Siempre hemos señalado que los señores Chjeidze y Cía. no representan al proletariado socialdemócrata y que un partido obrero realmente socialdemócrata jamás se reconciliará ni se unirá con esta fracción. Nuestros argumentos consistían en remitirnos a hechos indiscutibles: 1) la fórmula de «salvación del país» empleada por Chjeidze no se diferencia en esencia del defensismo; 2) la fracción de Chjeidze jamás se ha pronunciado contra el señor Potresov y Cía., incluso cuando Márrov se pronunció contra él; 3) esta fracción no se ha manifestado en contra de la participación en los comités de la industria de guerra, hecho decisivo.

Nadie ha intentado siquiera refutar estos hechos. Los partidarios de Chjeidze simplemente los silencian.

«Náshe Slovo» y Trotski, que nos reprochaban el «faccionalismo», bajo la presión de los hechos se inclinaban cada vez más a la lucha contra el OK y Chjeidze; pero los de «Náshe Slovo» sólo «bajo la presión» (de nuestra crítica y de la crítica de los hechos) retrocedían de una posición a otra, sin haber dicho hasta ahora una palabra decisiva. ¿Unidad o escisión con la fracción de Chjeidze? ¡Todavía temen pensarlo hasta el final!

El número 1 del «Boletín del Comité del Bund en el Extranjero» (septiembre de 1916) contiene una carta de Petrogrado fechada el 26 de febrero de 1916. Esta carta es un valioso documento que confirma plenamente nuestra apreciación. El autor de la carta reconoce sin rodeos «la indiscutible crisis en el campo del propio menchevismo», y —lo que es especialmente característico— ¡no dice absolutamente nada de los mencheviques opuestos a la participación en los comités de la industria de guerra! ¡En Rusia no los ha visto ni ha oído hablar de ellos!

Declara que tres de los cinco miembros de la fracción de Chjeidze están en contra de la «posición de defensa» (al igual que el OK), y dos a favor.

«Las personas que sirven a la fracción —escribe— no logran hacer que la mayoría de la misma abandone la posición que ha adoptado. En ayuda de la mayoría de la fracción acude el grupo local de iniciativa{97}, que rechaza la posición de defensa».

Las personas que sirven son esos señores intelectuales liberales, del tipo de Potresov, Máslov, Ortodoks y Cía., que se autodenominan socialdemócratas. Nuestras reiteradas indicaciones de que este grupo de intelectuales es un «foco» de oportunismo y de política obrera liberal ha sido confirmada ahora por el bundista.

Escribe más adelante: «La vida ha sacado a la luz (¿no la sacaron Purishkévich y Guchkov?)... un nuevo órgano, el grupo obrero, que se está convirtiendo cada vez más en el centro del movimiento obrero». (¡El autor se refiere al movimiento obrero de Guchkov o, usando el viejo término, al movimiento obrero de Stolypin: no reconoce otro!) «En su elección se llegó a un compromiso: no defensa y autodefensa, sino salvación del país, bajo lo cual se suponía algo más amplio».

¡He aquí el desenmascaramiento de Chjeidze y de la mentira de Márrov acerca de él, hecho por el bundista! Chjeidze y el OK, al elegir a los jovenzuelos de Guchkov (Gvózdev, Breidó, etc.) para los comités de la industria de guerra, llegaron a un compromiso. ¡La fórmula empleada por Chjeidze es un compromiso con Potresov y los Gvózdev!

Márrov lo ocultaba y lo sigue ocultando.

El compromiso no terminó ahí. La declaración también fue elaborada mediante un compromiso, que el bundista caracteriza así:

«La definición desapareció». «Los representantes de la mayoría de la fracción y del "grupo de iniciativa" quedaron descontentos, pues, a pesar de todo, esta declaración es un gran paso adelante en cuanto a la formulación de la posición de defensa». «El compromiso es, en esencia, la posición de la socialdemocracia alemana, pero aplicada a Rusia».

Así escribe el bundista.

¿No está claro el asunto? Un solo partido: el del OK, de Chjeidze, de Potresov. En él luchan dos alas y se ponen de acuerdo, llegan a un compromiso, permanecen en un mismo partido. El compromiso se alcanza sobre la base de la participación en los comités de la industria de guerra. Discuten sólo sobre la formulación de los «motivos» (es decir, sobre el modo de engañar a los obreros). El resultado del compromiso es «en esencia la posición de la socialdemocracia alemana».

