Publicado por primera vez en 1925 en el libro «Las conferencias de toda la ciudad de Petrogrado y panrusa del POSDR(b) de abril de 1917»; el proyecto de resolución sobre la guerra, en 1927 en la 2ª y 3ª ediciones de las Obras de V. I. Lenin, tomo XX; el informe periodístico sobre el informe acerca del momento actual y las resoluciones sobre la actitud hacia el Gobierno Provisional y sobre las elecciones municipales se publicaron el 8 de mayo (25 de abril), el 1 de mayo (18 de abril) y el 15 (2) de mayo de 1917 en el periódico «Pravda» núms. 40, 35 y 46.

Se imprime según la copia mecanografiada del acta de la sesión; el proyecto de resolución sobre la guerra, según la copia mecanografiada con las correcciones de V. I. Lenin; el informe periodístico sobre el informe acerca del momento actual y las resoluciones sobre la actitud hacia el Gobierno Provisional y sobre las elecciones municipales, según el texto del periódico «Pravda».

**1. Informe sobre el momento actual y sobre la actitud hacia el Gobierno Provisional. 14 (27) de abril**

**1. Acta de la sesión**

Hemos definido con mucha más precisión que otros partidos la línea política que fue fijada en las resoluciones. La vida nos ha dado una situación completamente nueva. El principal error que cometen los revolucionarios es que miran hacia atrás, a las viejas revoluciones. La vida, en cambio, ofrece demasiadas novedades que hay que insertar en la cadena general de los acontecimientos.

Hemos determinado con total acierto las fuerzas motrices de la revolución. Los acontecimientos han confirmado nuestras viejas posiciones bolcheviques, pero el problema es que algunos camaradas querían seguir siendo «viejos» bolcheviques. El movimiento de masas existía únicamente en el proletariado y el campesinado. La burguesía de Europa occidental siempre estuvo contra la revolución. Esa es la situación a la que estábamos acostumbrados. Las cosas sucedieron de otro modo. La guerra imperialista escindió a la burguesía de Europa, y esto hizo que los capitalistas anglofranceses, por sus objetivos imperialistas, se convirtieran en partidarios de la revolución rusa. Los capitalistas ingleses conspiraron directamente con Guchkov, Miliukov y la cúpula dirigente del ejército. Los capitalistas anglofranceses se pusieron del lado de la revolución. Los periódicos europeos informan de toda una serie de viajes de emisarios de Inglaterra y Francia para negociar con «revolucionarios» como Guchkov. He aquí un aliado imprevisto de la revolución. Esto llevó a que la revolución resultara como nadie esperaba. Conseguimos aliados no solo en la persona de la burguesía rusa, sino también de los capitalistas anglofranceses. Cuando yo decía esto mismo en una disertación en el extranjero[44], un menchevique me objetó que no teníamos razón, porque al parecer la burguesía resultó necesaria para el éxito de la revolución. Le respondí que eso fue «necesario» únicamente para que la revolución triunfara en ocho días. Pues Miliukov declaraba ya antes de la revolución que si la victoria pasaba por la revolución, él estaba contra la victoria. No se pueden olvidar estas palabras de Miliukov.

Así pues, la revolución en su primera etapa se desarrolló como nadie esperaba. Los bolcheviques dieron respuesta a la cuestión de la posibilidad de «defender la patria»: si triunfa la revolución burguesa chovinista (núm. 47 de «Sotsial-Demokrat»), la defensa de la patria es imposible aun en ese caso[45]. La originalidad de la situación radica en el doble poder. En el extranjero, donde no llega ningún periódico de izquierdas más que «Rech» y donde los periódicos burgueses anglofranceses hablan de un Gobierno Provisional con plenos poderes y del «caos» representado por el Soviet de Diputados Obreros y Soldados, nadie tiene una idea exacta de la dualidad de poderes. Solo estando aquí, sobre el terreno, supimos que el Soviet de Diputados Obreros y Soldados entregó el poder al Gobierno Provisional. El Soviet de Diputados Obreros y Soldados es la realización de la dictadura del proletariado y de los soldados; entre estos últimos, la mayoría son campesinos. Esto es precisamente la dictadura del proletariado y el campesinado. Pero esta «dictadura» pactó un acuerdo con la burguesía. Aquí es donde hace falta revisar el «viejo» bolchevismo. La situación creada muestra que la dictadura del proletariado y los campesinos se ha entrelazado con el poder de la burguesía. La situación es sorprendentemente original. No ha habido nunca revoluciones en las que los representantes del proletariado y el campesinado revolucionarios, estando armados, concertaran una alianza con la burguesía y, teniendo el poder, se lo cedieran a la burguesía. La burguesía tiene en sus manos la fuerza del capital y la fuerza de la organización. Hay que sorprenderse incluso de que los obreros estuvieran lo bastante organizados. La revolución burguesa en Rusia ha terminado en la medida en que el poder ha quedado en manos de la burguesía. Aquí los «viejos bolcheviques» replican: «no ha terminado, no hay dictadura del proletariado y el campesinado». Pero el Soviet de Diputados Obreros y Soldados es esa dictadura.

El movimiento agrario puede seguir dos caminos. Los campesinos tomarán la tierra, y la lucha entre el proletariado rural y el campesino acomodado no estallará. Pero esto es poco probable, pues la lucha de clases no espera. Repetir ahora lo que decíamos en 1905 y no hablar de la lucha de clases en el campo es una traición a la causa proletaria.

