Tal es exactamente el llamamiento del Comité Ejecutivo del Sóviet de diputados obreros y soldados de Petrogrado a los socialistas de todos los países, publicado hoy en los periódicos. Se han derrochado montañas de palabras contra el imperialismo, pero todas esas palabras quedan anuladas por una pequeña frase que reza:

«El Gobierno Provisional de la Rusia revolucionaria ha adoptado esta plataforma» (es decir: la plataforma de la paz sin anexiones ni contribuciones sobre la base de la autodeterminación de los pueblos).

En esta frase está toda la esencia. Y esta frase es una defensa del imperialismo ruso, es su encubrimiento y su embellecimiento. Porque, en realidad, nuestro Gobierno Provisional no solo no ha «adoptado» la plataforma de la paz sin anexiones, sino que la pisotea diaria y a cada hora.

Nuestro Gobierno Provisional ha declarado «diplomáticamente» que renunciaba a las anexiones, exactamente igual que el gobierno de los capitalistas alemanes, los bandidos Guillermo y Bethmann-Hollweg. De palabra, ambos gobiernos han renunciado a las anexiones. De hecho, ambos continúan la política de anexiones, reteniendo por la fuerza: el gobierno capitalista alemán: Bélgica, parte de Francia, Serbia, Montenegro, Rumania, Polonia, los distritos daneses, Alsacia, etc.; el gobierno capitalista ruso: parte de Galitzia, la Armenia turca, Finlandia, Ucrania, etc. El gobierno capitalista inglés es el gobierno más anexionista del mundo, pues retiene por la fuerza la mayor cantidad de nacionalidades dentro del Imperio británico: la India (300 millones), Irlanda, etc., la Mesopotamia turca, las colonias alemanas en África, etc.

El llamamiento del Comité Ejecutivo causa el mayor daño a la causa de la revolución y a la causa del proletariado, porque dice, encubierta con las más amables palabras, una mentira sobre las anexiones. En primer lugar, el llamamiento no distingue entre la renuncia verbal a las anexiones (en este sentido, todos los gobiernos capitalistas del mundo, sin excepción, han «adoptado» la «plataforma de la paz sin anexiones») y la renuncia real a las anexiones (en este sentido, ningún gobierno capitalista del mundo ha renunciado a las anexiones). En segundo lugar, el llamamiento adorna –injusta, infundadamente, contra la verdad– al Gobierno Provisional ruso de los capitalistas, cuando no es en absoluto mejor (y probablemente no es peor) que otros gobiernos capitalistas.

Encubrir la verdad desagradable con palabras amables es lo más perjudicial y lo más peligroso para la causa del proletariado, para la causa de las masas trabajadoras. A la verdad, por amarga que sea, hay que mirarla directamente a la cara. La política que no cumple esta condición es una política funesta.

La verdad en la cuestión de las anexiones consiste precisamente en que todos los gobiernos capitalistas, incluido el Gobierno Provisional ruso, engañan al pueblo con promesas de renunciar a las anexiones, mientras que en la práctica continúan la política de anexiones. Cualquier persona culta verá fácilmente esta verdad si se toma el trabajo de hacer una lista completa de las anexiones de al menos tres países: Alemania, Rusia e Inglaterra.

¡Inténtenlo, señores!

Quien no hace esto, quien injustamente blanquea a su propio gobierno denigrando a los demás, se convierte de hecho en defensor del imperialismo.

Para concluir, señalemos que el final del llamamiento contiene también una «pega», a saber, la afirmación de que «cualesquiera que sean las divergencias que desgarran al socialismo durante tres años de guerra, ninguna fracción del proletariado debe negarse a participar en la lucha común por la paz».

También esto es, por desgracia, una palabra bondadosa completamente vacía, completamente sin contenido. Tanto Plejánov como Scheidemann aseguran que ambos «luchan por la paz» y además por «una paz sin anexiones». Pero, ¿quién no ve que ambos, en la práctica, defienden cada uno a su gobierno imperialista de los capitalistas? ¿Qué bien hará a la causa de las clases obreras si les decimos una mentira edulcorada, disimulando este paso de los Plejánov y los Scheidemann al lado de sus capitalistas? ¿Acaso no es evidente que tal disimulo de la verdad equivale a adornar el imperialismo y a sus defensores?

«Pravda» n.º 47, 16 (3) de mayo de 1917.

Se imprime según el texto del periódico «Pravda».