Camaradas, nuestra conferencia se reúne como la primera conferencia del partido proletario, en las condiciones no solo de la revolución rusa, sino de la revolución internacional que se avecina. Se acerca el tiempo en que se confirma por doquier la afirmación de los fundadores del socialismo científico, así como la previsión unánime de los socialistas reunidos en el Congreso de Basilea, de que la guerra mundial conduce inevitablemente a la revolución.

En el siglo XIX, al observar el movimiento proletario de los distintos países y examinar las posibles perspectivas de la revolución social, Marx y Engels dijeron en repetidas ocasiones que los papeles de estos países se distribuirían en general proporcionalmente, en consonancia con las peculiaridades histórico-nacionales de cada uno. Expresaban esta idea, sucintamente formulada, así: el obrero francés comenzará, el alemán rematará.

Al proletariado ruso le ha cabido el gran honor de comenzar, pero no debe olvidar que su movimiento y su revolución son solo una parte del movimiento revolucionario proletario mundial, que, por ejemplo, en Alemania, crece día a día con fuerza cada vez mayor. Solo desde este ángulo podemos definir nuestras tareas.

Declaro abierta la Conferencia de toda Rusia y propongo que se proceda a la elección de la presidencia.

Breve reseña publicada el 12 de mayo (29 de abril) de 1917 en el periódico «Sotsial-Demokrat» núm. 43

Publicado íntegramente por primera vez en 1921 en las Obras de N. Lenin (V. Uliánov), tomo XIV, parte II

Se imprime según la copia mecanográfica del acta