14 de octubre de 1916. ¡Querido N. I.! 385

\* Se trata del trabajo de V. I. Lenin «El programa militar de la revolución proletaria» (Obras, 5.ª ed., t. 30, págs. 131-143). N. de la Red.

\*\* Saludos cordiales. N. de la Red.

Con respecto al artículo «desdichado», como usted lo llama, usted, palabra de honor, razona de un modo muy extraño o, mejor dicho, no razona en absoluto, sino que se acalora y se salta el razonamiento. Mire, realmente —desde lejos— lo que resulta de lo que usted dice:

«... ¡Tengo el sentimiento (!) de que el problema no (!) está en los puntos de la acusación (!), sino “en general”...».

¡Así, literalmente, está escrito! Vamos, ¿se puede razonar así? Eso significa tapar la boca a todo aquel que razona y discute. En la carta de la redacción se dan indicaciones precisas y formulaciones del desacuerdo, y usted se acalora: sentimiento, acusación, en general...

Usted leyó la conferencia «sobre el mismo tema», y ninguno de los literatos okistas «ni siquiera mencionó el anarquismo».

De nuevo: ¿acaso es eso un argumento? En la carta de la redacción no se habla de anarquismo. Lo que usted dijo exactamente en la conferencia es imposible de establecer. Que los literatos okistas son estúpidos es un hecho. Y usted añade: «les he lavado la cabeza por otros puntos»...

«Oportunismo es temer lo que diga la liquidadora amarillista María Alexéievna» (Potrésov).

Fuerte. Muy fuerte. ¡Pero yerra el golpe! Porque yo afirmo que Potrésov en esto tiene razón frente a Bazárov. 386

(1) ¿Es cierto o no? Usted no lo examina. — (2) ¿Acaso es malo si los amarillos tienen razón contra los errores de los nuestros? Usted ha eludido las cuestiones de fondo con palabrotas. ¡Resulta que usted «teme» reflexionar sobre la importancia de que Potrésov tenga razón frente a Bazárov!

«... Usted no puede atribuirme la negación de la lucha por la democracia...» Yo le atribuyo una serie de errores sobre esta cuestión y le indico exactamente cuáles. Y usted elude la polémica sobre el fondo.

Usted formula tres «afirmaciones», supuestamente «absolutamente indiscutibles y ortodoxamente marxistas», a las que «puede reducirse» el primer capítulo.

Pero estas afirmaciones (1) son tan generales que queda todavía lejos de lo concreto; (2.º y principal) ¡¡eso no es lo que dice el artículo!!

«Ni Gr., ni usted intentan siquiera decirme en qué consiste la herejía».

Perdone, eso no es cierto. En la carta de la redacción eso se dice con extrema precisión, y usted no responde a lo que nosotros hemos dicho, a lo que hemos señalado. ¡¡Ni una palabra en respuesta a una sola de nuestras muchas indicaciones precisas!!

Una de nuestras indicaciones: usted mutila las citas de Marx y Engels de tal manera que falsea el sentido o permite conclusiones inexactas. Usted responde sólo a este punto y ¿cómo responde? Que «conozco perfectamente la continuación (de las citas)». «Pero sobre los puntos en cuestión tenían una opinión no sujeta a reinterpretación».

¡Y basta! Sería gracioso si no fuera triste. Nosotros precisamente señalamos con exactitud la «reinterpretación»; usted, sin examinar el argumento, sin aportar ni una sola cita (¡las he cotejado a propósito; no en vano le escribí a usted; cotejé más de una cita!), lo zanja con: «no sujeta a reinterpretación». La culpa está enteramente de su lado: en vez de discutir las divergencias, usted las desprecia con un gesto.

No le hemos acusado a usted por esto ni de «herejía» ni de «anarquismo», sino que escribimos: «dejar madurar». Son «dos grandes diferencias». Usted no solo no responde a nuestras indicaciones, sino que tergiversa su significado. ¡Así no se puede!

«El artículo estuvo guardado mucho tiempo...» Esto ya es una objeción a posteriori. Nos carteamos mucho tiempo con Gr., porque nos interrumpían otros artículos. Usted no había fijado plazos, nadie podía saber de su posible partida. Es una objeción nimia.

En cuanto a «la expulsión» y la polémica en un tono que no rompa, debo decir que aún no he polemizado con usted en la prensa, sino que me he carteado antes de la polémica y para evitarla. Es un hecho. Facts are stubborn things\*. Los hechos no se pueden desmentir con chismes. A P. Kievski le respondo para la prensa (no a usted, sino a P. Kievski), y le concedemos un privilegio que nunca hemos dado a nadie: le enviamos de antemano el artículo para su «conformidad». (Por desgracia, el copista enfermó en medio del trabajo; por eso el artículo aún no está, y usted, seguramente, no lo verá antes de su partida; pero hay correo con América, y P. Kievski se lo reenviará a usted sin falta. Quitarle a este copista el trabajo y dárselo a otro es imposible, porque está en otra ciudad; no tenemos otro a la vista; él pasa necesidad y no se puede privarle ni siquiera de este pequeñísimo ingreso previamente prometido.)

