1. La guerra mundial actual es una guerra imperialista, que se libra con fines de explotación política y económica del mundo, por los mercados de venta, las fuentes de materias primas y las nuevas esferas de inversión de capital, la opresión de los pueblos débiles, etc.

Las frases de ambas coaliciones beligerantes sobre la «defensa de la patria» no son más que un engaño burgués a los pueblos.

2. El gobierno suizo es el gestor de los negocios de la burguesía suiza, la cual depende por completo del capital financiero internacional y está vinculada de la manera más estrecha con la burguesía imperialista de las grandes potencias.

Por consiguiente, no es en absoluto una casualidad, sino un resultado necesario de estos hechos económicos, el que el gobierno suizo, día tras día –y así sucede desde hace decenios– lleve a cabo una política cada vez más reaccionaria y una diplomacia secreta, relegando y violando los derechos y libertades democráticos del pueblo, arrastrándose ante la camarilla militar y sacrificando sistemática y desvergonzadamente los intereses de las amplias masas de la población a los intereses de un puñado de magnates financieros.

La implicación de Suiza en la guerra actual es posible en cualquier momento, debido a esta dependencia del gobierno burgués suizo de los intereses de la oligarquía financiera, así como bajo la fuerte presión de una u otra coalición de las potencias imperialistas.

3. Por eso, también en lo que respecta a Suiza, la «defensa de la patria» no es ahora más que una frase hipócrita, porque en realidad no se trata de la defensa de la democracia, de la independencia y de los intereses de las amplias masas populares, etc., sino, por el contrario, de la preparación de la carnicería de obreros y pequeños campesinos con el objeto de mantener los monopolios y los privilegios de la burguesía, del reforzamiento de la dominación de los capitalistas y de la reacción política.

4. Partiendo de estos hechos, el Partido Socialdemócrata de Suiza rechaza por principio la «defensa de la patria», exige la desmovilización inmediata y llama a la clase obrera a responder a los preparativos bélicos de la burguesía suiza, así como a la guerra, si ésta estallara, con los medios más enérgicos de la lucha de clases proletaria.

Como tales medios, es preciso señalar en particular los siguientes:

Ninguna paz civil; agudización de la lucha de principios contra todos los partidos burgueses, así como contra la Unión Grütli, como unión de agentes de la burguesía dentro del movimiento obrero, al igual que contra las tendencias grütlianas dentro del Partido Socialista.

(a) Rechazo de todos los créditos de guerra, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra, bajo cualquier pretexto que se soliciten.

(c) Apoyo a todos los movimientos revolucionarios y a toda lucha de la clase obrera de los países beligerantes contra la guerra y contra sus gobiernos.

(d) Fomento de la lucha revolucionaria de masas dentro de Suiza, de las huelgas, de las manifestaciones, de la insurrección armada contra la burguesía.

(e) Propaganda sistemática en el ejército; creación, con este fin, de grupos socialdemócratas especiales en las fuerzas armadas, así como entre la juventud en edad previa al reclutamiento.

(f) Creación, por la propia clase obrera, de organizaciones ilegales como respuesta a toda restricción o supresión de las libertades políticas por parte del gobierno.

(g) Preparación sistemática, mediante la explicación planificada a los obreros, de una situación tal que la dirección de todas las organizaciones de obreros y empleados, sin excepción, pase a manos de personas que reconozcan y estén en condiciones de llevar a cabo la lucha contra la guerra arriba señalada.

5. Como objetivo de la lucha revolucionaria de masas, reconocido ya en el Congreso del Partido de 1915 en Aarau, el Partido plantea el vuelco socialista en Suiza. Económicamente, este vuelco puede ser realizado de inmediato. Constituye el único medio real de liberar a las masas de los horrores de la carestía y el hambre. Se aproxima como resultado de la crisis que hoy vive toda Europa, y es absolutamente necesario para la eliminación completa del militarismo y de todas las guerras.

El Partido declara que todas las frases pacifistas burguesas y pacifistas socialistas contra el militarismo y las guerras, sin el reconocimiento de este objetivo y de las vías revolucionarias hacia él, representan ilusiones o mentiras que sólo conducen a desviar a la clase obrera de toda lucha seria contra los fundamentos del capitalismo.

Sin cesar en la lucha por mejorar la situación de los esclavos asalariados, el Partido llama a la clase obrera y a sus representantes a poner a la orden del día la propaganda del vuelco socialista inmediato en Suiza mediante la agitación de masas, las intervenciones parlamentarias, las propuestas de iniciativa, etc., demostrando la necesidad de sustituir el gobierno burgués por un gobierno proletario que se apoye en la masa de la población desposeída, y explicando la imperiosa necesidad de medidas tales como la expropiación de los bancos y de las grandes empresas, la supresión de todos los impuestos indirectos, la introducción de un impuesto único directo con tasas revolucionariamente elevadas para las grandes rentas, etc.

Escrito en alemán a principios de diciembre de 1916.
Publicado por primera vez en 1931 en la Recopilación Leninista XVII.
Se imprime según el manuscrito. Traducción del alemán.