Ya ahora vemos en las decisiones de varios congresos campesinos la idea de esperar a resolver la cuestión agraria hasta la Asamblea Constituyente, lo cual es una victoria del campesinado acomodado, que se inclina hacia los kadetes. Los campesinos ya están tomando la tierra. Los socialistas revolucionarios los detienen, proponiéndoles esperar a la Asamblea Constituyente. Hay que unir la exigencia de tomar la tierra inmediatamente con la propaganda de crear Soviets de Diputados de Campesinos Pobres. La revolución democrático-burguesa ha terminado. El programa agrario debe aplicarse de un modo nuevo. La misma lucha entre los grandes y los pequeños propietarios por el poder, que existe ahora aquí, se dará también en el campo. A los campesinos no les basta la tierra. El número de campesinos sin caballo ha aumentado mucho. Solo nosotros estamos impulsando la revolución agraria, diciendo a los campesinos que tomen la tierra de inmediato. La tierra hay que tomarla de forma organizada. No hay que destruir los bienes. El movimiento agrario, por tanto, es solo una previsión, no un hecho. La tarea de los marxistas es explicar a los campesinos la cuestión del programa agrario; hay que desplazar el centro de gravedad de éste al Soviet de Diputados de Campesinos Pobres. Pero hay que estar preparados para que el campesinado pueda unirse con la burguesía, como lo ha hecho el Soviet de Diputados Obreros y Soldados. Por consiguiente, el movimiento agrario aún hay que desarrollarlo. El campesinado acomodado, naturalmente, tenderá hacia la burguesía, hacia el Gobierno Provisional. Puede resultar más derechista que Guchkov.

Por ahora la victoria del poder burgués se ha consumado. La situación económica de los campesinos los separa de los terratenientes. Los campesinos no necesitan derechos sobre la tierra. Necesitan Soviets de Diputados de Campesinos Pobres. Quienes aconsejan a los campesinos esperar a la Asamblea Constituyente los engañan.

Nuestra tarea consiste en destacar la línea de clase en medio del pantano pequeñoburgués: la burguesía hace magníficamente su tarea, dando toda clase de promesas, pero llevando a la práctica su política de clase.

En los Soviets de Diputados Obreros y Soldados la correlación de fuerzas es tal que el poder se transfiere al Gobierno Provisional, mientras los propios socialistas se limitan a «comisiones de contacto». Este gobierno, a decir verdad, está formado por los hombres de confianza de su clase, pero no deja de ser una clase determinada. La pequeña burguesía se le ha entregado por completo. Si no separamos la línea proletaria, traicionaremos la causa del proletariado. La burguesía domina o por el engaño o por la violencia. Ahora dominan la adulación y el engaño, y esto adormece a la revolución. Hacen concesiones en lo secundario. En lo principal (la revolución agraria) no hacen nada. Quien no vea que en Rusia, salvo los bolcheviques, existe un defensismo revolucionario compacto, que ha triunfado por doquier, no ve los hechos; y ese defensismo revolucionario es la rendición de todos los principios socialistas en nombre de los intereses rapaces del gran capital, encubiertos con la frase de «defensa de la patria», es la rendición de la posición de la pequeña burguesía. Cuando hablé de la masa «honrada» de defensistas revolucionarios, no me refería a una categoría moral, sino a una definición de clase. Las clases representadas en los Soviets de Diputados Obreros y Soldados no están interesadas en la guerra de rapiña. En Europa no ocurre lo mismo. Allí oprimen al pueblo, a los pacifistas más oportunistas los persiguen a menudo más que a nosotros, los pravdistas. En nuestro país, en cambio, el Soviet de Diputados Obreros y Soldados impone su posición defensista revolucionaria no con violencia, sino con la confianza de las masas. Europa es una enorme prisión militar. Allí el capital domina con crueldad. En toda Europa hay que derrocar a la burguesía, no persuadirla. En Rusia los soldados están armados: se dejaron engañar pacíficamente, accediendo a «defenderse» supuestamente solo de Guillermo. Allí, en Europa, no existe un defensismo revolucionario «honrado» como en Rusia, donde el pueblo entregó el poder a la burguesía a causa de su ignorancia, su inercia, su costumbre de soportar el palo, por tradición. Steklov, Chjeidze son líderes de palabra, pero de hecho son lacayos de la burguesía, a pesar de sus virtudes, de su conocimiento del marxismo, etcétera, políticamente están muertos. Aquí el poder está en manos de los soldados, que tienen una actitud defensista. La situación objetiva de clase de los capitalistas es una. Ellos guerrean para sí. Los soldados son proletarios y campesinos. Es otra cosa. ¿Tienen ellos interés en conquistar Constantinopla? ¡No, sus intereses de clase están contra la guerra! Por eso se les puede ilustrar, convencer. El quid de la situación política en este instante es saber explicar la verdad a las masas. No se puede considerar que «nos apoyamos» en la masa revolucionaria, etcétera, mientras no expliquemos a los soldados y a las masas inconscientes el significado de la consigna «abajo la guerra».