\* Los hechos son testarudos. N. de la Red.

El artículo de P. Kievski es rematadamente malo, y su confusión (en general sobre la cuestión de la democracia) es de lo más desesperada\*.

\* No sé qué le ha escrito Grigori, y no puedo responder sobre este punto. Usted califica lo escrito por él de «un disparate descarado»... Hm... hm! ¿No teme usted que eso sea un tono «de ruptura»? Yo disto mucho de llegar a ese tono en la polémica con P. Kievski.

Que todos nosotros siempre le hemos tenido en alta estima y durante meses y meses hemos mantenido una correspondencia detallada, señalándole desde la primavera de 1915 que en la cuestión del programa mínimo y la democracia tenía usted vacilaciones, eso usted lo sabe. De todo corazón me alegraré si la polémica queda solo con P. Kievski, que la inició, y si las divergencias con usted se allanan. Pero para eso es necesario que usted examine las cuestiones (litigiosas) a fondo y con atención, y no las deseche con desdén.

Muy, muy contento de que hayamos coincidido contra el «desarme». Mucho me alegró también conocer a Franz: por lo visto, ha trabajado seriamente con él en el sentido de la propaganda bolchevique; en ello, seguramente, hay un gran mérito suyo. Es una persona que se esfuerza por profundizar en la causa y promete bastante.

Adjunto el certificado. La correspondencia con América solo se puede mantener a través de Escandinavia; de lo contrario se pierde todo; la censura francesa es desvergonzada.

Acerca de América. Yo envié allá en 1915 una serie de cartas: todas fueron confiscadas por la maldita censura francesa e inglesa.

Me gustaría mucho:
(1) Publicar allí en inglés el manifiesto de la Izquierda de Zimmerwald.
(2) Lo mismo, nuestro folleto sobre la guerra (con modificaciones para una nueva edición).
(3) Conseguir, si es posible, el envío gratuito al CC de las publicaciones y folletos más importantes del Socialist Party y del Socialist Labour Party (yo solo tengo el «Appeal to Reason»).
(4) El redactor del periódico judío neoyorquino Kagan estuvo en mi casa de Cracovia en 1912 y me prometió, entre otras cosas, enviarme las publicaciones de la estadística económica oficial de los Estados Unidos (allí esas publicaciones se distribuyen gratis a las redacciones), diciendo que para su periódico, con su enorme expedición, ese envío no sería ninguna molestia. No cumplió la promesa. Si se ve con él, sondee el terreno: si hay o no esperanzas.
(5) Sería bueno formar con los bolcheviques rusos y los bolcheviques letones un pequeño grupo capaz de seguir la literatura interesante, enviarla, escribir sobre ella, traducir e imprimir lo que nosotros enviemos desde aquí, y además discutir en común e «impulsar» diferentes cuestiones sobre la III Internacional y sobre la «izquierda» en el movimiento socialista internacional. Si se pudiera relacionar a un par de bolcheviques más activos con un par de letones que sepan bien inglés, la cosa quizás podría salir bien.
(6) Preste atención especial a los letones en general y, en particular, procure ver a Berzin. Busque, creo, a través de Strahdneks.
(7) A finales de 1914 o en 1915 recibí de América una hoja de la Socialist Propaganda League con una profession de foi\* en el espíritu de la Izquierda de Zimmerwald. Adjunto la dirección. Les envié una larga carta en inglés. ¿Se habrá perdido seguramente? Trataré de buscar y enviarle a usted una copia, si después de informarse usted considera que vale la pena. Escribí sobre la misma League también a los letones por medio de Strahdneks: seguramente, también se habrá perdido.
(8) En América debe haber una base para el trabajo contra la burguesía inglesa, que ha llevado la censura hasta la barbarie. Esto en relación con el § 5.
(9) Procure respondernos enseguida aunque sea con una postal de dos líneas, a fin de intentar un contacto regular con América; y anuncie con antelación (de 1 a 1 mes y medio) el momento de su regreso.

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Enviado desde Zúrich a Cristianía (Oslo)

Publicado por primera vez en 1932 en la revista «Bolchevique» núm. 22

Se imprime según el manuscrito

\* de la Liga de Propaganda Socialista con su profesión de fe, plataforma. N. de la Red.