Partiendo de que la guerra actual es una guerra rapaz e imperialista, de que su carácter no ha cambiado en absoluto por el hecho de que en Rusia el poder haya pasado al Gobierno Provisional capitalista, y de que los tratados secretos de las potencias aliadas, que determinan los verdaderos fines de la guerra, siguen en vigor, el Soviet de Diputados Obreros y Soldados protesta de la manera más enérgica contra el llamado «empréstito de la libertad» y se niega a apoyar al Gobierno Provisional en sus propósitos de prolongar la guerra, ventajosa únicamente para la burguesía imperialista.

Si los obreros de todos los países del mundo votaran a favor de los empréstitos concertados por los gobiernos burgueses para llevar a cabo la guerra imperialista, no se encontraría salida a los horrores de la guerra, y todas las frases sobre la solidaridad fraternal del proletariado de todo el mundo, sobre el internacionalismo, etc., se convertirían en pura hipocresía.

La unión del voto a favor del empréstito con deseos, declaraciones, manifiestos, etc., en pro de la paz sin anexiones muestra de manera particularmente evidente toda la nocividad de la divergencia entre las palabras y los hechos, que destruyó a la II Internacional.

Mientras el poder político y económico no pase a manos del proletariado y de la capa más pobre del campesinado, mientras el objetivo de la guerra esté determinado por los intereses del capital, los obreros se niegan a dar su consentimiento a nuevos empréstitos, dirigidos no a favor, sino contra la libertad revolucionaria de Rusia.

Reconociendo, al mismo tiempo, que el abastecimiento del ejército con todo lo necesario requiere recursos y no queriendo dejar a sus hermanos ni una hora sin pan, el Soviet de Diputados Obreros y Soldados considera que los gastos de la guerra capitalista deben recaer sobre los capitalistas, que han obtenido y continúan obteniendo millares de millones de rublos de ganancia con esta guerra, y considera que el dinero necesario debe tomarse exclusivamente de los bolsillos de la burguesía y de los terratenientes.

Escrito el 11 (24) de abril de 1917.

Publicado el 13 de abril de 1917 en el diario «Pravda» núm. 31

Se publica conforme al texto del diario.