¿Qué es el Soviet de Diputados Obreros y Soldados? Su significado de clase es: poder directo. Desde luego, no tenemos una plena libertad política. Pero una libertad como la que hay ahora en Rusia no existe en ningún sitio. «Abajo la guerra» no significa arrojar los fusiles. Significa el paso del poder a otra clase. El centro de gravedad de toda la posición actual es explicar esto. El blanquismo consistía en que aspiraba a conquistar el poder apoyándose en una minoría. Nosotros tenemos algo completamente distinto. Aún somos minoría, somos conscientes de la necesidad de ganar a la mayoría. A diferencia de los anarquistas, nosotros necesitamos el Estado para la transición al socialismo. La Comuna de París nos dio un modelo de Estado del tipo del Soviet de Diputados Obreros: poder directo de los obreros organizados y armados, dictadura de los obreros y los campesinos. El papel de los Soviets, el significado de tal dictadura es la violencia organizada contra la contrarrevolución, la salvaguardia de las conquistas de la revolución en interés de la mayoría, apoyándose en la mayoría. El doble poder en el Estado no puede existir. Los Soviets de Diputados son un tipo de Estado donde la policía es imposible. Aquí el pueblo mismo se gobierna, aquí es imposible la vuelta a la monarquía. El ejército y el pueblo deben fundirse: ¡he ahí la victoria de la libertad! Todos deben poseer armas. Para mantener la libertad es necesario el armamento general del pueblo: en esto consiste la esencia de la Comuna. No somos anarquistas, que niegan la organización del Estado, es decir, la violencia en general y en particular el Estado de los propios obreros organizados y armados, la organización del Estado a través de sus Soviets. La vida ha entrelazado la dictadura del proletariado y el campesinado con la dictadura de la burguesía. La etapa siguiente es la dictadura del proletariado, pero éste aún no está suficientemente organizado e instruido, hay que instruirlo. Hacen falta en todo el Estado Soviets de Diputados Obreros y de otros tipos, es una exigencia de la vida. No hay otro camino. ¡Esto es la Comuna de París! El Soviet de Diputados Obreros no es una organización sindical, como quiere la burguesía. El pueblo piensa de otro modo, y con más acierto: ve en él el poder. Ve que la vía para salir de la guerra es la victoria de los Soviets de Diputados Obreros. He aquí precisamente el tipo de Estado bajo el cual se puede marchar hacia el socialismo. Cuando un grupo toma el poder, eso es poco. La revolución rusa ha ido más allá: no puede haber otro poder que el de los Soviets, y la burguesía lo teme. Mientras los Soviets no hayan tomado el poder, nosotros no lo tomaremos. Pero a los Soviets debe impulsarlos hacia el poder una fuerza viva. De lo contrario, no saldremos de la guerra que libran los capitalistas engañando al pueblo. Todos los países están al borde de la ruina; hay que tomar conciencia de ello; no hay salida fuera de la revolución socialista. El gobierno debe ser derrocado, pero no todos lo comprenden correctamente. Si el poder del Gobierno Provisional se apoya en el Soviet de Diputados Obreros, no se le puede derrocar «simplemente». Se le puede y se le debe derrocar conquistando la mayoría en los Soviets. O adelante, hacia la plenitud de poder de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados, o atrás, hacia la guerra imperialista: no hay otro camino. Kautsky negaba la posibilidad de la revolución durante la guerra. La vida ya lo ha refutado.

En cuanto a la nacionalización de los bancos y el control sobre ellos, económicamente es posible, nada lo impide económicamente, puesto que el poder está en manos de los obreros. Se comprende que, con semejantes opiniones sobre las tareas del proletariado, no se puede ni hablar de unificación con los «defensistas».

Sobre el nuevo nombre del partido: la palabra «socialdemocracia» es inexacta, científicamente incorrecta, Marx y Engels lo reconocieron reiteradamente. Si «toleraron» esa palabra fue porque después de 1871 existía una situación especial: se requería una preparación lenta de las masas populares, la revolución no estaba a la orden del día. La democracia es también un Estado, y ya la Comuna de París fue más allá. Ahora el mundo entero se enfrenta en la práctica a la cuestión de la transición al socialismo. El socialdemócrata Plejánov y los demás socialchovinistas de todo el mundo han traicionado el socialismo. Debemos llamarnos «Partido Comunista».

**2. Informe periodístico**

Las viejas fórmulas tradicionales (dictadura del proletariado y el campesinado) ya no satisfacen las condiciones cambiadas. La dictadura democrático-revolucionaria se ha realizado, pero no en la forma que habíamos previsto: entrelazada con la dictadura de la burguesía imperialista. La guerra imperialista ha barajado todas las cartas, ha convertido a los capitalistas anglofranceses, furibundos enemigos de la revolución, en cómplices de la revolución en aras de la victoria (y lo mismo a la cúpula de la oficialidad del ejército y de la burguesía contrarrevolucionaria).

Esta conjunción excepcional en la historia de circunstancias ha provocado una dictadura doble: la dictadura de la burguesía y la dictadura de la democracia revolucionaria. Nunca el pueblo había ido a la zaga de la burguesía en el aspecto organizativo; en Rusia el pueblo ha creado su poder organizado, sin haber alcanzado al mismo tiempo la independencia política. De ahí la dualidad de poderes, la actitud de confianza inconsciente de la mayoría pequeñoburguesa de las masas de soldados y de una parte de los obreros hacia el Gobierno Provisional, la subordinación voluntaria de la democracia revolucionaria a la dictadura burguesa. La peculiaridad del momento consiste en que la creación de una mayoría sólida y consciente del lado de la política proletaria (todas las demás corrientes políticas han pasado íntegramente a la posición de la pequeña burguesía) es obstaculizada por la inconsciencia de las masas. La democracia revolucionaria es una reunión de elementos heterogéneos (¡por su situación de clase y sus intereses, que no son en absoluto lo mismo!). Su estratificación: en el campo, los campesinos acomodados, fortalecidos por la ley del 9 de noviembre, y los campesinos más pobres, con un solo caballo o sin caballo; en la ciudad, las capas que se adhieren a la clase obrera y los pequeños propietarios; la separación de los proletarios y semiproletarios de la pequeña burguesía es inevitable, pero es posible que la cohesión de los elementos propietarios del bloque revolucionario llegue a predominar sobre la organización de las masas en torno a las consignas proletarias. Por eso no está excluido que el poder quede en manos de la burguesía y que no se produzca el paso del poder a los Soviets de Diputados Obreros y Soldados. Conclusión: tenemos ante nosotros la tarea, no de derrocar al Gobierno Provisional —éste se sostiene por la confianza de las masas pequeñoburguesas y de una parte de las masas obreras—, sino de esclarecer minuciosamente las tareas de clase y de organizar.

