¡Querida amiga! Hace tiempo que no tengo noticias suyas.

Aquí, en Zúrich, nuestros asuntos con los izquierdistas alemanes andan de pena. Después de que Nobs y Platten dieran el paso «atrás, hacia Grimm», los dirigentes de los «jóvenes» se han ido tras ellos. Münzenberg rechazó los artículos de Radek contra Grimm; Bucher y otros amigos de Münzenberg repiten las mismas frases sobre el peligro de «escisión». Sería ridículo si no fuera tan repugnante...

Trato de convencer a Grigori de que pruebe con un periódico alemán (le dan 300 francos para ello), pero parece que también esta última carta va a ser derrotada.

Le envidio a usted y a Grigori, porque ambos pueden intervenir con conferencias abiertas. Sea como sea, al dar una conferencia abierta tienes ante ti a gente nueva, a obreros, a una multitud, y no a funcionarios o futuros funcionarios, o a un puñado de gentes atemorizadas por los funcionarios. Al dar una conferencia abierta, le hablas a la masa, entras en comunicación directa con ella, la ves, la conoces, influyes a tu manera.

Al parecer, aquí en Zúrich se acaba el ajetreo con los izquierdistas alemanes. La argumentación del referéndum y la resolución de los izquierdistas en el *Toss*: todo eso son frutos. Por lo demás, no lamento el tiempo perdido (ahora me hallo en un estado particularmente rabioso, pues vengo de una reunión frustrada de los izquierdistas: ¡nuestro público se ha dispersado!). No lo lamento, porque a mi comprensión teórica de la podredumbre de los partidos europeos se ha sumado una experiencia práctica nada inútil.

Y las conferencias abiertas son en todo caso una cosa provechosa, y en ellas hay que luchar directamente tanto contra el «centro» (Grimm y Cía.) como contra los «izquierdistas» (del tipo de Nobs, Platten, Naine, Graber, Droz, etc.).

Probablemente no le resulte a usted fácil la traducción de la hoja al inglés. En tal caso, déjelo: la enviaré así a París; quizás allí encuentren a un inglés. ¡Abramóvich es un fenómeno; he ahí quien trabaja bien!

Un fuerte apretón de manos. Suyo, Lenin

a Clarens (Suiza)

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Publicado por primera vez, según el manuscrito.

Escrito el 8 de marzo de 1917.
Enviado desde Zúrich.