En el n.º 1 del «Boletín» del Bund{59} (septiembre de 1916), en una carta de un bundista de Petrogrado del 26 de febrero de 1916, leemos:

«La dificultad de aceptar la fórmula de la defensa se nos agrava mucho más porque nosotros, en todo caso, no podemos silenciar la cuestión polaca, como lo hacen por ahora nuestros camaradas rusos». (No olvidemos que los «camaradas» de este señor son Potrésov y Cía.) «Y el hecho de que incluso los defensistas en nuestro seno no quieran aplicar a Rusia la fórmula “sin anexiones”, es, ante los ojos de los que psicológicamente no aceptan por ahora la defensa, un fuerte argumento contra la defensa, pues preguntan con ironía: ¿qué es lo que defendéis? Y la idea de la independencia de Polonia goza del reconocimiento de las alturas.»

(No está claro de cuáles.)

Cuando nosotros, en la resolución de 1915, declaramos que en el Bund predomina el chovinismo germanófilo[39], los señores Kosovski y Cía. sólo pudieron responder con insultos. ¡Ahora, en su propio órgano, su colega de partido confirma nuestra afirmación! Pues si los bundistas «defensistas» no quieren aplicar «a Rusia» (obsérvese: ¡ni palabra sobre Alemania!) la fórmula «sin anexiones», ¿en qué se diferencia esto, en esencia, del chovinismo germanófilo?

Si los bundistas quisieran y supieran pensar, verían que se han extraviado en la cuestión de las anexiones. La salida de este extravío y confusión es una: aceptar nuestro programa, explicado ya en 1913[40]. A saber: para aplicar de manera sensata y honesta la política de negación de las anexiones, los socialistas y demócratas de las naciones oprimidas deben declarar en toda su propaganda y agitación que son unos canallas aquellos socialistas de las naciones opresoras (ya sean gran rusos o alemanes, polacos respecto a los ucranianos, etc.) que no defienden consecuente e incondicionalmente la libertad de separación de las naciones oprimidas (o retenidas por la fuerza) por su propia nación.

Si los bundistas no aceptan ni aceptarán esta conclusión, es sólo por su falta de voluntad para pelearse con los Potrésov en Rusia, los Legien, los Südekum e incluso los Ledebour (éste no está por la libertad de separación de Alsacia-Lorena) en Alemania, con los nacionalistas, o mejor dicho, los socialchovinistas de Polonia, etc.

¡Motivo de peso, qué duda cabe!

Escrito en septiembre-octubre de 1916.

Publicado por primera vez en 1931 en el Recopilador Leninista XVII

Se publica según el manuscrito