**2. Palabras de clausura al informe sobre el momento actual. 14 (27) de abril**

El intercambio de opiniones ha mostrado una disparidad de pareceres. No puedo responder a todas las cuestiones.

Sobre el viejo bolchevismo. Kalinin defendía el viejo bolchevismo. Él mismo llegó a la conclusión de que nuestra táctica actual es justa. Otra opinión: se ha manifestado sobre todo una inclinación hacia la táctica de la pequeña burguesía.

Expresión primordial: llevar la revolución hasta el fin; ¿qué revolución? La situación objetiva de 1905 era tal que el proletariado y el campesinado constituían el único elemento revolucionario, mientras los kadetes estaban por la monarquía. Ahora el defensismo es el paso del campesinado a una táctica pequeñoburguesa. Con ello, llevar la revolución hasta el fin pierde sentido. La revolución ha unido a la pequeña burguesía y a otros elementos revolucionarios en el defensismo.

¿El futuro de la dictadura del proletariado y el campesinado? El campesinado pequeñoburgués, que sostiene el punto de vista defensista, puede estar por la monarquía.

De la línea del bolchevismo se deriva una nueva línea. La pequeña burguesía y la gran burguesía se han unido. Nosotros partimos de la diferencia de intereses de clase. Los campesinos pobres deben estar contra la guerra imperialista. Los campesinos propietarios, por el defensismo.

El defensismo ha mostrado que la pequeña burguesía se ha apartado de la clase obrera y ha pasado a la gran burguesía. Al campesino pobre, que en parte vive de su trabajo en las ciudades, esta guerra no le es necesaria. Esta clase debe ser adversaria de la guerra.

Hay que abandonar el viejo bolchevismo. Es necesario separar la línea de la pequeña burguesía y la del proletariado asalariado. Las frases sobre el pueblo revolucionario convienen a Kerenski, pero no al proletariado revolucionario. Ser revolucionarios, aunque sean demócratas, cuando han quitado a Nicolás, no es un gran mérito. La democracia revolucionaria no sirve para nada; es una frase. Encubre, pero no pone al desnudo las contradicciones de los intereses de clase. El bolchevique debe abrir los ojos de los obreros y campesinos a la existencia de esas contradicciones, no disimularlas. Si la guerra imperialista golpea económicamente al proletariado y al campesinado, estas clases deben levantarse contra esta guerra.

La red de Soviets de Diputados Obreros, Soldados, Campesinos: he ahí la tarea del día. Toda Rusia ya se está cubriendo de una red de órganos de autogobierno local. La Comuna puede existir también en forma de órganos de autogobierno. La abolición de la policía, del ejército permanente, el armamento general: todo esto puede realizarse a través del autogobierno local. He tomado el Soviet de Diputados Obreros sencillamente porque ya existe.

Se dice que hay que «ocupar» al proletariado. Esto lo hacen Chjeidze, el Gobierno Provisional y otros, diciendo palabras sonoras sobre la democracia revolucionaria. El bolchevique debe separar: proletariado y pequeña burguesía, y las palabras «democracia revolucionaria» y «pueblo revolucionario» dejárselas a Kerenski. La democracia en Rusia es imperialista. Dicen que reducimos nuestro trabajo a una labor cultural. Eso no es cierto. Aprobar resoluciones sobre la Asamblea Constituyente y otras cosas significa «ocupar» al proletariado.

La verdadera tarea es llevar a cabo la abolición del ejército permanente, de la burocracia y de la policía, y el armamento general.

La Asamblea Constituyente no sofocará la revolución, porque ahora no se oye hablar de ella y nadie se dispone a convocarla. Los eseristas pueden «exigir» su convocatoria.

La guerra es mundial. La guerra es llevada a cabo por clases determinadas y ha sido engendrada por el capital bancario. Solo se puede acabar con ella mediante el paso del poder a otra clase. La paz, si se mantiene el poder en manos de las clases dominantes, no puede cambiar nada.

Hay que indicar al proletariado cómo impulsar la revolución adelante con medidas concretas. Impulsar la revolución adelante significa realizar por iniciativa propia el autogobierno. El crecimiento de la democracia no obstaculiza el autogobierno, realiza nuestras tareas. Acabar la guerra solo se puede mediante el paso del poder a otra clase —y a eso es a lo que más cerca ha llegado Rusia—, pero de ningún modo mediante un armisticio de los capitalistas de todos los países a base de intercambiar nacionalidades oprimidas. La Comuna conviene plenamente al campesinado. Comuna significa autogobierno completo, ausencia de toda tutela desde arriba. A esto el campesinado debe adherirse en sus nueve décimas partes.

Con la nacionalización de la tierra la burguesía puede transigir, si los campesinos toman la tierra. Nosotros, como partido proletario, debemos decir que solo la tierra no bastará para alimentar. Para trabajarla será preciso, en consecuencia, organizar la Comuna. Debemos ser centralistas, pero hay momentos en que esta tarea se desplaza a los lugares, debemos permitir el máximo de iniciativa local. Los kadetes ya actúan como burócratas. Dicen al campesinado: «espera a la Asamblea Constituyente». Solo nuestro partido da consignas que realmente impulsan la revolución adelante. Los Soviets de Diputados Obreros pueden muy bien establecer las Comunas localmente. La cuestión es si el proletariado tendrá suficiente organización, pero esto no se puede calcular de antemano; hay que aprender en la práctica.

El trotskismo: «sin zar, pero gobierno obrero». Eso es inexacto. La pequeña burguesía existe, no se la puede eliminar. Pero tiene dos partes. Su parte más pobre marcha con la clase obrera.

