¡Querida amiga! En cuanto a la “defensa de la patria”, no sé si existen o no divergencias entre nosotros. Usted encuentra una contradicción entre mi artículo en el volumen “En memoria de Marx” y mis declaraciones actuales, sin citar con precisión ni unas ni otras. Me es imposible responder a esta indicación. No tengo a mano el volumen “En memoria de Marx”. Recordar literalmente lo que escribí allí, por supuesto, no puedo. Sin citas exactas, de entonces y de ahora, no estoy en condiciones de responder a semejante argumento por su parte.

En general, me parece que usted razona de una manera un tanto unilateral y formalista. Ha tomado una cita del “Manifiesto Comunista” (los obreros no tienen patria) y quiere, al parecer, aplicarla sin reservas, hasta llegar a la negación de las guerras nacionales.

Todo el espíritu del marxismo, todo su sistema, exige que cada tesis sea considerada solo (.) históricamente; (.) solo en relación con otras; (.) solo en relación con la experiencia concreta de la historia.

La patria es un concepto histórico. Una cosa es la patria en la época o, más exactamente, en el momento de la lucha por el derrocamiento de la opresión nacional. Otra cosa es en el momento en que los movimientos nacionales han quedado muy atrás. Para los “3 tipos de países” (§ 6 de nuestras tesis sobre la autodeterminación)*, la tesis sobre la patria y su defensa no puede aplicarse de manera idéntica bajo todas las condiciones.

En el “Manifiesto Comunista” se dice que los obreros no tienen patria.

Es justo. Pero allí no se dice solo eso. Allí se dice también que, al formarse los Estados nacionales, el papel del proletariado es en cierto modo especial. Si se toma la primera tesis (los obreros no tienen patria) y se olvida su relación con la segunda (los obreros se constituyen como clase nacionalmente, pero no en el mismo sentido que la burguesía), eso sería archierróneo.

¿En qué consiste esa relación? En mi opinión, precisamente en que, en el movimiento democrático (en semejante momento, en semejante situación concreta), el proletariado no puede negarse a apoyarlo (y, por consiguiente, tampoco a defender la patria en una guerra nacional).

Marx y Engels dijeron en el “Manifiesto Comunista” que los obreros no tienen patria. Pero el mismo Marx

* Véase “La revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación” (Obras, 5ª ed., t. 27, págs. 260-261). Red.

llamó a la guerra nacional más de una vez: Marx en 1848, Engels en 1859 (al final de su folleto “Po y Rin”, donde se inflama directamente el sentimiento nacional de los alemanes, se les llama directamente a una guerra nacional). Engels, en 1891, ante la amenaza y la inminencia de la guerra de Francia (Boulanger) + Alejandro III contra Alemania, reconocía directamente la “defensa de la patria” 402.

¿Fueron Marx y Engels unos confusionistas, que hoy decían una cosa y mañana otra? No. En mi opinión, el reconocimiento de la “defensa de la patria” en la guerra nacional responde plenamente al marxismo. En 1891, los socialdemócratas alemanes habrían debido realmente defender la patria en una guerra contra Boulanger + Alejandro III. Habría sido una variante peculiar de guerra nacional.

Dicho sea de paso: al decir esto, repito lo dicho en el artículo contra Yuri*. Usted, por alguna razón, guarda silencio sobre él. Me parece que, sobre la cuestión aquí planteada, precisamente en ese artículo hay una serie de tesis que aclaran hasta el final (o casi) mi comprensión del marxismo.

Sobre Radek — sobre la “disputa” (???!!!) con Radek. Ya en primavera tuve una polémica con Grigori, quien no entendió en absoluto la situación política de entonces y me reprochaba la ruptura con la Izquierda de Zimmerwald. Eso es un disparate.

La relación con la Izquierda de Zimmerwald también es algo condicional. En primer lugar, Radek no es igual a la Izquierda de Zimmerwald. En segundo lugar, no hubo “ruptura” con Radek en general, sino solo en una esfera determinada. En tercer lugar, es absurdo entender la relación con Radek de tal modo que nos ate las manos en la necesaria lucha teórica y práctica.

Ad 1 (al punto 1). Jamás, en ninguna parte, he dado un solo paso, ni una sombra, no solo hacia la ruptura, sino incluso hacia el debilitamiento de la relación con la “Izquierda de Zimmerwald”. Nadie me lo ha señalado ni me lo señalará. Ni con Borchardt, ni con los suecos, ni con Knief, etc., etc. (Radek, de manera muy ruin, nos echó de la redacción de “Vorbote”. Radek se comporta en política como un mercachifle de Tyshka, insolente, descarado, estúpido. Grigori escribió

* Véase “Sobre la caricatura del marxismo y el «economismo imperialista»” (Obras, 5ª ed., t. 30, págs. 77-130). Red.