Creemos que el Soviet de diputados obreros y soldados de Petrogrado representa en este momento a la mayoría de los obreros y soldados. Por nuestra parte, nosotros (los bolcheviques) luchamos por la influencia y la conquista de la mayoría en el Soviet de diputados obreros y soldados de Petrogrado y en todos los Soviets locales. Proponemos a los obreros y soldados que procedan a la reelección de los miembros de los Soviets en aquellos casos en que los diputados no correspondan plenamente a la voluntad de la mayoría.

En esta ocasión, la mayoría del Soviet sigue a los líderes de los populistas y mencheviques.

En la medida en que detrás del Soviet se encuentre una mayoría considerable y sólida de obreros y soldados, no dudamos de que pueda retener el poder en sus manos. Tanto más cuanto que este poder no llevaría a la prolongación de la guerra, sino a su rápida conclusión en las condiciones más ventajosas para las masas populares. Pensamos también que el Soviet, que es una institución elegida por los obreros y soldados, puede sin duda ganar para su causa a la inmensa mayoría de los obreros y soldados.

Que el gobierno de los capitalistas pueda renunciar a la convocatoria de la Asamblea Constituyente depende del desarrollo y la fuerza de la contrarrevolución, y elementos de tal contrarrevolución existen ya sin duda.

La conclusión de la guerra con una paz verdaderamente democrática depende del curso de la revolución del proletariado mundial, que ya ahora tiene una situación favorable en Rusia y que, sin duda, crece también en Alemania (huelgas masivas, confraternización).

«Työmies» n.º 122, 8 de mayo de 1917. Publicado en ruso por primera vez en 1926 en las Obras Completas de N. Lenin (V. Uliánov), tomo XX, parte II. Se imprime según el texto del periódico «Työmies». Traducción del finés.