¡Querida A. M.! Las noticias de los periódicos hablan de la convocatoria para el 12 de mayo de un congreso de jóvenes en Suecia para fundar un nuevo partido «sobre los principios de Zimmerwald».

A mí, la verdad, esta noticia me preocupa e indigna especialmente. Porque «Zimmerwald» ha quebrado de manera evidente, ¡y la buena palabra sirve de nuevo para encubrir la podredumbre! La mayoría de Zimmerwald, esto es, Turati y Cía., Kautsky con Ledebour, Merrheim, todos han pasado a la posición del socialpacifismo, condenado tan solemnemente (¡y tan estérilmente!) en Kienthal. El Manifiesto de Kautsky y Cía. del 7 de enero de 1917, una serie de resoluciones del partido socialista italiano, las resoluciones de Merrheim-Jouhaux y Longuet-Bourderon (+ Raffin-Dugens en unanimidad con Renaudel*), ¿acaso no es esto la bancarrota de Zimmerwald? ¡Y el «centro» de Zimmerwald, R. Grimm, quien el 7 de enero de 1917 se alió con los socialpatriotas de Suiza para luchar contra la izquierda! ¡Grimm, que insulta a los socialpatriotas de todos los países, excepto a los suizos, a quienes encubre! C’est dégoûtant!** ¡Estoy fuera de mí de rabia contra estos canallas; da asco oírlos y hablar de ellos; todavía da más asco pensar en trabajar junto con ellos. ¡Pura comedia!

Estamos reuniendo para usted materiales sobre este fracaso de R. Grimm. Conteste si puede conseguir el periódico zuriqués «Volksrecht». Allí, en los motivos del referéndum y en la resolución de la izquierda en Toss (11 de febrero de 1917), etc., etc., encontrará usted el material principal.

Pero los izquierdistas suecos, ciertamente, en su mayoría son sinceros. Eso está claro. Y es necesario a toda costa ayudarles, antes del 12 de mayo, a comprender de antemano toda la vulgaridad del socialpacifismo y del kautskismo, ayudarles a comprender toda la infamia de la mayoría de Zimmerwald, ayudarles a elaborar un buen programa y una buena táctica para el nuevo partido.

De verdad, nosotros (todos nosotros, la izquierda en Suecia y quienes pueden comunicarse con ellos) debemos unirnos, hacer todos los esfuerzos, ayudar, pues el momento en la vida del partido sueco, del movimiento obrero sueco y escandinavo es decisivo.

Puesto que usted lee en sueco (y también habla), recae sobre usted una gran dosis de responsabilidad, si entendemos el «internacionalismo» no en el sentido de «mi choza está en la orilla».

* Véase el artículo de V. I. Lenin «El pacifismo burgués y el pacifismo socialista» (Obras, 5ª ed., tomo 30, págs. 239-260). N. de la Red.

** — ¡Es repugnante! N. de la Red.