19/I. 1916.

Querida amiga:

He aquí la tercera postal que le envío. Esta vez en francés, para facilitar el trabajo a los censores, si es que son ellos la causa del retraso de las cartas. A decir verdad*,

\* - ¿entiende? N. de la Red.

... hablando, llevo ya varios días inquieto: ¡ni una sola noticia de usted! Si estuviera enfadada conmigo, probablemente les habría escrito a otros amigos, pero, por lo que sé, ¡no le escribe a nadie! Si en los próximos días no recibo carta suya, escribiré a nuestros amigos para preguntar si ha caído enferma. Ya he preguntado varias veces por las cartas a lista de correos: no hay nada.

El conflicto con nuestro joven amigo polaco se ha resuelto felizmente; sólo hubo un pequeño «malentendido» (eso es lo que él declara al respecto). Ahora todo va bien; la preparación de la revista ya ha comenzado; debería estar publicada en el mes de enero[*].

Le escribimos a «su» editor en una de las ciudades de la Suiza romanda. No contesta absolutamente nada. Extraño, ¿verdad? Todos esperamos con impaciencia que logre de alguna manera arreglar el asunto de las novelas y los cuentos en París, donde seguramente encontrará mucha gente, literatos, editores, etc., ya que trabaja usted en la Biblioteca Nacional y conoce bien a ese público.

Hace un tiempo magnífico. El domingo pasado emprendimos una magnífica excursión a «nuestra» pequeña montaña. La vista de los Alpes era extraordinariamente hermosa; lamenté mucho que no estuviera con nosotros.

Uno de estos últimos días, Camille Huysmans pronunció en el Congreso del Partido holandés un discurso muy largo y «diplomático». No sé si podrá encontrar el texto en los periódicos franceses. Si no, lo encontrará aquí. Se refirió «de pasada» a la Conferencia de septiembre, protestó con mucha energía contra los «intentos de expropiación» (¡no quiere ser «expropiado», ese secretario!), etc., etc. ¡Gran diplomático, político!... ¡Qué medios tan viles!

¿Cómo se siente? ¿Está contenta? ¿No se aburre? ¿Está muy ocupada?

¡Me causa usted mucha pena al privarme por completo de noticias suyas!...

V. I. LENIN

¿Dónde vive? ¿Dónde come? ¿En el «buffet» de la Biblioteca Nacional?

Una vez más le pido cartas a «lista de correos».

Su devoto Basil

P. S. ¡Otra vez, nada! No hay cartas de usted.

[*] Se trata de la revista «Vorbote». N. de la Red.