El derecho a la autodeterminación de las naciones significa exclusivamente el derecho a la independencia en el sentido político, a la libre separación política de la nación opresora. En concreto, esta exigencia de la democracia política implica la plena libertad de agitación a favor de la separación y la resolución de la cuestión de la separación mediante un referéndum de la nación que se separa. De modo que esta exigencia no equivale en absoluto a la exigencia de separación, fragmentación y formación de pequeños Estados. Significa únicamente la expresión consecuente de la lucha contra toda opresión nacional. Cuanto más se acerque el régimen democrático del Estado a la plena libertad de separación, tanto más raras y débiles serán en la práctica las aspiraciones a la separación, pues las ventajas de los grandes Estados, tanto desde el punto de vista del progreso económico como de los intereses de las masas, son indudables, y además se acrecientan con el crecimiento del capitalismo. El reconocimiento de la autodeterminación no equivale al reconocimiento de la federación como principio. Se puede ser un adversario resuelto de este principio y partidario del centralismo democrático, pero preferir la federación a la desigualdad nacional de derechos, como único camino hacia un centralismo democrático pleno. Precisamente desde este punto de vista, Marx, siendo centralista, prefería incluso la federación de Irlanda con Inglaterra al sometimiento forzoso de Irlanda por los ingleses{93}.

El objetivo del socialismo no es solo la supresión de la fragmentación de la humanidad en pequeños Estados y de todo aislamiento de las naciones, no solo el acercamiento de las naciones, sino también su fusión. Y precisamente para alcanzar este objetivo, debemos, por un lado, explicar a las masas el carácter reaccionario de la idea de Renner y O. Bauer sobre la llamada "autonomía cultural-nacional"{94}, y por otro lado, exigir la liberación de las naciones oprimidas no con frases generales y vagas, no con declamaciones vacías, no "aplazando" la cuestión hasta el socialismo, sino mediante un programa político formulado con claridad y precisión, que tenga especialmente en cuenta la hipocresía y la cobardía de los socialistas de las naciones opresoras. Del mismo modo que la humanidad puede llegar a la supresión de las clases únicamente a través del período de transición de la dictadura de la clase oprimida, de igual modo la humanidad solo puede llegar a la inevitable fusión de las naciones a través del período de transición de la liberación completa de todas las naciones oprimidas, es decir, de su libertad de separación.