¡Querido amigo!

Usted, por lo visto, se está poniendo demasiado nervioso, y con esto explico una serie de “rarezas” teóricas en sus cartas.

¿Que no hay que diferenciar la 1.ª y la 2.ª revoluciones, o la 1.ª y la 2.ª etapas?

Precisamente hay que hacerlo. El marxismo exige distinguir las clases que actúan. En Rusia no está en el poder la misma clase que antes. Eso significa que la revolución que se avecina es completamente, completamente distinta.

Mis palabras sobre el apoyo de los Miliukov a los obreros tienen (según me parecía) un sentido claro:
si los señores Miliukov quisieran de verdad rematar a la monarquía, deberían apoyar a los obreros. ¡Solo eso!

De la revolución no se puede hacer un “ídolo”. Kerenski es un revolucionario, pero un charlatán, un mentirosillo, un embaucador de los obreros. Es casi indudable que incluso en el “Soviet de diputados obreros y soldados” de San Petersburgo, la mayoría ha sido embaucada por él (con ayuda del vacilante y embrollador Chjeidze). ¿Y qué pasará con el campo?

Es muy posible que, por un tiempo, efectivamente la mayoría de los obreros y los campesinos esté a favor de la guerra imperialista (que los Guchkov + Miliukov hacen pasar por “defensa de la república”).

Sería bueno que alguna persona libre (aún mejor un grupo, pero si no lo hay, al menos uno solo) se encargara de reunir todos los telegramas (y, en lo posible, artículos) de todos los periódicos extranjeros sobre la revolución rusa.

Hay un montón de material. Es imposible seguirlo todo.

¡Por lo visto, no podremos llegar a Rusia! Inglaterra no nos dejará pasar. Vía Alemania no resulta.

¡Saludos! Lenin

1917

en Clarens (Suiza)

en la 4.ª edición de las Obras

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Escrito entre el 25 y el 31 de marzo

Enviado desde Zúrich

Publicado por primera vez en 1950

en V. I. Lenin, tomo 35

Se publica según el manuscrito