¿Y bien? ¿Acaso no teníamos razón cuando decíamos que el partido del OK es socialchovinista? ¿Que el OK y Chjeidze, como partido, son lo mismo que los Südekum en Alemania?

¡Incluso el bundista se ve obligado a reconocer su identidad con los Südekum!

Nunca y en ningún lugar ni Chjeidze y Cía. ni el OK, aunque «descontentos» con el compromiso, se han pronunciado contra él.

Así estaban las cosas en febrero de 1916, y en abril de 1916 Márrov se presenta en Kienthal con un mandato del «grupo de iniciativa» y representa a todo el OK, al OK en general.

¿No es esto un engaño a la Internacional?

¡Vean lo que sucede ahora! Potresov, Máslov, Ortodoks fundan su órgano «Dielo»{98}, abiertamente defensista, invitan a Plejánov a colaborar, agrupan a los señores Dmitriev, Cherevanin, Maevski, G. Petróvich, etc., toda la compañía de intelectuales que fueron el pilar del liquidacionismo. Lo dicho por mí en nombre de los bolcheviques en mayo de 1910 (en la «Hoja de Discusión»{99}) sobre la unificación definitiva del grupo de los legalistas-independientes[60] se confirma plenamente.

«Dielo» adopta una posición descaradamente chovinista y reformista. Basta con ver cómo la señora Ortodoks falsifica a Marx, haciéndole pasar, mediante omisiones, por una alianza con Hindenburg (¡con «fundamentos filosóficos», no es broma!), cómo el señor Máslov defiende (especialmente en el número 2 de «Dielo») el reformismo en toda la línea, cómo el señor Potresov acusa a Akselrod y a Márrov de «maximalismo» y anarcosindicalismo, cómo toda la revista presenta el deber de la defensa como una causa de la «democracia», eludiendo modestamente la desagradable cuestión de si no es el zarismo el que, con fines de rapiña, lleva esta guerra reaccionaria por la asfixia de Galitzia, Armenia, etc.

La fracción de Chjeidze y el OK callan. Skóbelev envía saludos a «los Liebknecht de todos los países», aunque el verdadero Liebknecht desenmascaraba y estigmatizaba implacablemente a sus Scheidemann y a sus kautskianos, mientras Skóbelev permanece en constante unión y amistad tanto con los Scheidemann rusos (Potresov y Cía., Chjenkéli, etc.) como con los kautskianos rusos (Akselrod, etc.).

Márrov, en «Gólos»{100} número 2 (Samara, 20 de septiembre de 1916), declina, por sí mismo y por sus amigos en el extranjero, colaborar en «Dielo» y al mismo tiempo se dedica a blanquear a Chjeidze, y al mismo tiempo («Izvestia» núm. 6, 12.IX.1916) asegura al público que rompió con Trotski y «Náshe Slovo» por la idea «trotskista» de la negación de la revolución burguesa en Rusia, ¡cuando todos saben que es mentira, que Márrov se fue de «Náshe Slovo» porque este último no podía soportar el blanqueo del OK por parte de Márrov! En el mismo «Izvestia», Márrov defiende su engaño a la opinión pública alemana —que indignó incluso a Roland-Holst— llevado a cabo mediante la publicación de un folleto alemán en el que se omite precisamente la parte de la declaración de los mencheviques de Petrogrado y Moscú donde se habla de su consentimiento a participar en los comités de la industria de guerra.{101}

Recuerden la polémica entre Trotski y Márrov en «Náshe Slovo» antes de que este último abandonara la redacción. Márrov reprochaba a Trotski que todavía no supiera si en el momento decisivo seguiría a Kautsky. Trotski decía a Márrov que su papel era el de «cebo», de «señuelo» para atraer a los obreros revolucionarios al partido oportunista y chovinista de los Potresov, luego del OK, etc.

Ambos contendientes repetían nuestros argumentos. Y ambos tenían razón.

Por más que oculten la verdad sobre Chjeidze y Cía., esta sale a la luz. El papel de Chjeidze es concluir compromisos con los Potresov, encubriendo con palabras indefinidas o casi «izquierdistas» la política oportunista y chovinista. Y el papel de Márrov es blanquear a Chjeidze.

Publicado en diciembre de 1916 en la «Recopilación de El Socialdemócrata» núm. 2. Firmado: N. Lenin

Se imprime según el texto de la «Recopilación»