La guerra. Acabar la guerra de forma pacifista es una utopía. Se la puede acabar con una paz imperialista. No es esa paz la que quieren las masas. La guerra es la continuación de la política de una clase; cambiar el carácter de la guerra significa cambiar la clase que está en el poder.

El nombre de partido comunista es teóricamente correcto. Los socialistas de izquierda de otros países son demasiado débiles. Nosotros debemos tomar la iniciativa.

**3. Dos réplicas durante el debate sobre la resolución acerca de la actitud hacia el Gobierno Provisional. 15 (28) de abril**

**1**

Después de los debates de ayer puedo limitarme a breves observaciones. La resolución señala la salida. La situación se determina no solo por la representación de determinadas clases en el seno del Gobierno Provisional, sino por el hecho de que este se apoya en el Soviet de Diputados Obreros y Soldados. De aquí no se desprende que debamos ceder ante esta pequeña burguesía, sino que debemos formar grupos separados, no para separarnos de la pequeña burguesía, sino para empujarla hacia adelante. La toma de toda la tierra es un avance del pueblo revolucionario. La sustitución del ejército permanente por la milicia popular es un avance.

**2**

El camarada Kámenev se pasa a la política de Chjeidze y Steklov. Claro está, nadie dirá que el Gobierno Provisional aplaza la convocatoria de la Asamblea Constituyente, si no lo decimos nosotros. Todos quieren continuar la guerra. Se trata de la organización de la contrarrevolución. El control en tiempos de revolución es un engaño. Las elecciones podrían convocarse en tres días. Con la enumeración de los «pecados» damos datos precisos para la agitación. Es imposible buscar la verdad en el comité de contacto. No se puede controlar sin poder. Controlar con resoluciones, etcétera, es el más puro disparate. El control es la superación de la ilusión pequeñoburguesa, una nebulosa.

**4. Resolución sobre la actitud hacia el Gobierno Provisional**

Considerando:

1) que el Gobierno Provisional, por su carácter de clase, es un órgano de dominación de los terratenientes y de la burguesía;

2) que él y las clases que representa están indisolublemente ligados económica y políticamente al imperialismo ruso y anglofrancés;

3) que incluso el programa que ha proclamado lo aplica solo de manera incompleta y únicamente bajo la presión del proletariado revolucionario y, en parte, de la pequeña burguesía;

4) que las fuerzas de la contrarrevolución burguesa y terrateniente, que se están organizando bajo la bandera del Gobierno Provisional y con la evidente tolerancia de este, ya han iniciado el ataque contra la democracia revolucionaria;

5) que el Gobierno Provisional aplaza la convocatoria de las elecciones a la Asamblea Constituyente, impide el armamento general del pueblo, contrarresta el paso de toda la tierra a manos del pueblo, le impone el modo terrateniente de resolver la cuestión agraria, frena la implantación de la jornada laboral de 8 horas, tolera la agitación contrarrevolucionaria (de Guchkov y Cía.) en el ejército, organiza a la cúpula del mando del ejército contra los soldados, etc.;

6) que al mismo tiempo este gobierno se apoya en el momento actual en la confianza y, hasta cierto punto, en un acuerdo directo con el Soviet de Petrogrado de Diputados Obreros y Soldados, que agrupa hoy a la indudable mayoría de los obreros y soldados, es decir, del campesinado;

7) que cada paso del Gobierno Provisional, tanto en la política exterior como en la interior, abrirá los ojos no solo a los proletarios de la ciudad y del campo y a los semiproletarios, sino también a amplias capas de la pequeña burguesía, sobre el verdadero carácter de este gobierno,

la conferencia resuelve que:

1) para el paso de todo el poder estatal a manos de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados o de otros órganos que expresen directamente la voluntad del pueblo, es necesaria una larga labor de esclarecimiento de la conciencia clasista proletaria y de cohesión de los proletarios de la ciudad y del campo contra las vacilaciones de la pequeña burguesía, pues solo esa labor sirve de garantía real para el avance exitoso de todo el pueblo revolucionario;

2) para tal actividad es necesario un trabajo amplio dentro de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados, aumentar su número, fortalecer su fuerza, agrupar en su seno a los grupos proletarios internacionalistas de nuestro partido;

3) la intensificación de la organización de nuestras fuerzas socialdemócratas para conducir la nueva ola del movimiento revolucionario bajo la bandera de la socialdemocracia revolucionaria.

**5. Dos réplicas durante el debate sobre la cuestión de las elecciones municipales. 22 de abril (5 de mayo)**

**1**

Puesto que tenemos elecciones proporcionales, en consecuencia, ¿para qué el bloque? La minoría está asegurada. Me levanto tajantemente contra el camarada Kalinin, pues el bloque con la pequeña burguesía, con los chovinistas, es impensable. El más mínimo pensamiento de un bloque con la pequeña burguesía, apoyada por los capitalistas, es una traición al socialismo. ¿Con quién nos vamos a bloquear? ¿Con los editores de «Internatsional»{125}? Pero ese periódico no se ha editado, por tanto no los conocemos. Chjeidze es el peor encubrimiento del defensismo. Trotski, al editar el periódico en París, no dijo claramente si estaba a favor o en contra de Chjeidze. Nosotros siempre hemos hablado contra Chjeidze, por ser un sutil encubrimiento del chovinismo. Trotski no dijo nada hasta el final. ¿Por qué vamos a saber que Larin (editor de «Internatsional») no es de la misma táctica?

Debemos presentarnos con un programa definido. Ahora existe la lucha de tres partidos: el primero es el partido de los saqueadores, asesinos; el segundo, el de quienes encubren a estos saqueadores con palabras bonitas, y, por último, el tercer partido: ningún apoyo a los saqueadores, esclarecer los errores de todo, incluidos los errores del Comité Ejecutivo del Soviet de Diputados Obreros y Soldados.

