Esto no es una cuestión de teoría, porque el «pacifismo» (representado por Vandervelde y compañía) sirve en realidad, en la práctica, para apartar a las masas de la lucha revolucionaria.

La lucha revolucionaria —excepto en los parlamentos y en la medida en que el parlamentarismo puede ser revolucionario— es imposible en los países donde el proletariado se halla bajo las armas. No olvidemos la realidad.

Estamos contra el «pacifismo», considerando que no es más que un engaño burgués y que es la lucha revolucionaria, y no las frases sonoras sobre la paz, el verdadero medio de alcanzar el socialismo —única garantía de la paz.

Sí, pero hoy esto es una cuestión de teoría. Hablemos de los medios para terminar esta guerra. Lo que usted dice es bueno para prevenir nuevas guerras, pues subraya la importancia de la propaganda socialista.