesar de los ingentes esfuerzos que hace la mayoría socialista alemana por mediación de Borgbjerg, porque, sin duda, el gobierno alemán dice a través de Borgbjerg: la situación es tal que debo entregarles vuestro botín (las colonias alemanas en África). Esto se confirma por el hecho de que la situación de Alemania es la más desesperada, continuar ahora esta guerra es una causa sin esperanza, el país está al borde de la ruina. He aquí por qué dicen que están dispuestos a devolver casi todo el botín, porque aún así intentan arrebatar algo. Los diplomáticos se comunican magníficamente entre sí, y los periódicos burgueses, cuando escriben sobre asuntos extranjeros, embaucan al pueblo con frases.

No cabe duda de que cuando los socialchovinistas ingleses y franceses dijeron que no irían a la conferencia, ya lo sabían todo: fueron a su ministerio de Asuntos Exteriores, y allí les dijeron: he aquí el trasfondo, y no queremos que vayan allí. Así, y sólo así, fue el asunto.

Veamos, si los soldados rusos reciben esta resolución —y a mí me parecería que esto debería hacerse en nombre de los 70 000 miembros de nuestro partido—, entonces, efectivamente, empezarán a entender toda la tramoya que les ocultaban. Entenderán entonces que Alemania ya no puede continuar la guerra de conquista, y que de lo único que se trata es de estrangular, de saquear a Alemania hasta el final. Negar que Borgbjerg es un agente del gobierno alemán es imposible.

He aquí por qué, camaradas, pienso que debemos desenmascarar esta comedia del congreso socialista. Todos estos congresos no son más que comedias que encubren los manejos de los diplomáticos a espaldas de las masas populares. Es necesario decir la verdad de una vez por todas, de manera que la escuchen en el frente los soldados y los obreros de todos los países. Y nuestra campaña con motivo de tales propuestas será, por un lado, la explicación de nuestra línea proletaria y, por otro, una intervención de masas sin precedentes. He aquí por qué les rogaría que, en la medida de lo posible, se apruebe este manifiesto, se entregue al Comité Ejecutivo, se traduzca a los idiomas extranjeros y se publique mañana en «Pravda»{149}.

*Publicado por primera vez en 1921 en las Obras de N. Lenin (V. Uliánov), tomo XIV, parte II*

*Se imprime según la copia mecanografiada del acta*

# 2. Variante del registro del acta

No estoy de acuerdo con el orador anterior.

En la propuesta de Borgbjerg tenemos un hecho político de extraordinaria importancia, que nos obliga a desenmascarar a los socialchovinistas, a desplegar una campaña política. Los «socialistas» ingleses y franceses han rechazado la propuesta de Borgbjerg. Los Plejánov ingleses y franceses no van a esta conferencia. Las propuestas de Borgbjerg son una comedia. Los socialchovinistas alemanes proponen a través de Borgbjerg sus condiciones de paz. Lo hacen a través de un socialista para encubrir así su intriga socialchovinista. Hay que desenmascararlo, para que pierdan todo deseo de dirigirse a los partidos socialistas.

No puede haber ni la más mínima duda de que se trata de una propuesta del gobierno alemán, que actúa a través de sus socialchovinistas. Es él quien organiza este congreso... Abiertamente, no puede hacerlo por sí mismo y lo hace a través de sus Plejánov. Con este paso diplomático, el gobierno alemán se exime de responsabilidad y, al mismo tiempo, predica a través de ellos sus deseos ocultos. Les leeré un comunicado de uno de los periódicos extranjeros sobre Borgbjerg: «El káiser alemán, a través de un socialchovinista danés, desea convocar una conferencia de paz en su propio interés». Está claro que la propuesta de Borgbjerg es un simple charlatanismo y un engaño. Además, tenemos un comunicado del «Rabóchaya Gazeta». (Lee el comunicado del «Rabóchaya Gazeta» del 25 de abril de 1917.) Es indudable, por tanto, que se trata de una propuesta del gobierno alemán. Así es como se hacen estas cosas. Nuestra tarea es desenmascarar este trasfondo ante el mundo entero, es decir, aprobar una resolución detallada, traducirla a varios idiomas y publicarla en todos los periódicos. Propongo un proyecto de resolución.

