…A pesar de todo, obligamos al Gobierno Provisional a renunciar a las anexiones.

… Sea cual fuere la actitud ante la consigna de «paz sin anexiones», no se pueden ignorar los principios reconocidos por todos los aliados…

Paso a paso, los líderes del Gobierno Provisional van desenmascarando su verdadera política con respecto a la guerra. Ya en la famosa declaración del Gobierno Provisional, junto a la «renuncia» verbal a las anexiones, se decía que «nuestros» tratados con los gobiernos inglés y francés siguen en vigor. Transcurrieron un par de semanas, y en el periódico «Rech», órgano del ministro de Asuntos Exteriores, el señor Miliukov, leemos:

**Declaración de Miliukov**

Durante su estancia en Moscú, el ministro de Asuntos Exteriores, P. N. Miliukov, hizo la siguiente declaración en una reunión de miembros del partido de la libertad popular:

La Declaración del Gobierno Provisional sobre los objetivos de la guerra no contiene condiciones de paz, sino únicamente principios generales, proclamados ya reiteradamente por los estadistas de los países aliados con nosotros. Las condiciones de paz no pueden ser elaboradas sino de acuerdo con nuestros aliados, conforme a la Convención de Londres. Sea cual fuere la actitud ante la consigna de «paz sin anexiones», no se pueden ignorar los principios reconocidos por todos los aliados sobre la reunificación de Polonia, Armenia, la satisfacción de las aspiraciones nacionales de los eslavos austríacos («Rech» 11 (24) de abril de 1917, núm. 83).

Esta declaración del ministro de Asuntos Exteriores, Miliukov, sin duda alguna recorrerá toda la prensa extranjera y reforzará el ánimo belicista en Alemania. Miliukov ayuda a los imperialistas alemanes a avivar el chovinismo en Alemania, Miliukov ayuda a Guillermo II a proseguir la guerra de rapiña «hasta el final».

Examinemos la declaración del señor Miliukov. La Declaración del Gobierno Provisional sobre los objetivos de la guerra (la misma que Y. Steklov, por un lamentable malentendido, califica de renuncia a las anexiones) contiene —dice Miliukov— no condiciones de paz, sino «únicamente principios generales, proclamados ya reiteradamente por los estadistas de los países aliados con nosotros». Traducido al lenguaje sencillo, esto significa: la renuncia a las anexiones no es más que una frase de aparato, «principios generales», palabras, palabras, palabras. Esas mismas palabras las han prodigado también «nuestros» aliados. Y las condiciones reales de «paz» son algo completamente distinto.

Un estadista, si no nos equivocamos, Bismarck, dijo: aceptar «en principio», en el lenguaje de los diplomáticos, significa rechazar de hecho. Así ocurre con Miliukov. «En principio» está contra las anexiones, de hecho está a favor de la anexión, y por eso propugna la guerra «hasta el final».

Las frases de aparato no son aún condiciones de paz —nos declara el señor Miliukov.

¿Cuáles son, pues, sus condiciones de paz?

Estas condiciones están previstas por la Convención de Londres. Miliukov nos remite precisamente a ella.

Pero ¿por quién fue concertada esta convención (tratado)? ¡Por el zar Nicolás II con los capitalistas ingleses y franceses! Por consiguiente, los tratados concertados por la pandilla zarista siguen en vigor. Por consiguiente, luchamos en nombre de esos tratados de rapiña, firmados por la pandilla zarista y los banqueros «aliados».

La anexión de Polonia, de Armenia, las anexiones en Austria (sobre Constantinopla, el señor Miliukov calló esta vez) —a esto se reduce el programa de paz del señor Miliukov.

¿Qué dirán, ante esta última declaración del ministro de Asuntos Exteriores Miliukov, los líderes de la mayoría del Soviet de diputados obreros? Se limitarán, en nombre de la comisión «de contacto», a «señalar» a Miliukov esas sus palabras… ¿Dónde ha ido a parar aquella renuncia del «Gobierno Provisional a las anexiones» que, «a pesar de todo», arrancaron a este Y. Steklov y N. Chjeidze?

No existe en Rusia ningún poder dual. El Soviet de diputados obreros se limita a ejercer un control benevolente sobre el Gobierno Provisional. Así habló, según los reportajes periodísticos, N. S. Chjeidze en el congreso militar de Minsk{116}.

¡He ahí adónde hemos llegado con ese control benevolente! En nombre de Rusia siguen hablando personas que azuzan la guerra. A los obreros y soldados se les alimenta con frases generales sobre la paz sin anexiones, y sordamente se aplica una política provechosa únicamente para un puñado de millonarios que se enriquecen con la guerra.

¡Camaradas obreros y soldados! ¡Leed y explicad en todas las asambleas la declaración de Miliukov arriba citada! ¡Manifestad que no queréis morir en nombre de las convenciones (tratados) secretos, concertados por el zar Nicolás II y que siguen siendo sagrados para Miliukov!

«Pravda» núm. 31, 13 de abril de 1917.

Se imprime según el texto del periódico «Pravda»