«La transición de Rusia al pseudoconstitucionalismo»

Europa está embarazada de revolución. La situación revolucionaria está ya a la vista: los gobiernos están en un callejón sin salida.  
Los horrores de la guerra  
La carestía  
El peso de las deudas (cientos de miles de millones)  
El público burgués, los oportunistas, los socialpatriotas piensan que la revolución en Rusia ha sido algo «extraeuropeo» en el sentido de que esta revolución como que no ha afectado a Europa, que pertenece al pasado y no al futuro de Europa.  
¡Un gran error! Así fue una vez en un país atrasado, donde el proletariado era aún demasiado débil para la victoria y, sin embargo, lo bastante fuerte para ponerse al frente de la revolución democrático-burguesa. Eso debe volver a ser así, eso seguramente será así en los países más avanzados de Europa, donde el proletariado es desde hace tiempo lo bastante fuerte para conducir a las masas explotadas a la revolución social, a la conquista del poder, a la expropiación de la burguesía, de los bancos (del capital financiero) y de las grandes empresas. Los viejos, tal vez, no lleguen a verlo. Pero la juventud, seguramente...

Max Weber, p. 259 (95), nota. Sería más correcto traducir «uyezd» por Bezirk (y no por «Kreis») 25.  
281 (53) (nota 42-a) — 283: bolcheviques y mencheviques 26. Cf. 284 (120)  
284 (56) nota. «Putsch» (diciembre de 1905) 27...  
— lo mismo 465 (1) título 28  
«Quema masiva de haciendas»: 179 (15) 29  
319 (155), nota 232-a (Guillermo II sobre la expropiación) 30 cf. 390 (226) 31  
343 (115): (nota 86-b)  
«El grupo leninista y una parte de los socialistas-revolucionarios llevaban ya tiempo preparando esta insensata insurrección» 32...  
Max Weber (Dr. Profesor) (1906): «Para la valoración del actual desarrollo político de Rusia»...

Notas de la redacción

25 Lenin expone con sus propias palabras la nota 43 del artículo de Max Weber «Russlands Uebergang zum Scheinkonstitutionalismus» en el «Archiv für Sozialwissenschaft und Sozialpolitik», Bd. 23, 1906. (Max Weber, «La transición de Rusia al pseudoconstitucionalismo», véase «Archivo de Ciencia Social y Política Social», vol. 23, 1906). Todas las anotaciones de páginas hechas por Lenin que siguen a continuación se refieren a esta misma edición del Archivo y a los artículos de Weber. Entre paréntesis se indica el volumen correspondiente del Archivo.

26 En la nota 42a de la pág. 281 (53) de M. Weber «Zur Lage der bürgerlichen Demokratie in Russland», inserta en el «Archiv», 22. Band (M. Weber, «Sobre la situación de la democracia burguesa en Rusia»), se dice: «La discordia comenzó en el segundo congreso del partido (1903) con la lucha por «Iskra», editada en Ginebra hasta 1903 por Axelrod, Lenin, Martov, Plejánov, Vera Zasúlich y «Starover». Sólo fueron reelegidos Plejánov, Martov y Lenin. Estos dos últimos mantenían posiciones opuestas tanto en las cuestiones de organización del partido (Lenin era «centralista»), como en la táctica (Lenin era considerado «jacobino», y Martov «girondino»). Plejánov trató de conciliarlos, pero al final también se adhirió a Martov. Lenin se marchó y fundó «Vperiod», pero también Plejánov abandonó la redacción de «Iskra» en 1905 y después de esto publicó (en solitario) el «Diario de un socialdemócrata» (en entregas irregulares de 1/2 pliego, en octavo), que se situaba «por encima de los partidos».

27 En la página indicada por Lenin, en la nota 44a se dice: «... «Revolución» era lo que exigía «Nachalo» (núm. 3), que se publicaba con la participación más directa de Plejánov, y atacaba furiosamente a los liberales burgueses porque no estaban por ella, sabiendo que las masas entienden por la palabra «revolución» algo muy concreto. Si las masas se alzan y el putsch acaba en fracaso, si miles de imberbes ideólogos yacen en el pavimento de Moscú, como hoy (27 de diciembre), la insurrección será declarada «una ligereza desafortunada» y se expresará la opinión de que la revolución sólo puede triunfar en caso de simpatía por parte de la burguesía. Y si las masas preguntan con asombro qué significaba entonces la exigencia de «revolución», escucharán con asombro que significa algo sumamente abstracto, muy lejano a lo que ellas entendían por esa palabra; ¡si hubieran prestado atención a los ortodoxos, y no a los socialistas-revolucionarios o a los herejes leninistas! Exactamente igual que el defensor de los milagros, puesto entre la espada y la pared, se salva declarando que el verdadero y, en fin de cuentas, único «milagro» es precisamente el «desarrollo» y el curso cotidiano de las cosas. Esta táctica ambivalente no es producto de deshonestidad alguna. Plejánov ya había expresado lo mismo en el número de noviembre de su «Diario» (núm. 3, págs. 16 y 21)».

28 Se alude aquí al título del artículo de Weber: «La transición de Rusia al pseudoconstitucionalismo».

29 En este pasaje Weber dice: «Mucho más importante para la valoración política de los acontecimientos es la cuestión de qué es lo que en realidad ha conseguido este régimen. Las insurrecciones más importantes, por supuesto, han sido sofocadas en todas partes. La quema masiva de haciendas cesó, después de haber causado pérdidas cuya cuantía sólo puede determinarse aproximadamente (para 17 gobernaciones europeas [de 61] se indicó oficialmente la suma de 31,3 millones de rublos, en Sarátov un máximo de 9 1/2 millones de rublos) y que las sociedades de seguros se negaron a indemnizar, alegando la cláusula de guerra, lo cual contrasta fuertemente con América, tras el terremoto de San Francisco» (vol. 23).

30 Weber escribe: «Este periódico («Nóvoye Vremia») tuvo, entre otras cosas, la desfachatez de imprimir en su número 10741 una «comunicación de su corresponsal», según la cual el emperador Guillermo habría expresado al señor Kokóvtsov, a quien recibió durante su tránsito por Berlín, su pesar al recibir una respuesta negativa a la pregunta de si se preparaba algún proyecto de expropiación de la propiedad: «Es una lástima, eso me habría dado las manos libres. Ustedes en Rusia olvidan que esta es una cuestión de importancia internacional»» (vol. 23).

31 Lenin se refiere aquí al siguiente pasaje: «La «noticia tártara», fabricada, al parecer, por el viceministro Gurko en un periódico considerado oficioso («Rossía»), acerca de la disposición de Austria y Alemania a emprender una intervención a favor del viejo régimen, y a la que de modo incomprensible aludió también Petrunkiévich, acrecentó el nerviosismo de la Duma».  
Véase la nota 14 del presente documento.