M-me Armand. Kurhotel Mariental. Sorenberg (Cantón de Lucerna).

¡Querida amiga! Acabo de enviarle, por así decirlo, una carta formal en respuesta a sus observaciones y reflexiones acerca de su carta sobre las organizaciones femeninas[^1]. Pero, además de la carta formal, me entraron ganas de decirle unas palabras amistosas y estrecharle la mano con mucha, mucha fuerza. Escribe usted que hasta se le hinchan las manos y los pies a causa del frío. Esto es, de veras, terrible. Usted ya tenía de por sí las manos siempre frioleras. ¿Para qué, entonces, llegar a tal extremo? Usted misma escribe que pronto se marchará (no hablo de esto, pues me pidió que no le escribiera mis ruegos de que sería mejor que se fuera a donde hay gente). Me alegra mucho que usted misma se disponga a marcharse, y deseo de todo corazón que se encuentre más aliviada en otro lugar.

Una vez más le estrecho la mano con fuerza y le envío los mejores saludos.

Suyo[^2].

_Fondo 2, inv. 1, exp. 4303 — autógrafo._

[^1]: Véase: Lenin, V.I. _Obras Completas_, t. 49, pág. 327.

[^2]: A continuación, la firma de Lenin (rúbrica).