El ciudadano V. Chernov escribe en *Dielo Naroda* del 16 de abril:

«Él (Lenin) ni siquiera ha pensado en que, aun desde su punto de vista, la anuencia de Inglaterra a su viaje habría sido mejor ya que la habría forzado la presión de la revolución rusa, mientras que la anuencia de Alemania, por sus motivos, puede resultar más sospechosa».

Conclusión: Lenin es algo así como un maníaco.

Bien. ¿Y qué hacer entonces con los 30 llegados de distintos partidos, incluidos los bundistas? ¿Todos son maníacos? ¿Todos «no han pensado»?

Sigamos. ¿Qué hacer con el telegrama de Mártov, Natansón (líder del partido socialrevolucionario – nótese esto), Axelrod y otros, que dice: «Constatamos la absoluta imposibilidad de volver a Rusia a través de Inglaterra»? (véase *Rabóchaya Gazeta* del 15 de abril).

¿Significa esto que también Mártov y Natansón son maníacos, que ellos también «no han pensado»?

Pero ellos, estos testigos, no son de nuestro partido; sin embargo, Natansón, ese testigo del partido de V. Chernov, afirma, como un hecho, que ¡era absolutamente imposible viajar de otro modo!

¿Cuál es, entonces, la conclusión final? Una de dos: o V. Chernov es una persona un tanto extraña, que se excusa de los hechos con una frase, o se ha dejado intimidar de tal manera por el chisme y la calumnia pequeñoburguesa-chovinista, que ha perdido la cabeza.

*Pravda* núm. 37, 4 de mayo (21 de abril) de 1917.

Se imprime según el texto del periódico *Pravda*.