¡Querido amigo! Si usted envía sus tesis sobre la cuestión militar, por supuesto estaré encantado de comentarlas. En cuanto a su intervención contra Golay, no comprendo por qué haya podido pensar que fue «inoportuna». A mi juicio, al contrario, fue sumamente oportuna y sumamente provechosa. Precisamente hay que pronunciarse de manera más directa y resuelta contra el ridículo pacifismo de los franceses (alcanzar el socialismo sin revolución, etc.) y su ridícula fe en la democracia. A Golay, en mi opinión, habría que azotarlo públicamente de manera especial por su renuncia a las valiosas confesiones de su folleto «Le Socialisme qui meurt»¹. Me parece que este folleto es un material excelente, un lienzo para criticar la debilidad y la falta de reflexión de la izquierda francesa.

He recibido de usted la copia del texto ruso de la hoja² (muy contento de que le haya gustado). ¡Pero el texto francés sigue sin llegar!! ¡Y yo había pedido que se escribiera en dos ejemplares! Me atormenta la idea de que lleguemos tarde: ¡faltan ya solo dos meses para el 1 de mayo, y las dificultades de comunicación con los países beligerantes son inmensamente grandes!

Respecto a U[sievi]ch, usted escribe precisamente que es «un invertebrado». Así que no le insulté en vano (y le pedí que le mostrara la carta precisamente para que pudiéramos ponernos de acuerdo sobre la manera de influir en él; a las personas invertebradas, en tanto no se hayan entregado por completo a la influencia de canallas a la T[royanovs]ki, habría que plantearles oportunamente un ultimátum: ¡rompe con nosotros o rompe con los T[royanovs]ki, avergüénzate de escuchar sus chismes, con los cuales ni siquiera los periódicos hostiles a nosotros les dan cabida!).

Así pues, si es posible, apresure por todos los medios la traducción francesa e inglesa de la hoja. Si por alguna razón, contra toda esperanza, no se ha logrado escribirla en dos ejemplares, al menos infórmeme cuándo exactamente envió la hoja (la francesa) a Abramóvich.

Me alegra muchísimo que usted intervenga más a menudo ante la juventud. ¡Es algo muy provechoso! ¡Solo con la juventud vale la pena trabajar! Habría que combatir por todos los medios su pacifismo y su incredulidad en el movimiento de masas (¿y la huelga de Zúrich de 1912? ¿y la de Ginebra de 1900 o de 1902?). Sería bueno que usted recopilara materiales sobre las grandes huelgas en la historia del movimiento obrero de la Suiza francófona.

Nadia se ha restablecido.

Le estrecho fuertemente la mano. Suyo²*.

P.D. He leído la discusión de Pannekoek con Kautsky en «Neue Zeit» (1912)³: K[autsky] es sumamente vil, y P[annekoe]k casi tiene razón; solo hay imprecisiones, pequeños errores en él. K[autsky], en cambio, es la cima del oportunismo.

Publicado (con omisiones) — Lenin, V.I., Obras Completas, vol. 49, pp. 392-393.  
Fondo 2, inv. 1, exp. 4434 — autógrafo.

1* En la carta figura una anotación de I.F. Armand: «27 de febrero de 1917», en cuya base se ha datado la carta.  
2* A continuación, la firma de Lenin — un trazo.  

¹ V.I. Lenin se refiere al folleto de P. Golay «Le socialisme qui meurt et le socialisme qui doit renaître. Conférence donnée à la Maison du Peuple de Lausanne le 11 mars 1915» («El socialismo que muere y el socialismo que debe renacer. Conferencia en la Casa del Pueblo de Lausana el 11 de marzo de 1915»).  
² Véase doc. 102, nota 1.  
³ Se trata del artículo de A. Pannekoek «Massenaktion und Revolution» («Acción de masas y revolución»), publicado en la revista «Die Neue Zeit», 1912, núms. 41, 42, 43 del 12, 19 y 26 de julio (nuevo estilo).