A la prensa socialista ya han llegado noticias de que los gobiernos inglés y francés se negaron a dejar pasar a Rusia a los emigrados internacionalistas.

Los 32 emigrados de distintos partidos que hemos llegado (entre ellos 19 bolcheviques, 6 bundistas, 3 partidarios del periódico internacionalista parisino «Náshe Slovo»{71}) consideramos nuestro deber hacer pública la siguiente declaración:

En nuestras manos obran varios documentos que haremos públicos tan pronto los recibamos de Estocolmo (los dejamos allí porque en la frontera sueco-rusa mandan los representantes del gobierno inglés) y que pondrán de manifiesto ante todos el triste papel desempeñado por los aludidos gobiernos «aliados» en esta cuestión{72}. Sobre este punto, añadiremos tan sólo lo siguiente: el Comité de Zúrich para la evacuación de los emigrados, en el que están representados 23 grupos (entre ellos el Comité Central, el Comité de Organización, los socialistas revolucionarios, el Bund{73}, etc.), en una resolución aprobada por unanimidad hizo constar públicamente el hecho de que el gobierno inglés decidió privar a los emigrados internacionalistas de la posibilidad de regresar a su patria y tomar parte en la lucha contra la guerra imperialista.

Ya desde los primeros días de la revolución, esta intención del gobierno inglés quedó clara para los emigrados. Entonces, en una reunión de representantes del partido de los socialistas revolucionarios (M. A. Natansón), del Comité Central del POSDR (G. Zinóviev), del Comité de Organización del POSDR (L. Mártov) y del Bund (Kosovski) surgió el plan (planteado por L. Mártov) de conseguir el paso de los emigrados a través de Alemania a cambio de los prisioneros alemanes y austríacos internados en Rusia.

Se enviaron a Rusia varios telegramas en este sentido y, al mismo tiempo, por mediación de los socialistas suizos, se dieron los pasos para llevar a la práctica este plan.

Los telegramas enviados a Rusia fueron retenidos, por lo visto, por nuestro Gobierno «revolucionario» Provisional (o por sus partidarios).

Después de esperar dos semanas una respuesta de Rusia, decidimos llevar a cabo nosotros mismos dicho plan (otros emigrados decidieron esperar por el momento, considerando que aún no estaba demostrado que el Gobierno Provisional no tomara medida alguna para el paso de todos los emigrados).

El asunto quedó en manos del socialista internacionalista suizo Fritz Platten. Éste concertó un acuerdo preciso por escrito con el embajador alemán en Suiza. El texto de las condiciones lo publicaremos. Sus puntos principales son: 1) Viajan todos los emigrados sin distinción de opiniones sobre la guerra. 2) El vagón en que viajan los emigrados goza del derecho de extraterritorialidad; nadie tiene derecho a entrar en el vagón sin permiso de Platten. Ningún control de pasaportes ni de equipajes. 3) Los viajeros se comprometen a hacer propaganda en Rusia en favor del canje de los emigrados que han pasado por un número correspondiente de internados austro-alemanes.

Todas las tentativas de la mayoría socialdemócrata alemana de entrar en contacto con los viajeros fueron rechazadas resueltamente por estos últimos. El vagón fue acompañado durante todo el trayecto por Platten. Éste decidió llegar con nosotros hasta Petrogrado, pero fue detenido en la frontera rusa (Torneo). Esperemos que sólo sea temporalmente. Todas las negociaciones se llevaron a cabo con la participación y en plena solidaridad de numerosos socialistas internacionalistas extranjeros. El protocolo del viaje fue firmado por dos socialistas franceses: Loriot y Guilbeaux, por un socialista del grupo de Liebknecht (Hartstein), por el socialista suizo Platten, por el socialdemócrata polaco Bronski, por los diputados socialdemócratas suecos Lindhagen, Karlsson, Ström, Ture Nerman y otros.

«Si Karl Liebknecht estuviera ahora en Rusia, los Miliukov lo dejarían pasar a Alemania de buen grado; los Bethmann-Hollweg les dejan pasar a ustedes, internacionalistas rusos, a Rusia. La tarea de ustedes es ir a Rusia y luchar allí contra el imperialismo alemán y contra el imperialismo ruso». Así nos lo dijeron los camaradas internacionalistas mencionados. Creemos que tenían razón. Presentaremos un informe sobre el viaje al Comité Ejecutivo del Soviet de Diputados Obreros y Soldados. Esperamos que éste consiga la liberación del número correspondiente de internados, en primer lugar del destacado socialista austríaco Otto Bauer, y que consiga el paso a Rusia de todos los emigrados, y no sólo de los socialpatriotas. Esperamos que el Comité Ejecutivo ponga fin también a esa situación inaudita en virtud de la cual ningún periódico de izquierda, a excepción de «Rech»{74}, puede pasar al extranjero, y en que ni siquiera el Manifiesto del Soviet de Diputados Obreros y Soldados a los obreros de todos los países puede pasar a la prensa extranjera.

Escrito el 4 (17) de abril de 1917.

Publicado el 5 de abril de 1917 en los periódicos «Pravda» núm. 24 y «Noticias» núm. 32.

Se publica según el texto del periódico «Pravda», cotejado con el del periódico «Noticias».