La culpa del Soviet no está en que no tomaron el poder, sino en que enseñan al pueblo cosas malas, gritan sobre la victoria sobre el gobierno.

**2**

Estoy decididamente a favor de incluir en nuestras listas de candidatos a los mencheviques que rompan con el chovinismo. Eso no es un bloque. Rusia está notablemente organizada en el aspecto de partidos. En cuanto al programa: la cuestión de la milicia pagada, la cuestión de los abastecimientos, la cuestión de los impuestos, son cuestiones importantes.

**6. Resolución sobre las elecciones municipales**

La plataforma Municipal en modo alguno puede reducirse, sobre todo en el actual período revolucionario, únicamente a las cuestiones municipales.

Debe también consistir en una respuesta precisa a todas las cuestiones fundamentales de la política contemporánea, en particular a las cuestiones de la guerra y de las tareas del proletariado respecto al poder central.

Y en las cuestiones municipales, como la milicia, los abastecimientos, la vivienda y los impuestos, no podemos esperar el acuerdo de los partidos pequeñoburgueses sobre las medidas revolucionarias necesarias para luchar contra la guerra y sus consecuencias.

Por todas estas razones es necesario ir a las elecciones sin bloques, bajo la bandera del programa de principios del partido proletario, explicando al pueblo la diferencia radical de los tres grupos principales de partidos: 1) los kadetes y los situados a su derecha; 2) los partidos de la pequeña burguesía (populistas) y una parte de los obreros que han sucumbido a la influencia de la burguesía (mencheviques defensistas); y 3) el partido del proletariado revolucionario (bolcheviques).

Las condiciones técnicas de las elecciones, que se celebran por el sistema de representación proporcional, hacen técnicamente superfluos los bloques.

Con los mencheviques que de hecho rompan con el defensismo revolucionario y con el apoyo al Gobierno Provisional, es deseable apoyar de todas las maneras el acercamiento y el conocimiento mutuo en el terreno del trabajo práctico; se permite formar listas comunes con dichos camaradas, a condición de que haya suficiente solidaridad en lo fundamental. Es necesario elaborar una propuesta concreta de programa Municipal, especialmente en la cuestión de la milicia proletaria, pagada por los capitalistas.

**7. Proyecto de resolución sobre la actitud hacia los partidos de los socialistas revolucionarios, socialdemócratas (mencheviques), el partido de los llamados socialdemócratas «no fraccionales» y afines a estas corrientes políticas**

Teniendo en cuenta:

1) que los partidos de los socialistas revolucionarios, socialdemócratas mencheviques, etc., han pasado en su inmensa mayoría a la posición del «defensismo revolucionario» y a votar el empréstito, es decir, a apoyar de hecho la guerra imperialista librada por un gobierno imperialista de capitalistas: Guchkov, Lvov y Cía.; 2) que estos partidos apoyan al Gobierno Provisional, que representa los intereses del capital y ha adoptado una posición contrarrevolucionaria, no solo en política exterior, sino también en la interior; 3) que estos partidos se han dejado engañar por los capitalistas y, por su parte, engañan al pueblo haciéndole abrigar la falaz esperanza de que, sin tener en las manos el poder estatal, se puede con «exigencias» al Gobierno Provisional, con el «control» sobre el mismo, etc., cambiar la naturaleza de clase de este gobierno de capitalistas y apartarlo de la política imperialista y de las maniobras contrarrevolucionarias contra la libertad, que son indispensables para los capitalistas en el momento actual; 4) que el obscurecimiento de la conciencia de clase de los proletarios y semiproletarios que de esto se deriva y que es apoyado por los partidos mencionados, constituye, sobre la base de la actitud de confianza inconsciente de las masas hacia los capitalistas, los cuales actúan ahora preferentemente mediante el engaño y la adulación, la causa principal del estancamiento de la revolución y de su posible derrota por las fuerzas de la contrarrevolución terrateniente y burguesa, — la conferencia resuelve:

1) considerar el voto a favor del empréstito, así como la defensa de la posición del defensismo revolucionario en general, como una traición total e incondicional al socialismo, a la lucha de clases proletaria y a los principios del internacionalismo, es decir, de la unión fraternal de los obreros de todos los países contra los capitalistas de todos los países;

2) considerar que los partidos arriba mencionados defienden los intereses y el punto de vista de la pequeña burguesía y corrompen al proletariado con la influencia burguesa;

3) considerar la unificación con dichos partidos, como partidos en su conjunto que aplican la política de apoyo al Gobierno Provisional, del defensismo revolucionario, etc., como absolutamente imposible, en vista de que estos partidos han pasado de la posición clasista proletaria a la pequeñoburguesa;

4) con respecto a los grupos locales aislados de obreros que se adhieren a los mencheviques, etc., pero que se esfuerzan por defender la posición del internacionalismo contra el «defensismo revolucionario», contra el voto al empréstito, etc., la política de nuestro partido debe consistir en apoyar a dichos obreros y grupos, en acercarse a ellos, en apoyar la unificación con ellos sobre la base de la ruptura incondicional con la traición pequeñoburguesa al socialismo.

**8. Discurso al presentar la resolución sobre la guerra. 22 de abril (5 de mayo)**

La resolución sobre la guerra ha sido elaborada en la comisión, pero aún no está definitivamente redactada. Pienso que esta resolución se presentará en su forma definitiva a la conferencia de todo el partido; por ahora propongo leerla tal como está.

La resolución consta de tres partes: 1) causas objetivas de la guerra, 2) el defensismo revolucionario y 3) cómo acabar la guerra.