Es curioso que los periódicos capitalistas guarden un silencio diplomático. Conocen la regla: la palabra es plata, el silencio es oro. Los periódicos burgueses saben dónde está enterrado el hueso. Periódicos como «Rabóchaya Gazeta» se sienten impotentes. Solo «Yedinstvo» publica que Borgbjerg es un agente del gobierno alemán. Pero, al señalar de inmediato que ni los socialchovinistas ingleses y franceses, ni los rusos Plejánov irán de ningún modo a esta conferencia, con ello desenmascaran a los gobiernos inglés, francés y ruso, los cuales, conociendo la situación realmente difícil de Alemania, piensan saciar sus apetitos a su costa. Debemos desvelar esta comedia de disfraces. Hay que decir cómo se hacen estas cosas: Bethmann-Hollweg va a ver a Guillermo, Guillermo llama a Scheidemann, Scheidemann viaja a Dinamarca, y como resultado, Borgbjerg viaja a Rusia con condiciones de paz. (Lee la resolución.)

Trier es un marxista danés. Dinamarca es un país pequeñoburgués. Su burguesía se ha enriquecido con la guerra y odia a los obreros. Los dirigentes de la mayoría de la socialdemocracia danesa se cuentan entre los más oportunistas de Europa. Han demostrado claramente que son auténticos socialchovinistas. Y debemos ser justos y decir de Borgbjerg lo mismo que decimos de Plejánov. Si nos gritan frases hermosas sobre Alsacia-Lorena, hay que recordar que esto concierne muy de cerca al bolsillo. En realidad, se trata de minerales extraordinariamente ricos. Es una cuestión de beneficio, un reparto pacífico del botín entre los capitalistas alemanes y franceses. Los internacionalistas daneses se negaron a esto. Olvidé señalar que los kautskianos aceptaron ir a la conferencia, esto hay que desenmascararlo. La propuesta a través de Borgbjerg muestra que los capitalistas alemanes están regateando, pues no están en condiciones de conservar lo conquistado. La situación de Alemania es desesperada, está al borde de la ruina. Y los capitalistas alemanes aún esperan conservar una parcelita. Los diplomáticos están en estrecha relación unos con otros, todo les es claro, conocido. Estas cosas simplemente no se le dicen al pueblo. Los chovinistas anglofranceses no aceptaron ir a la conferencia, pues conocían perfectamente el verdadero estado de las cosas. No en vano entraron a ser ministros. Ahora se trata de estrangular y saquear a Alemania, pues ya no puede continuar por más tiempo una política de conquista. Borgbjerg es un agente del imperialismo alemán. Si los soldados reciben esta resolución, entonces comprenderán que ahora se trata de acabar de estrangular a Alemania. Los congresos son comedias, adonde acuden diplomáticos socialchovinistas. Aquí se celebra el congreso, y en la sala contigua se repartirán Alsacia-Lorena. Hay que decir la verdad de una vez por todas sobre los congresos, para abrir los ojos al pueblo. Si aprobamos este manifiesto, lo imprimimos, lo traducimos a idiomas extranjeros y lo distribuimos entre los obreros y los soldados, entonces ellos comprenderán el verdadero estado de las cosas. Esta campaña será una campaña de lo más auténtico, será una clarificación de la línea proletaria.

Publicado por primera vez en 1958 en el libro «Séptima Conferencia (de Abril) de toda Rusia del POSDR (b). Conferencia de toda la ciudad de Petrogrado del POSDR (b). Abril de 1917. Actas».

Se imprime según el texto del libro.

3. Informe periodístico

La invitación a la conferencia está dirigida a todos los partidos socialistas de Rusia, por consiguiente, también al nuestro, y no podemos pasar por alto este hecho de importancia internacional. Los socialchovinistas de todos los países beligerantes actúan como representantes no oficiales de sus gobiernos y clases dominantes —decía el camarada Lenin—.

El gobierno alemán, bajo la presión de la efervescencia interna, está dispuesto a renunciar a una parte de sus anexiones, y Borgbjerg es su representante diplomático. Él (representante del partido de Stauning, del cual se escindió un grupo de marxistas encabezados por el camarada Trier, tras la entrada de Stauning en el ministerio burgués) no tiene nada en común ni con los obreros alemanes ni con los escandinavos. La conferencia de las mayorías socialpatrióticas se presenta ante los círculos gobernantes alemanes como una ocasión propicia para intentar llegar a un acuerdo con los rapaces del otro bando.

Los socialpatriotas que tomaron parte en la guerra vergonzosa, como dijo el camarada Noguin, desean tomar parte también en su vergonzoso final. Por otro lado, el rechazo dado a esta propuesta por los imperialistas de la Triple Entente revela con evidencia sus aspiraciones de conquista. Y esto debe utilizarlo la socialdemocracia revolucionaria en su propio interés, desenmascarando el engaño de ambas partes. El partido, que agrupa a más de 70 000 obreros, debe dirigirse a los obreros internacionalistas de todos los países con una advertencia contra el engaño.

«Pravda» n.º 41, 9 de mayo (26 de abril) de 1917.

Se imprime según el texto del periódico «Pravda».