(1) Amenaza el colapso económico. Por lo tanto, eliminar a la burguesía es un error.

(Esta es una conclusión burguesa. Cuanto más cercano es el colapso, tanto más urgente es la eliminación de la burguesía.)

(2) El proletariado no está organizado, es débil, carece de conciencia.

(Es cierto. Por eso toda la tarea consiste en luchar contra esos líderes pequeñoburgueses, los llamados socialdemócratas (Chjeidze, Tsereteli, Steklov), que adormecen a las masas infundiéndoles confianza en la burguesía.

No la unión con esos pequeño burgueses (Chjeidze, Steklov, Tsereteli), sino la destrucción de esta socialdemocracia, que está arruinando la revolución del proletariado.)

(3) La revolución es burguesa en esta etapa. Por lo tanto, no hace falta un “experimento socialista”.

(Este razonamiento es enteramente burgués. Nadie habla de “experimento socialista”. La posición concreta, marxista, exige ahora tener en cuenta no solo las clases, sino también las instituciones.)

Los señores estranguladores de la revolución (Chjeidze, Tsereteli, Steklov) arrastran la revolución hacia atrás con frases dulces, desde los Soviets de diputados obreros hacia el “poder único” de la burguesía, hacia la habitual república parlamentaria burguesa.

Debemos conducir con habilidad y prudencia al proletariado y al campesinado más pobre hacia adelante, esclareciendo sus mentes, desde el “poder dual” hacia el pleno poder de los Soviets de diputados obreros, lo cual es precisamente la comuna en el sentido de Marx, en el sentido de la experiencia de 1871.

La cuestión no es la rapidez con que avanzar, sino hacia dónde avanzar.

La cuestión no es si los obreros están preparados, sino cómo y para qué prepararlos.

Puesto que los manifiestos y llamamientos del Soviet de diputados obreros sobre la guerra, etc., son charlatanería pequeñoburguesa vacía y mentirosa, que solo adormece al pueblo, nuestra tarea consiste, ante todo, como ya he dicho, en esclarecer las mentes, en librar a las masas de la influencia burguesa de Chjeidze, Steklov, Tsereteli y Cía.

El “defensismo revolucionario” del Soviet de diputados obreros, es decir, de Chjeidze, Tsereteli y Steklov, es una corriente chovinista cien veces más perniciosa, pues está encubierta con frases dulces e intenta conciliar a las masas con el Gobierno Provisional Revolucionario.

La masa torpe, inconsciente, embaucada por los Sres. Chjeidze, Tsereteli, Steklov y Cía., no comprende que la guerra es la continuación de la política, que las guerras son conducidas por los gobiernos.

Hay que explicar que el “pueblo” solo puede poner fin a la guerra o cambiar su carácter cambiando el carácter de clase del gobierno.

Escrito entre el 4 y el 12 (17 y 25) de abril de 1917.

Publicado por primera vez el 21 de enero de 1933 en el periódico “Pravda” N.º 21.

Se publica según el manuscrito.