¡Querido amigo! Por lo visto, mis anteriores explicaciones de su silencio eran erróneas.

¿Acaso se ha «ofendido» usted por lo que le escribí acerca de que no revisara usted el texto francés? ¡Es increíble! Increíble, porque también Abramóvich me escribió sobre el mismo tema, y ¿es que siquiera se concibe ofenderse por una cosa así? ¡¡Inconcebible!!

Y, por otra parte, el silencio absoluto, por ejemplo, sobre la cuestión de la traducción al inglés, es extraño...

Por supuesto, si usted no tiene deseo de responder, o incluso tiene «deseo» y la decisión de no responder, no le importunaré con preguntas.

Los izquierdistas de Suiza se han alejado de nosotros ahora, tanto aquí como en Berna. (Sólo Abramóvich y usted tienen buenas perspectivas, pues existe un camino directo hacia las masas mediante sus conferencias y los contactos personales de Abramóvich.)
Con Yuri y Cía. hemos terminado las negociaciones sobre la edición de folletos con la aprobación de la sección en el extranjero del Comité Central. ¡Esto es grato!

De Rusia no hay nada, ¡¡ni siquiera cartas!! Lo estamos organizando a través de Escandinavia.

Le estrecho fuertemente la mano.

Suyo, Lenin

P. D. Hoy escribo a Usiévich, en respuesta a su carta, con espíritu de «reconciliación».

a Clarens (Suiza)

Se publica por primera vez, según el manuscrito

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Escrito el 13 de marzo de 1917.

Enviado desde Zúrich.