**9. Proyecto de resolución sobre la guerra{126}**

**I**

La guerra actual, por parte de ambos grupos de potencias beligerantes, es una guerra imperialista, es decir, una guerra librada por los capitalistas por la dominación del mundo, por el reparto del botín de los capitalistas, por los mercados ventajosos del capital financiero, bancario, por la opresión de las nacionalidades débiles.

El paso del poder estatal en Rusia de Nicolás II al gobierno de Guchkov, Lvov y otros, al gobierno de los terratenientes y capitalistas, no ha cambiado ni podía cambiar semejante carácter de clase y significado de la guerra por parte de Rusia.

El hecho de que el nuevo gobierno prosigue la misma guerra imperialista, es decir, de conquista y saqueo, quedó de manifiesto de modo particularmente evidente en la siguiente circunstancia: el nuevo gobierno no solo no ha publicado los tratados secretos concertados por el ex zar Nicolás II con los gobiernos capitalistas de Inglaterra, Francia, etc., sino que además los ha confirmado formalmente. Esto se hizo sin consultar la voluntad del pueblo y con la manifiesta intención de engañarlo, pues es de todos sabido que esos tratados secretos del ex zar son tratados de rapiña hasta la médula, que prometen a los capitalistas rusos el saqueo de China, Persia, Turquía, Austria, etc.

Por eso el partido proletario en modo alguno puede apoyar ni la presente guerra, ni el presente gobierno, ni sus empréstitos, por muy pomposas palabras con que se designen estos empréstitos, sin romper completamente con el internacionalismo, es decir, con la solidaridad fraternal de los obreros de todos los países en la lucha contra el yugo del capital.

*Primera página del proyecto de resolución sobre la guerra, presentada en la Conferencia de Petrogrado del POSDR(b) el 16 (29) de abril de 1917, con las correcciones de V. I. Lenin (Reducida)*

Tampoco merece ninguna confianza la promesa del actual gobierno de renunciar a las anexiones, es decir, a la conquista de países extranjeros o al mantenimiento por la fuerza de ninguna nacionalidad dentro de las fronteras de Rusia. Pues, en primer lugar, los capitalistas, entrelazados por miles de hilos del capital bancario ruso y anglofrancés, que defienden los intereses del capital, no pueden renunciar a las anexiones en esta guerra sin dejar de ser capitalistas, sin renunciar a los beneficios de los miles de millones invertidos en empréstitos, concesiones, empresas militares, etc. En segundo lugar, el nuevo gobierno, después de renunciar a las anexiones para engañar al pueblo, declaró por boca de Miliukov el 9 de abril de 1917 en Moscú, que no renunciaba a las anexiones. En tercer lugar, como lo ha revelado «Delo Naroda», periódico en el que participa el ministro Kerenski, Miliukov ni siquiera transmitió al extranjero su declaración de renuncia a las anexiones.

Poniendo en guardia al pueblo contra las vanas promesas de los capitalistas, la conferencia declara, por tanto, que hay que distinguir estrictamente entre la renuncia a las anexiones de palabra y la renuncia de hecho, es decir, la publicación inmediata de todos los tratados secretos y de rapiña, de todos los actos de política exterior, y el inicio inmediato de la liberación más completa de todas las nacionalidades que oprime, mantiene por la fuerza dentro de Rusia o conserva en una situación de desigualdad la clase de los capitalistas, continuando la política de vergüenza para nuestro pueblo del ex zar Nicolás II.

**II**

El denominado «defensismo revolucionario», que ahora ha abarcado en Rusia a casi todos los partidos populistas (socialistas populares, trudoviques, socialistas revolucionarios) y al partido oportunista de los socialdemócratas mencheviques (Comité de Organización, Chjeidze, Tsereteli y otros), así como a la mayoría de los revolucionarios sin partido, representa, por su significado de clase, de un lado, los intereses y el punto de vista de la pequeña burguesía, de los pequeños propietarios, de los campesinos acomodados, que al igual que los capitalistas obtienen beneficios de la violencia contra los pueblos débiles, y de otro lado, es el resultado del engaño de las masas populares por los capitalistas, que no publican los tratados secretos y se las arreglan con promesas y fraseología.

Hay que reconocer como honradas a grandísimas masas de «defensistas revolucionarios», es decir, que en realidad no desean las anexiones, las conquistas, la violencia contra los pueblos débiles, que aspiran realmente a una paz democrática, no violenta, entre todos los países beligerantes. Es necesario reconocer esto porque la situación de clase de los proletarios y semiproletarios de la ciudad y del campo (es decir, de las personas que viven total o parcialmente de la venta de su fuerza de trabajo a los capitalistas) hace que estas clases no estén interesadas en los beneficios de los capitalistas.

Por eso, reconociendo como absolutamente inadmisible y como algo que significa de hecho una ruptura total con el internacionalismo y el socialismo cualquier tipo de concesiones al «defensismo revolucionario», la conferencia declara al mismo tiempo que hasta que los capitalistas rusos y su Gobierno Provisional se limiten solo a amenazas de violencia contra el pueblo (por ejemplo, el tristemente célebre ukaz de Guchkov amenazando con castigos por la destitución de los mandos por iniciativa de los soldados), hasta que los capitalistas no hayan pasado a la violencia contra los Soviets de Diputados Obreros, Soldados, Campesinos, Campesinos Pobres y demás, que se organizan libremente, eligen y cambian libremente todos y cada uno de los poderes, — hasta entonces nuestro partido preconizará el rechazo de la violencia en general, luchando contra el error profundo y funesto del «defensismo revolucionario» exclusivamente por los medios de la persuasión fraternal, explicando la verdad de que la actitud de confianza inconsciente de las amplias masas hacia el gobierno de los capitalistas, los peores enemigos de la paz y del socialismo, es en el momento actual en Rusia el principal obstáculo para la rápida terminación de la guerra.

