Tenemos todos los motivos para agradecer a los señores Guchkov y Miliukov por su nota, publicada hoy en todos los periódicos.

La mayoría del Comité Ejecutivo del Soviet de Diputados Obreros y Soldados, los populistas, los mencheviques y todos aquellos que hasta ahora han llamado a confiar en el Gobierno Provisional, han sido escarmentados de sobra. Esperaban, confiaban y creían que el Gobierno Provisional, bajo la influencia del benéfico «contacto» con Chjeidze, Skóbelev y Steklov, renunciaría para siempre a las anexiones. Pero las cosas han resultado un poco distintas…

En la nota del 18 de abril, el Gobierno Provisional declara «la aspiración de todo el pueblo (!) de llevar la guerra mundial hasta la victoria decisiva».

«Se sobreentiende –añade la nota– que el Gobierno Provisional… observará plenamente las obligaciones contraídas con nuestros aliados».

Corto y claro. Guerra hasta la victoria decisiva. La alianza con los banqueros ingleses y franceses es sagrada…

¿Quién concertó esta alianza con «nuestros» aliados, es decir, con los multimillonarios anglo-franceses? El zar, Rasputín, la pandilla zarista, por supuesto. Pero para Miliukov y Cía., este tratado es un santuario.

¿Por qué?

Algunos responden: porque Miliukov es un hombre insincero, porque es un taimado, etc.

La cuestión no es esa en absoluto. La cuestión es que Guchkov, Miliukov, Teréshchenko, Konoválov son representantes de los capitalistas. Y los capitalistas necesitan conquistar tierras ajenas. Obtendrán nuevos mercados, nuevos lugares para exportar capital, nuevas posibilidades para colocar a decenas de miles de sus hijos en puestos lucrativos, etc. La cuestión es que los intereses de los capitalistas rusos son ahora los mismos que los de los capitalistas ingleses y franceses. Por eso, y solo por eso, los tratados del zar con los capitalistas anglo-franceses son tan caros al corazón del Gobierno Provisional de los capitalistas rusos.

La nueva nota del Gobierno Provisional echará leña al fuego. Solo puede avivar los ánimos belicistas en Alemania. Ayuda a Guillermo el Bandido a seguir engañando a «sus» obreros y soldados y a arrastrarlos a la guerra «hasta el final».

La nueva nota del Gobierno Provisional ha planteado de manera tajante la cuestión: ¿y ahora qué?

Desde el primer momento de nuestra revolución, los capitalistas ingleses y franceses se pusieron a asegurar que la revolución rusa se había hecho única y exclusivamente para continuar la guerra «hasta el final». Los capitalistas necesitan saquear Turquía, Persia, China. Si con ese motivo hay que tumbar a otra decena de millones de mujiks rusos, ¿qué importa? Con tal de lograr la «victoria decisiva»… Y he aquí que ahora el Gobierno Provisional, con total franqueza, ha emprendido el mismo camino.

– Combatid, porque nosotros queremos saquear.

– ¡Morid a decenas de miles cada día, porque «nosotros» aún no nos hemos dado de puñetazos hasta el hartazgo, porque aún no hemos recibido nuestra parte del botín!…

Ni un solo obrero consciente, ni un solo soldado consciente apoyará por más tiempo la política de «confianza» en el Gobierno Provisional. La política de confianza ha quebrado.

Nuestra conferencia socialdemócrata de toda la ciudad dijo en su resolución que ahora cada día confirmaría la justeza de nuestra posición[50]. Pero nosotros mismos ni siquiera esperábamos un curso tan rápido de los acontecimientos.

El actual Soviet de Diputados Obreros y Soldados se encuentra ante una disyuntiva: tragarse la píldora que le han ofrecido Guchkov y Miliukov significaría renunciar de una vez y para siempre a un papel político independiente –mañana Miliukov pondrá «los pies sobre la mesa» y reducirá el Soviet a cero absoluto; oponer una réplica a la nota de Miliukov significa romper con la vieja política de confianza y pasar a la vía que propone «Pravda».

Se puede, por supuesto, encontrar también una posición intermedia y podrida. Pero ¿por cuánto tiempo?…

Obreros, soldados, decid ahora a voz en grito: exigimos que tengamos un poder único: los Soviets de Diputados Obreros y Soldados. El Gobierno Provisional, el gobierno de una pandilla de capitalistas, debe ceder su lugar a dichos Soviets.

Escrito el 20 de abril (3 de mayo) de 1917.

Publicado el 4 de mayo (21 de abril) de 1917 en el periódico «Pravda» nº 37.

Se publica según el texto del periódico.