Al mismo tiempo, el P.C.R. debe explicar a las masas trabajadoras, para evitar una generalización incorrecta de necesidades históricas transitorias, que la privación de los derechos electorales de una parte de los ciudadanos no afecta en modo alguno, en la república soviética, como ocurría en la mayoría de las repúblicas democrático-burguesas, a una categoría determinada de ciudadanos declarados de por vida privados de derechos, sino que se refiere únicamente a los explotadores, sólo a aquellos que, contraviniendo las leyes fundamentales de la república socialista soviética, se obstinan en defender su posición de explotadores, en conservar las relaciones capitalistas. Por consiguiente, en la república soviética, por un lado, a medida que se consolida el socialismo y se reduce el número de quienes tienen objetivamente la posibilidad de seguir siendo explotadores o de conservar las relaciones capitalistas, disminuye por sí mismo el porcentaje de los privados del derecho electoral. Difícilmente supera hoy en Rusia ese porcentaje el dos o el tres por ciento. Por otro lado, en un futuro muy próximo, el cese de la invasión exterior y la culminación de la expropiación de los expropiadores pueden, bajo ciertas condiciones, crear una situación en la que el poder estatal proletario elija otros métodos para aplastar la resistencia de los explotadores e introduzca el sufragio universal sin restricciones de ningún tipo.

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La Comisión del Programa utilizó esta inserción al elaborar el punto 27 de su proyecto, que está formulado así: «En contraposición a la democracia burguesa, que intentaba ocultar el carácter de clase de su Estado, el poder soviético reconoce abiertamente la inevitabilidad del carácter de clase de todo Estado, mientras no haya desaparecido por completo la división de la sociedad en clases y, con ella, todo poder estatal. El Estado soviético, por su propia esencia, está orientado a aplastar la resistencia de los explotadores, y la Constitución soviética, partiendo de que toda libertad es un engaño si contradice la liberación del trabajo de la opresión del capital, no se detiene ante la privación de derechos políticos a los explotadores. La tarea del partido del proletariado consiste en, llevando a cabo sin vacilaciones el aplastamiento de la resistencia de los explotadores y luchando ideológicamente contra los prejuicios profundamente arraigados sobre el valor absoluto (el carácter incondicional) de los derechos y libertades burgueses, explicar al mismo tiempo que la privación de los derechos políticos y cualesquiera restricciones de la libertad son necesarias exclusivamente como medidas temporales de lucha contra los intentos de los explotadores de defender o restaurar sus privilegios. A medida que vaya desapareciendo la posibilidad objetiva de la explotación del hombre por el hombre, irá desapareciendo también la necesidad de estas medidas temporales, y el partido se esforzará por reducirlas y por abolirlas por completo.» — Red.

Entre los borradores de Lenin relacionados con la elaboración de la parte política del programa se ha conservado un fragmento manuscrito que habla del acercamiento del aparato estatal a las masas. Este fragmento fue recortado, al parecer, de un texto más detallado que no fue utilizado por la Comisión del Programa y que no ha llegado hasta nosotros. A excepción del último párrafo, el fragmento fue incorporado sin cambios al proyecto de la comisión como punto 29. El texto está escrito con tinta roja.