**III**

En cuanto a la cuestión más importante de cómo terminar lo más pronto posible, y además con una paz no violenta, sino verdaderamente democrática, esta guerra criminal y de rapiña de los capitalistas, que ha llevado a toda la humanidad al borde de la ruina, el hambre y la aniquilación, la conferencia reconoce y resuelve:

Sería completamente absurdo suponer que se puede terminar esta guerra mediante la negativa unilateral de los soldados de cualquier país a continuar la guerra, mediante el cese unilateral de las operaciones militares, con un simple «clavar los fusiles en tierra».

Nuestro partido explicará con paciencia, pero con perseverancia, al pueblo la verdad de que las guerras las hacen los gobiernos, de que las guerras siempre están indisolublemente ligadas a la política de determinadas clases, de que, por consiguiente, esta guerra, comenzada por los bandidos coronados —monarcas como Nicolás II— y por los bandidos no coronados —los capitalistas—, solo se puede terminar con una paz verdaderamente democrática, no violenta, mediante el paso de todo el poder estatal a manos de una clase que no esté realmente interesada en salvaguardar las ganancias de los capitalistas, una clase realmente capaz de poner fin al yugo del capital, precisamente la clase de los proletarios y semiproletarios.

Solo esta clase es capaz de renunciar de hecho a las anexiones, de escapar de la telaraña del capital financiero, bancario, de convertir, en determinadas condiciones, la guerra de rapiña no solo de palabra, sino de hecho, en una guerra revolucionaria proletaria, en una guerra no para oprimir a los pueblos débiles, sino para liberar a los obreros y campesinos del mundo entero del yugo del capital.

La conferencia protesta una y otra vez contra la vil calumnia difundida por los capitalistas contra nuestro partido, a saber, que simpatizamos con una paz separada con Alemania. Consideramos a los capitalistas alemanes tan bandidos como a los capitalistas rusos, ingleses, franceses, etc., y al emperador Guillermo tan bandido coronado como a Nicolás II y a los monarcas inglés, italiano, rumano y todos los demás. Hemos manifestado este punto de vista nuestro no solo en ruso, sino también en alemán, en la traducción alemana del folleto de Zinóviev y Lenin «El socialismo y la guerra»[46].

Es más. Los camaradas citados, como redactores del Órgano Central de nuestro partido, en el núm. 47 de «Sotsial-Demokrat», aparecido en Ginebra el 13 de octubre de 1915, declararon en nombre de nuestro partido que, si la revolución nos llevara al poder mientras durase la guerra, propondríamos de inmediato, abiertamente, una paz no violenta, es decir, democrática, a Alemania y a todos los pueblos juntos, —

— y que, si los capitalistas alemanes, ingleses, franceses, etc., rechazaran tal paz, nosotros mismos libraríamos una guerra revolucionaria, llamando a unirse a nosotros a los obreros de todos los países[47].

La conferencia confirma plenamente esta declaración.

La conferencia reconoce que en ningún país beligerante del mundo hay actualmente una libertad como en Rusia, ni organizaciones revolucionarias de masas como los Soviets de Diputados Obreros, Soldados, Campesinos, etc.;

— que, por tanto, en ningún lugar del mundo puede efectuarse con tanta facilidad y tan pacíficamente el paso de todo el poder estatal a manos de la mayoría efectiva del pueblo, es decir, de los obreros y los campesinos más pobres.

La conferencia declara que el dinero para el mantenimiento de los soldados debe ser tomado no por medio de empréstitos que enriquecen a los capitalistas, sino mediante un impuesto especialmente elevado sobre las rentas y el patrimonio de los capitalistas.

La conferencia declara que, mientras la mayoría del pueblo, en condiciones de plena libertad de agitación y propaganda, no haya comprendido aún el lazo indisoluble de esta guerra con los intereses de los capitalistas, solo hay un medio práctico para acelerar el cese de la matanza de los pueblos.

Este medio es la confraternización de los soldados en el frente.

La conferencia registra como un hecho que incluso un periódico que defiende incondicionalmente los intereses de los capitalistas, «Nóvoe Vremia», en un telegrama desde Kiev del 12 de abril, reconoce que la confraternización ha comenzado en el frente. Toda una serie de informes de delegados soldados al Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petrogrado confirman este hecho.

Al iniciar la confraternización, los soldados de Rusia y Alemania, los proletarios y campesinos de ambos países, vestidos con uniforme militar, han mostrado al mundo entero que el certero instinto de las clases oprimidas por los capitalistas ha indicado el camino acertado para poner fin a la matanza de los pueblos.

Por confraternización entendemos, en primer lugar, la publicación de llamamientos en ruso, con traducción al alemán para difundirlos en el frente; en segundo lugar, la organización de mítines de soldados rusos y alemanes, con intérpretes, en el propio frente, de modo que los capitalistas y los generales y oficiales, pertenecientes en su mayoría a la clase de los capitalistas, de ambos países no se atrevan a impedir los mítines, no se atrevan siquiera a asistir a ellos sin permiso directo y especial de los propios soldados.

En esos llamamientos y en dichos mítines deben explicarse las opiniones arriba expuestas sobre la guerra y la paz, debe señalarse que si en ambos países, en Alemania y en Rusia, todo el poder del Estado pasa íntegra y exclusivamente a manos de los Soviets de Diputados Obreros y Soldados, toda la humanidad respirará aliviada de inmediato, porque entonces estará realmente asegurado el fin más rápido de la guerra, la paz más sólida, verdaderamente democrática, entre todos los pueblos, y juntamente con ello estará asegurada la transición de todos los países al socialismo.