Quiero compartir también con usted mis reflexiones sobre el siguiente plan.

He puesto en circulación mis tesis sobre las tareas de la izquierda suiza, tanto en alemán como en francés. En relación con esto,

* A. M. Gorki. (N. de la Red.)

surgió en mí el plan de fundar una pequeña editorial y publicar hojas, octavillas y pequeños folletos para desarrollar dichas tesis.

Escribí a Abramóvich. Me respondió: me comprometo a distribuir 1.500 ejemplares. Tengo crédito en la Imprimerie cooperative* a medio año. La octavilla costará entre 50 y 70 francos. Me dijo que se informaría de los detalles y me los enviaría (le pedí detalles: precios por 2, 4, 8 páginas y para 2.000 y 5.000 ejemplares; precio de las matrices; tiempo de entrega). ¡Pero no los envió!

* - imprenta cooperativa. (N. de la Red.)

Le contesté a Abramóvich que, por ahora, había que abandonar este plan: en relación con las dificultades que mencionaré más abajo, me vi obligado, o más bien impulsado, a responderle así por el hecho de que Abramóvich, según resultó, padece algo parecido a la melancolía: ¡¡a veces se pasa semanas sin responder!! ¡Dice que no está acostumbrado a cartearse y que tiene morriña! Así no se puede trabajar.

Basarlo todo únicamente en Abramóvich me pareció arriesgado.

Prosigo. Escribí a Guilbeaux, y me respondió: las tesis son «excelentes». Bien: ¿ayudará usted a distribuir las octavillas? ¿Cuántos ejemplares?

¡No hubo respuesta, ni la hay! (Está claro, por culpa del plan de su propia revistilla.)
Fui a ver a Münzenberg: ¿ayudará usted? Ayudaré. ¡Pero no podremos con más de 1.500 (lo cual es terriblemente poco!!): estamos sobrecargados de literatura!

No tengo traductor al alemán. Nobs medio lo prometió, pero está claro que no lo hará.

Además. El partido (es decir, el Parteivorstand**) decide sólo mañana (7.I) si aplaza o no el congreso. De esto dependen, naturalmente, muchas cosas.

** - directiva del partido. (N. de la Red.)

Tal es el estado de la cuestión que suscitó en mí el «plan audaz» y luego la renuncia (temporal) a él.

¿No tendría usted deseos de encargarse del asunto?

De manera aproximada y orientativa, del siguiente modo:
Usted será la editora de los folletos franceses. Yo asumo la redacción (escribir y redactar). Usted, además, la traductora. Podría usted ir (por un corto

tiempo, unos días, creo que no se prevé la necesidad de vivir allí) a La Chaux-de-Fonds y aclarar por completo el aspecto financiero y la técnica. Aclararía usted también si puede conseguir (o adelantar) dinero para esta editorial (cuánto, no lo sé. Pienso que de 100 francos a varios cientos, de 300 a 500 francos, dependiendo de la respuesta de la imprenta y de la escala en que se plantee el asunto).

Usted podría viajar por varios centros de la Suiza francesa (La Chaux-de-Fonds, Friburgo, Ginebra, Lausana, Berna, Neuchâtel y otros similares, la enumeración es sólo un ejemplo), creando grupos de distribución, dando conferencias, etc., conectando, poniendo a punto, verificando.

Repito: es un plan de trabajo orientativo en su mayor amplitud (seguramente se lograría realizar sólo una parte). La editorial francesa, quizás, daría un empujón a los alemanes.

Abramóvich, creo, no miente: distribuirá 1.500. Añadimos un mínimo de 500 para Ginebra y otros lugares. Total = 2.000. Se puede estereotipar, para no arriesgarse a perder el dinero creando una gran cantidad. Por la distribución, pagar a las uniones juveniles el 20%.
(a) ¿Se cubrirán los gastos? (b) ¿Y en cuánto tiempo retornará el dinero?

De estas dos preguntas (a + b) depende todo.

Si (a) en general no se cubren los gastos, entonces no se puede emprender, pues no tenemos donante de dinero. Sólo se puede emprender lo que se autofinancie. Si (b) el dinero tarda mucho en rotar, es decir, pagan por los folletos de manera impuntual (esto es especialmente importante) y lenta, entonces o no se puede emprender en absoluto el asunto, o hay que asignar una suma mayor para poner en circulación varias octavillas (siempre puede ser necesaria la edición de una respuesta polémica, porque los enemigos no callarán, los enemigos tienen periódicos; para la respuesta hay que tener la posibilidad de sacar un fascículo-extra o una octavilla). La situación en el partido es tal que la lucha puede estallar de forma furiosa.

He aquí los pros y los contras, las perspectivas halagüeñas y las dificultades.

Si esta idea no le interesa en general, o si por unas u otras razones no considera posible o adecuado para usted encargarse de la editorial y de la puesta en marcha del asunto, entonces, por favor, sin cumplidos, rompa esta carta. Esto quedará sólo como mi conversación con usted sobre el tema de uno de mis planes (hasta que quizás, en el futuro, encuentre alguna posibilidad de renovar mis planes).

Si, en cambio, le interesa, entonces vaya a ver a Abramóvich, aclare de manera práctica todo esto y escríbame de inmediato los resultados. Entonces, una vez más discutiremos conjunta y minuciosamente todo el plan, intercambiaremos cartas.

Las octavillas, en mi opinión, deben ser de dos tipos: (..) para la masa y (..) para los socialistas.

Unas y otras, pequeñas: de 2 a 8 páginas impresas de pequeño formato (letra pequeña y compacta).

Temas (orientativos):
(..) - contra la defensa de la patria; contra los impuestos indirectos; la carestía; la introducción del socialismo como objetivo inmediato; la expropiación de los bancos, etc.
(..) - argumentos malos y argumentos correctos para rechazar la defensa de la patria; contra los socialpatriotas y el «centro»; contra los grütlianos fuera y dentro del partido, etc., etc.

Cómo prepararse para el congreso del partido; ¿partido obrero burgués-reformista o socialista?

Las octavillas podrían aparecer todas bajo un mismo sello editorial, digamos «Luz» o cualquier otro.

Münzenberg me dijo que ellos (los «jóvenes») distribuirán incluso sin comisión, pero, creo, eso es imposible. Con el 20% (1 céntimo por cada 5 céntimos del precio de venta), seguramente distribuirían con energía.

Creo que ahora le he aclarado todo, es decir, que le he escrito todo de cuanto dispongo (en el sentido de planes e informaciones) para juzgar sobre toda la empresa.

Consideraría de suma importancia editar lo mismo también en alemán y en italiano.

Pero para ello se necesita (1) traductores; (2) nuevo dinero. Ni lo uno ni lo otro

hay por ahora. Pienso: si lo francés echara a andar, los alemanes encontrarían traductores, quizás.

Es posible que el asunto simplemente no resulte porque no sepamos acertar con el tono correcto desde el punto de vista de la mentalité* francesa.
Esto me preocupa y me asusta mucho.

* - mentalidad. (N. de la Red.)

en Clarens (Suiza)

Publicado por primera vez, según el manuscrito

Escrito el 6 de enero de 1917.

Enviado desde Zúrich.